La piratería de discos evade impuestos por U$S 5 millones
La piratería discográfica viene teniendo una fuerte incidencia en el mercado nacional, provocando perjuicios económicos al comercio legal. Gustavo Caputti, presidente de la Cámara Uruguaya del Disco (CUD), afirmó que el 30% de las unidades que se comercializan corresponde a copias realizadas en forma ilegal, y comentó que el mayor porcentaje de esos discos procede de Brasil y Paraguay, aunque también se producen en Uruguay.
Más allá que siempre existió la copia doméstica de discos y casetes, cada vez con más frecuencia se produce la comercialización de este producto evadiendo impuestos y ganancias para los autores, senaló el empresario. «Es considerado un negocio redituable, y ya la puesta en el mercado de 50 o 60 discos se transforma en ingresos económicos que no son para nada despreciables», indicó Caputti. El mercado tuvo un giro tan grande que la comercialización de casetes «pasó a manos de piratas», al punto que la venta legal sólo coloca entre 200 a 300 unidades por lanzamiento.
El presidente de la CUD explicó que los ilegales generalmente realizan copias de aquellos artistas que son novedad y tienen aceptación popular, como lo son Enrique Iglesias y Cristian Castro, logrando colocar ilegalmente en el mercado unas 20.000 unidades.
En Uruguay, se copia más la música nacional y se prefiere tener el disco auténtico de los autores extranjeros porque son más difíciles de conseguir.
El uruguayo consume esencialmente música latina y la compra de artistas nacionales representa algo más del 15% del mercado total. Entre los músicos vernáculos, el estilo tropical es el más adquirido, mientras que el 90% de los discos compactos que se comercializan en el mercado legal es producido en Argentina.
La muerte del disco
Gustavo Caputti entiende que tanto a escala política como judicial se minimiza el tema de la piratería y puso el ejemplo de los vendedores ilegales, que son llevados ante el juez y sólo reciben de la Justicia un apercibimiento. «Inmediatamente salen en libertad y vuelven a reincidir, instalándose en una feria o saliendo a ofrecer sus copias en comercios o puerta a puerta», acotó el empresario.
Con la evasión de impuestos y de ganancias por derechos de autor a través de la piratería, el país deja de percibir anualmente U$S 5 millones, que se mueven «en negro», por la aparición de 500 mil copias ilegales. Por su parte, en un ano la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu) no cobra U$S 500 mil que estarían destinados a los autores.
En este ano la Cámara Uruguaya del Disco se abocará a combatir la piratería y para ello sus autoridades comenzarán a entrevistarse con políticos, jueces y ministros para solicitar ayuda.
Caputti argumentó que debido a la recesión de Brasil y la crisis económica uruguaya, más el incremento en la piratería, los socios de la Cámara Uruguaya del Disco registraron durante 1999 una disminución en sus ventas del 30% con respecto al ano anterior. A pesar de esta situación, las empresas del ramo lograron subsistir aplicando ofertas para atraer a clientes. Sin embargo, no son indiferentes a la competencia de los piratas que ofrecen sus copias en ferias, comercios, e incluso en la calle a pocos metros de las disquerías.
La Cámara Uruguaya del Disco recibe periódicamente las quejas y reclamos de los comerciantes que piden tomar medidas para frenar el «mercado negro».
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