MSP analizará si es eficaz la vacuna cubana
El vicepresidente del Laboratorio Finlay, Gustavo Sierra, experto internacional en vacunas permaneció una semana en Uruguay «para contribuir con información científica de la vacuna contra la meningitis BC» de origen cubano. Sierra conoció la controversia surgida este año en Santa Lucía (Canelones) donde aparecieron 5 casos de meningitis que llevaron a los vecinos a movilizarse reclamando acceder gratis a la vacuna cubana.
Para el científico Uruguay «carece de la evaluación de la experiencia que tenemos con nuestra vacuna».
Ante la posición del MSP sobre que la vacuna cubana sirve para ciertos serotipos y no es eficiente para los que circulan en Uruguay, Sierra respondió que la vacuna cubana «no es de serotipos. Contiene un complejo de alto peso molecular que es común para distinos subtipos, induciendo la formación de anticuerpos». Sierra expresó que «esto es el quid del tema».
Relató que en 1993 Cuba obtuvo la patente que mereció la medalla de oro de la Organización de la Propiedad Intelectual que pertenece a las Naciones Unidas. Sierra destacó que «no se trata de especulaciones. Hemos estudiado las cepas no sólo de Uruguay, sino de Colombia, Argentina y otros países». Además «hemos conectado la información de la eficacia clínica en los experimentos de terreno en los países y regiones donde se registró la vacuna». Dijo que a la fecha se han comercializado 45 millones de dosis: «no es una vacunita experimental».
En Cuba se cubrió inmunológicamente con este antídoto a personas de entre 3 y 24 años y después se incluyó en el esquema de vacunación nacional lo que sirvió para acabar la epidemia que se registró en 1979.
La vacuna se aplicó en 19 países, «donde tenemos el registro médico sanitario». Sierra dijo que «se ha reunido la experiencia que ha evitado la enfermedad en países donde circulan diferentes serotipos».
En cuanto a que la vacuna se comercializa en el ámbito privado, Sierra recordó que «la vacuna se registró en 1992. Funcionarios de Salud Pública de Uruguay estuvieron en Cuba observando todo lo referente a este antídoto. Se entregó la documentación de la vacuna y se enviaron dos microbiólogos con todas las cepas que circulan aquí. Es decir que conocíamos las cepas de Uruguay y sabíamos que son sensibles a los sueros de nuestros vacunados». Dijo asimismo que las cepas que se registran en Uruguay son parte de las que circulan en el resto de Latinoamérica.
Sierra dijo que «el MSP se confundió y pensó que hacíamos una vacuna de serotipos específicos. Nos propusieron, pues, elaborar un protocolo de verificación de la capacidad protectora del suero vacunando con la dosis frente a cepas circulantes en Uruguay actualmente». Acotó que «se enfrentarán cepas que circulan en Uruguay frente a suero (sangre sin glóbulos) de vacunados con el antídoto de marras para acabar la duda y verificar si alguna cepa puede ser resistente. Creemos que no, que son las mismas cepas que conocemos, pero si eso es una salida para dar una respuesta estamos dispuestos a hacer un protocolo (documentación científica) que señala la metodología de la investigación, a pesar de que ya tenemos todo estudiado».
En la próxima semana Urugua recibirá la documentación y luego de un debate «se formalizará el protocolo: hay un ataque al producto sin conocerlo y ha creado confusión», dijo el experto.
Sierra añadió que «la eficacia de esta vacuna depende de una serie de factores como, por ejemplo, que tiene que conservarse en cadena de frío, tiene dos dosis que deben ser aplicadas vía intramuscular de forma profunda, y cada una de las dosis debe estar separada entre 6 y 8 semanas. Agregó que «la vacuna actúa bloqueando la diseminación de los gérmenes en una población. En Cuba se hizo una campaña masiva de 3 meses a 24 años y se empezó a aplicar dentro del esquema de inmunización obligatoria. Se trató de una cobertura de 97% de la población». En Cuba la eficacia «se ubicó entre 83 y 95%, sin embargo en Brasil fue entre 75 y 94%, porque la metodología de aplicación fue distinta». En Brasil se inoculó en determinadas zonas y a personas de determinadas edades. Sierra subrayó que en todos los países «el 80% de las vacunaciones fueron aplicadas a menores de 6 años».
Con respecto a que uno de los argumentos que maneja el MSP es que si la vacuna es eficaz lo es hacia la adolescencia y no en la infancia, Sierra respondió que «la confusión viene de trabajos incompletos».
Una compañía anglobelga se acercó hacia 1997 al laboratorio Finlay, interesada en obtener la patente de la vacuna para registrarla en Europa. En Estados Unidos, y a pesar del bloqueo, se aprobó que la empresa vendiera la vacuna a ese país, comentó. Sierra relató asimismo que no tienen la capacidad de venta para distribuir la vacuna internacionalemente.
Consultado acerca de si el MSP está equivocado con respecto a la vacuna cubana, respondió «que sí». «Pienso que es porque no tiene toda la información, y tal vez se recibieron datos sesgados». Sierra admitió que el protocolo que se elaborará «es un buen comienzo de entendimiento en torno al uso de la vacuna. Además, tuvimos el compromiso verbal de que el MSP no se opondrá a que se empleen las vacunas y que se siga indicando en el sector mutual, mientras no se haga un protocolo». Sierra recomendó que «es muy importante que se complete la vacunación» una vez iniciado el proceso. Criticó la vacuna contra la meningitis AC que se inocula en nuestro país, «porque en Uruguay no circula el meningococo A y se está dando algo de gusto».
Con respecto al tema costos, el médico cubano dijo que «existe un viejo convenio entre el Banco Central de Cuba y Uruguay para que parte de la deuda que mantiene la isla con nuestro país sea balanceada con vacunas o productos». *
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