Estados Unidos se niega a respetar compromisos sobre cambio climático
La cumbre mundial sobre cambio climático comenzaba a evidenciar claras señales de fracaso, por la intransigente postura de los Estados Unidos de no aceptar una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero.
Mientras los representantes, especialmente los del principal impulsador del tratado, Europa, hablaban de probabilidades de un acuerdo que borraría la fracasada cumbre del año pasado en La Haya, la negativa estadounidense de aceptar un compromiso dejó a muchos preguntándose si estaban perdiendo el tiempo en Bonn.
«Hay como un aire de irrealidad en algo de esto: con los estadounidenses aquí, pero no realmente a bordo», señaló un europeo.
Presiones
Las presiones de alto nivel al presidente George W. Bush, quien ha renunciado a los compromisos contraídos por su predecesor Bill Clinton al firmar el Protocolo de Kyoto de 1997, posiblemente no faltarán en todas partes: en Londres, donde Bush se reunirá con el primer ministro Tony Blair, y en la cumbre del Grupo de los Ocho, que deliberará desde hoy en Génova, Italia.
Esto deja a una delegación estadounidense en Bonn, encabezada por la subsecretaria de Estado Paula Dobriansky, que participa en negociaciones sobre cómo debe ser implementado el acuerdo, sin la menor intención de ratificarlo por su cuenta. Las conversaciones ministeriales comenzaron ayer.
La Unión Europea dice que desea a un grupo numeroso de las grandes potencias industriales, especialmente Japón, el segundo productor de gases de efecto invernadero después de Estados Unidos, apoyando un acuerdo total que pueda ser implementado de forma legal en la mayor parte del mundo el año próximo.
Eso, dice la Unión Europea, pudiera impulsar a Bush a tomar alguna acción para no quedar mal. Para lograrlo, las naciones que producen el 55% de las emisiones industriales de gases de efecto invernadero tienen que ratificarlo.
El acuerdo general alcanzado en Kyoto hace cuatro años fue que las naciones más industrializadas (poco más de 30) debían reducir sus emisiones de gases contaminantes, como el dióxido de carbono que producen los vehículos y las fábricas, para el 2012 en un promedio de 5,2 por ciento de los niveles de 1990. Unos más, otros menos.
Muchos científicos argumentan que estos gases atrapan el calor del sol en la Tierra y amenazan con derretir los hielos polares, lo que elevaría el nivel de los océanos e inundaría las áreas costeras.
Bush ha cuestionado la ciencia detrás de los temores y dice que aunque Estados Unidos desea reducir las emisiones, el pacto de Kyoto no es la forma apropiada para ello y afectaría a la economía.
Mientras tanto, como informó LA REPUBLICA antes del comienzo de la cumbre, grupos ambientalistas se movilizan a nivel mundial, en rechazo a lo que califican como «chantaje» por parte de los Estados Unidos.
En un manifiesto internacional, el Movimiento Mundial de los Bosques observó la inconveniencia de que terceros países se transformen en sumideros de los gases de efecto invernadero emitidos por las grandes potenciales económicas. Rechazó, además, los intereses económicos ligados al tema. *
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