Talleres en zonas marginales alertan del peligro de tener armas en el hogar
La «Obra Iniciativa Ecuménica Oscar Romero» viene organizando una serie de actividades en torno al tema «Proliferación de armas pequeñas y livianas en el Uruguay».
El pasado jueves se realizó un taller en la Iglesia Metodista en el Cerro, y en los próximos días habrá otros en distintas zonas de Montevideo.
Estas actividades cuentan con el apoyo del Centro de Investigación, Promoción Franciscano y Ecológico (Cipfe) y la Red de Centros Laicos del Cono Sur, entre otros. Algunas de las preguntas que se tomaron como punto de partida para los talleres son: «¿Cuál es la percepción del tema y qué preguntas le haríamos a nuestros dirigentes (ediles, parlamentarios, ministros) y qué exigencias les plantearíamos? También se busca la opinión de los participantes sobre ¿Cuál es el papel de las iglesias y el de la prensa? Con el trabajo de estos talleres se intentará llegar a un diagnóstico de la situación en diferentes barrios de Montevideo y con esta información se realizará un documento para darlo a conocer a distintas autoridades.
En el taller efectuado en el Cerro, los participantes manifestaron su preocupación por el peligro que generan las armas en el hogar, consideradas detonadores de suicidios y accidentes domésticos.
Los vecinos transmitieron la intranquilidad por la inseguridad domiciliaria y la propagación de la violencia en todo el país que, según determinaron, puede originarse por las crisis económicas.
Dijeron que están acostumbrados cada noche a escuchar numerosas detonaciones, y explicaron que luego de la primera, inmediatamente responde una ráfaga de disparos de diferentes puntos del Cerro. Incluso, acotaron, están habituados a oír los balazos y que pueden distinguir por el sonido el calibre de las armas utilizadas.
Manifestaron que suele ser común la compra ilegal de armas pequeñas y, de acuerdo a su testimonio, «pueden conseguirse a la vuelta de su casa». Hablaron sobre el incremento del número de menores que portan armas, pero no los criticaron por esta actitud, ya que los consideraron «víctimas del sistema».
Estimaron oportuno exigir a los representantes nacionales la aprobación de leyes más restrictivas para el porte y tenencia de equipos de «defensa», al tiempo que se preguntaron qué hacer con aquellas armas que están en el mercado en forma ilegal. También expresaron su preocupación por que la Policía está «cada vez más armada».
La psicóloga Alicia Zijstra, integrante de la Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay, manifestó a LA REPUBLICA que un arma en el hogar aumenta en cinco veces la posibilidad de la ocurrencia de suicidios, y en Montevideo el 44% de estos casos ocurre mediante la utilización de armas de fuego. Según datos proporcionados por la organización no gubernamental «Ultimo Recurso», nuestro país está tercero en América Latina por suicidios. También aumenta en tres veces la posibilidad de homicidios domésticos.
De acuerdo a datos oficiales, en Uruguay están registradas 592.000 armas y se estima que hay una similar cantidad circulando en forma ilegal.
El 48% de los hogares de Montevideo y Canelones experimenta violencia doméstica, de acuerdo a datos del Programa de Seguridad Ciudadana. En tal sentido, en el mes de junio murieron cinco mujeres víctimas de violencia doméstica, cuatro de ellas lo hicieron por armas de fuego.
A nivel mundial, diversas organizaciones, incluso la ONU, se están movilizando para prevenir de los peligros de las armas y evitar el tráfico ilegal de las mismas.
El pasado 24 de junio, en la ciudad de Rio de Janeiro, se produjo la destrucción más grande del mundo de armas en la vía pública, que fueran incautadas por la Policía.
En ese marco, fue organizado un seminario del Mercosur para el control de armas livianas. Por Uruguay participaron Raúl Martínez, del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), y Leonor Rodríguez, de la organización Mujer Ahora. Martínez dijo a LA REPUBLICA que en dicha reunión se pretende impulsar un tratado de control del comercio de armas como forma de contribuir a evitar la violencia. Se denunció que Brasil vende revólveres a Paraguay y que un gran excedente retorna al país norteño e ingresa al mercado «negro». Sobre Uruguay, informaron que no existe un estudio estadístico sobre la cantidad real de armas y su posesión.
El 9 de julio pasado el Ministerio del Interior destruyó una gran cantidad de armas de fuego, fecha en que dio inicio la conferencia internacional sobre tráfico ilícito de armas livianas organizado por la ONU.
En el encuentro se presentó la experiencia argentina, donde en Mendoza fue implementado un proyecto para cambiar un arma por comida.
En una docena de escuelas se puso en práctica esta idea de «desarme», impulsando el trueque de la cesión de un juguete bélico por libros o plantines. Luego el mismo proyecto fue ejecutado con adultos y la propuesta del «club de canje» resultó exitosa. Esta iniciativa también se implementó en Panamá, Albania, Camboya y Estados Unidos.
Un estudio presentado en el seminario del Mercosur, que analiza la proliferación de armas en esta región, establece que en el caso de Argentina y Uruguay, la circulación de armas ilegales no proviene del legado de la Guerra Fría, como en Centroamérica, sino «por movimientos insurreccionales (que) terminaron en una represión feroz y la transición democrática estuvo marcada por el traslado del poder de militares a civiles sin involucrar un proceso paralelo de pacificación y desmovilización de ex combatientes».
Se explicó que existe una relación directa entre el aumento de la violencia social y la desigualdad del ingreso.*
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