La Universidad de la República priorizará la formación docente
El rector de la Universidad de la República, Rafael Guarga, los decanos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), Adolfo Elizaincín, y de Ciencias Sociales, Jorge Landinelli, el presidente de la Asamblea General del Claustro, Rodrigo Arocena, y la directora de la Unidad Opción Docencia de la FHCE, Ana María Araújo, disertaron sobre la necesidad de reforzar la carrera docente a nivel universitario.
En la mesa redonda que se desarrolló en la Facultad de Humanides el pasado jueves, el rector dijo que el modelo unidimensional (investigación como único elemento), que tuvo impulso entre los años 50 y 60, «enfrenta una crisis».
«Nos encontramos con realidades nuevas: la demanda creciente en la enseñanza superior, la velocidad del conocimiento y una exigencia de formación continua», destacó.
El jerarca universitario consideró que un elemento importante para la transformación del actual cuerpo docente «es brindar estímulos materiales y morales para la alta dedicación docente, tanto en enseñanza como en investigación». Señaló que la actual carrera docente «es incompleta y tributaria del pasado».
Reconoció que la Udelar cuenta con los ámbitos institucionales (cogobierno y docentes no vitalicios que pueden ser o no reelectos), «para llevar adelante los cambios necesarios en el tema».
Guarga destacó que en esta transformación «es fundamental la licenciatura en Ciencias de la Educación», añadiendo que la práctica de los estudiantes «debe hacerse dentro y no fuera de la Udelar».
«Es cierto que existe un gran vacío pero es tarea de ustedes (refiriéndose a los estudiantes) que se logren cambios».
La opción docencia
El decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Adolfo Elizaincín, dijo que los nuevos planes de formación docente «se inscriben en una crisis actual».
Para el decano hay una «crisis de la formación en el país». En este sentido, destacó que debe instrumentarse una política de formación docente «más amplia, y más general», conjuntamente con la Administración Nacional de Educación Pública.
Señaló que «durante años la Udelar privilegió la investigación. Ahora, estamos en deuda con la formación docente y con la función de enseñanza».
Elizaincín destacó dos aspectos importantes sobre la formación que imparte la Opción Docencia: «El énfasis en la formación disciplinaria y los seminarios de docencia que se realizan conjuntamente con prácticas».
Por su parte, la directora Araújo señaló que la Udelar «se enfrenta a un vacío de sus cuadros docentes».
En este sentido, dijo que la Facultad de Humanidades inició un proceso de innovación en el tema y desde el año 1991 comienza a funcionar la opción docencia para las distintas licenciaturas de la FHCE, a partir del octavo semestre de la carrera.
La docente reconoció que «de todas formas, hay que reelaborar los planes porque son cortos (un año)».
Indicó que en el proceso de enseñanza los tres pilares fundamentales de la Universidad: investigación, docencia e investigación «no deben estar aislados uno del otro».
Problema internacional
El decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Jorge Landinelli, señaló que el problema de la formación es internacional. Analizó una serie de problemas vinculados a la educación universitaria.
En primer término, se refirió al incremento de la demanda de educación superior.
Otro problema «es el nuevo contexto de revalorización del conocimiento, con su acelerado desarrollo tanto en el campo científico como en el tecnológico.
Esto hace que la capacidad de los estudiantes de aprender sólo en la Universidad disminuya».
Dijo que «las profesiones ya no son concebidas con los modelos tradicionales, ya no alcanza con el título únicamente».
Por otra parte, indicó que los mercados de trabajo no ofrecen puestos de trabajo estable sino que cambian en forma permanente.
«Todo esto repercute a nivel curricular y didáctico».
En este sentido, Landinelli cuestionó si nuestra Universidad está preparado para impartir enseñanza en este contexto.
Dijo que el problema de la formación no se resuelve únicamente con recursos, sino que «hay cuestiones insitucionales que hay que corregir», por lo cual es necesario la reflexión por parte de los integrantes de la Udelar.
Para Rodrigo Arocena, la tarea docente tiene dos objetivos fundamentales: «Colaborar a que la gente le guste lo uno enseña y que el alumno piense con cabeza propia». Señaló que la formación de los docentes debe ser integral que tome en cuenta tanto la enseñanza como la investigación. «Hay que establecer una carrera docente en serio que señale nuestras obligaciones, que señale lo que se valora, cómo ser evaluados y reelectos o no».
Por otra parte, instó a llevar la educación fuera de los ámbitos tradicionales, «fuera de las aulas». *
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