El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, pidió "un acto de valentía y coraje"

"Los que violaron los derechos humanos deben pedir perdón"

Monseñor Nicolás Cotugno busca impartir entusiasmo a los integrantes de la arquidiócesis y una eficacia más radical en la evangelización para anunciar al Señor. Una de las formas será consagrando la Iglesia de Montevideo a Cristo Resucitado, el próximo 23 de abril, en la Pascua Cristiana, cuando se instalarán dos pantallas gigantes en la entrada de la Catedral.

El prelado parte hoy rumbo a Colombia para participar del Departamento de Familia de la Conferencia Episcopal Latinoamericana.

–¿La arquidiócesis tiene preparados los festejos de consagración de su iglesia a Cristo Resucitado en Pascua?

–Ese día se realizará una eucaristía a las 19.30 horas en la Catedral, donde todas las diócesis serán convocadas. Se instalarán dos pantallas gigantes en la entrada para que desde afuera puedan observar la ceremonia. Los cuadros con la imagen de Cristo Resucitado se repartirán entre los delegados laicos de cada zona y los sacerdotes, para que las familias católicas tengan este presente en sus hogares. También se distribuirá una estampa con la consagración de la arquidiócesis. Con este acto de amor que hará la comunidad católica se pretende hacer más posible la percepción de la persona de Jesús y ser eficazmente más radical en la evangelización. Pretendo dar entusiasmo a la Iglesia sin que esto se confunda con fundamentalismos.

El domingo de Pascua de 1906, el presidente José Batlle y Ordónez escribió en El Día que para los católicos es un milagro el mandamiento del Mesías, «milagro que sólo podía creer el bueno de José y es también un milagro su muerte o mejor dicho su resurrección». El caudillo colorado ironizó acerca de la fidelidad conyugal de María y se refirió a la resurrección como un «grosero embuste». ¿Qué reflexión le merece estas afirmaciones?

–Allí hay una postura agresiva y ofensiva hacia la Iglesia Católica, por razones históricas de la época y se percibe con claridad que no se habla con altura de conocimiento. Los conceptos no parten de un conocimiento de la creencia de la Iglesia y los motivos por cuales se cree.

En qué mente cabe la posibilidad de la resurrección de los cuerpos. Al apóstol Pablo lo trataron de loco cuando habló de resurrección y se considera un insensato a quien tiene fe.

A pesar de las ofensas del pasado, percibo en nuestra sociedad un clima de tolerancia capaz de escuchar las distintas posturas.

Pecados por omisión –El Papa reconocerá los errores históricos de la Iglesia Católica que tuvo en la época de la Inquisición y con la población judía durante la Segunda Guerra Mundial. ¿La Iglesia uruguaya cometió alguna falla por lo cual tendría que pedir perdón?

–A escala personal, puedo decir que en Uruguay los católicos, de pronto, pudimos haber cometido algún pecado por omisión. En algunas circunstancias pudimos ser más agresivos en la evangelización y quedamos en falta por permanecer callados.

En dictadura estuvimos callados obligatoriamente, pero nos ingeniamos para hablar y presentar las exigencias de la Iglesia. Quizá cometimos el pecado de permitir que metieran la mano en la lata, seguir de largo cuando vemos una persona necesitada, rendir tributo a la bebida y el erotismo, fue como si nos tiráramos una cana al aire. Tal vez no fuimos exigentes con el cumplimiento del Evangelio.

–¿Por qué pidió perdón a la comunidad católica por el incidente del sacerdote procesado por la apropiación de 150 mil dólares en la diócesis de Florida?

–Este hecho es un antitestimonio de la Iglesia y al haber pedido perdón no pretendo borrar con el codo lo que se hizo con la mano ni tampoco condenar a nadie. La falta existe y se reconoce, pero hay que ver el motivo que se produjo. Se podrá en este caso hablar de una enfermedad psíquicas de este hermano, pero esto pasó y hace mal a la Iglesia.

–¿Considera viable una solución a corto plazo al reclamo de los familiares de desaparecidos en dictadura?

–Yo veo deseable poder llegar a esa paz que ha sido tan enfáticamente buscada por el señor Presidente en su discurso. La Iglesia está disponible para dar pasos conducentes al encuentro de posturas de personas, al esclarecimientos de situaciones.

Sería bueno, en este tema, que los protagonistas encuentren un perdón –cuanto más divino más humano– que de pronto pueda dilucidar la deuda pendiente que tiene nuestra sociedad.

Sin embargo, es difícil que un padre al que le mataron un hijo pueda perdonar. Aquellos que violentaron los derechos humanos pueden tomar el ejemplo de la Iglesia, que reconoció sus culpas y errores y pidió perdón por los mismos. Admitir estos hechos presupone un acto de valentía y coraje que puede sanar las heridas.

Aborto terapéutico –¿La Iglesia en ningún caso permite la interrupción de un embarazo, aun cuando la madre corre peligro de muerte o por violación?

–Cuando hablo del aborto transmito el magisterio de la Iglesia. El aborto, en la medida que va en contra de la vida humana, es insostenible.

El Concilio Vaticano II lo ha definido como «crimen horrendo», y el Papa hoy lo sigue afirmando. Se sabe de hay 35 millones de muertes por esta causa. En Uruguay también se están produciendo asesinatos a través de esta vía.

Igualmente, puede existir un tipo de interrupción del embarazo que la Iglesia justifica y es el aborto terapéutico. Este es aquel que se convierte en un efecto secundario de una actividad que tiende al mejoramiento de la salud de la mujer y produce la interrupción de la gestación.

No podemos negar el derecho a la persona gestada si el embarazo no se produjo por amor. Las monjas que fueron violadas no tienen más derecho que el nuevo ser gestado en su interior para decidir su muerte.

–¿Por qué las mujeres no ocupan altas jerarquías dentro de la Iglesia?

–No hay que confundir la dignidad de la persona con el poder. La persona humana más digna y grande de toda la historia es una mujer: María de Nazareth, la madre de Jesús. Ella no ocupaba ningún cargo, tenía a Pedro al lado y a los otros apóstoles, quienes fundaron la Iglesia, pero ninguno de ellos, ni los obispos y santos alcanzan la dignidad de María.

La Iglesia, para ser fiel a Cristo, sigue entregando instrucciones de servicio a varones, porque la tradición se dio en este sentido. Se considera que esto no es un simple hecho cultural de la institución. Por ejemplo, la actitud de Jesús hacia las mujeres fue escandalosa en el sentido que quebró costumbres.

Lo que importa dentro de la institución no es el poder sino el amor y lo esencial es no ideologizar el sentido de la autoridad. La Iglesia no es ni democrática ni monárquica y no hay ninguna organización humana que pueda ser tomada como comparación para entender a la iglesia-sociedad como institución.

–¿Es utópico pensar que nuestros gobernantes actúen teniendo en cuenta algunos de los principios básicos de la iglesia, como la solidaridad, equidad y defensa por los pobres?

–A su manera, todos están buscando solidaridad y el bien común de la gente. Todo está en ver cuál es la construcción de persona humana que se tiene. ¿Por qué la Iglesia Católica pelea tanto por la educación? Porque tiene una antropología que no acepta que la persona humana se forme sin cultivar la trascendente dimensión religiosa.

Los padres católicos tienen derecho de disponer de los medios que favorezcan el crecimiento y la educación de sus hijos. Hay que evitar todo tipo de totalitarismo del Estado.

Si uno presenta a los niños la idea que las personas no necesitan de religión,
está imponiendo una ideología. Los católicos nos revelamos ante esta antropología, que es limitada, mundana y sin trascendencia. Entonces tenemos el derecho de aplicar la Constitución en todos los términos.

–¿Como vive la Iglesia el cambio de roles del varón en la situación de pareja, teniendo en cuenta que preside el departamento de Familia de la Conferencia Episcopal Latinoamericana?

–La Iglesia nunca aceptó ninguna forma de machismo y ha dignificado la condición de la mujer. La institución está abierta a los cambios que se producen en la sociedad en el contexto de la familia. Hay una función natural del varón que es insustituible. No aceptamos que la familia sea destruida porque se exijan el derecho de formar familias con integrantes homosexuales, monoparental o tener hijos por una vía no natural. Entre hombres y mujeres existe una complementariedad no sólo biológica, afectiva y psíquica.

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