De guardaespaldas a abuelo gordo

La ex Momia está convencida de que sus hijos siguen disfrutando haber tenido un padre luchador. Es más: uno de ellos practica full contact y tiene un físico parecido al que tuvo Gualberto en su juventud. «Va a ser mucho mejor que yo», confió.

Contó que sus nietos, cuando miran un programa de luchas que actualmente se exhibe por un canal de televisión cable, los pequeños no creen que su abuelo hiciera esas peligrosas maniobras.

«Mi abuelo es un gordo», suele decir uno de los niños cuando observa los impresionantes físicos de los luchadores del siglo XXI.

Vivió en Estados Unidos, Venezuela, Brasil y Perú. En Las Vegas, aprovechó su físico para trabajar como guardaespaldas de un funcionario de la compañía Metro Goldwin Meyer que «estaba en problemas».

Cumpliendo su trabajo, recordó que una vez tuvo que «poner en línea» a un cubano. «Sabía que si se movía lo iba a golpear, y abrió los ojos como el dos de oro», graficó.

En estos días, continúa trabajando como distribuidor de diarios, un oficio al que «siempre» estuvo vinculado. *

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