El combustible del futuro
Este novedoso producto podría sustituir parcial o totalmente al gasoil, sin necesidad de modificar los motores gasoleros.
El biodiesel tiene ventajas ambientales y económicas respecto de los combustibles fósiles de uso corriente.
Promovido sin éxito por técnicos universitarios desde hace 10 años, este novedoso combustible tendría un impacto positivo sobre el sector agropecuario en general, estimándose que Paysandú podría ser el primer departamento del país en producirlo.
El técnico del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Gonzalo Souto, que integra la comisión interministerial junto a representantes de los Ministerios de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Industria, Energía y Minería y Ancap, señaló que una buena parte del gasoil que consume el Uruguay es importado y para sustituir el 20% de dicho combustible por biodiesel, «se necesitaría una siembra de girasol del orden de las 150 mil hectáreas».
Según el técnico, sólo hay hoy 50 mil hectáreas de girasol plantadas. No obstante, admitió que la extensión de dicho cultivo tendría un impacto positivo «sobre el sector agropecuario en general y sobre la cadena oleaginosa en particular, porque implicaría una expansión de la demanda del aceite en el mercado local».
El especialista destacó que esta situación permitiría que la industria oleaginosa adopte cambios técnicos y renueve su parque industrial, lo que la tornaría más competitiva a nivel regional.
La superficie adicional de girasol podría facilitar la adopción de prácticas mejoradas en la ganadería, dada su participación en la rotación agrícola-ganadera.
Souto consideró que «hay un conjunto de efectos indirectos que hay que tratar de cuantificar, porque contribuyen favorablemente en la evaluación. Algunos son de carácter ambiental, como el ser una fuente renovable y tener un perfil de emisiones mucho mejor que el del gasoil. Además, se disminuirían las importaciones netas de dicho producto».
Por su parte, el ingeniero Ricardo Tournier, residente en Paysandú, que ha impulsado la utilización del biodiesel anunció que «con la Intendencia de Paysandú estamos en conversaciones, viendo que tenemos objetivos comunes».
La construcción de una planta piloto cuesta alrededor de U$S 1.500 y se podrían elaborar entre 400 y 800 litros de biodiesel diarios.
En la comisión interministerial mencionada se están discutiendo dos documentos: uno elaborado por Ancap y otro por el MGAP. Según Souto, la idea es lograr un documento común.
El técnico adelantó que el documento del MGAP confirma que en «las condiciones actuales, la evaluación de biodiesel a precios de mercado, se aproxima bastante al precio del gasoil en el mercado local». Desde hace más de un año, la relación de precios comenzó a ser favorable al biodiesel porque el aceite está muy barato y el petróleo muy caro. «Si la relación de precios se modificara, habría que definir políticas públicas que transfirieran beneficios a esta alternativa para hacerla viable en condiciones de mercado».
Un alto técnico del MGAP informó que ya hay inversores extranjeros interesados en instalar una planta elaboradora de biodiesel en el país.
Por su parte, la ingeniera Alicia Raffaele, integrante del equipo de investigadores de Facultad de Ingeniería que en 1991 ya había presentado a Ancap un proyecto para producir combustible a base de aceite de girasol, recordó que la idea fue desechada por no ser rentable.
Raffaele recordó que por, entonces, se había llegado a un proceso que innovaba mundialmente.
«El volumen producido era mayor y también disminuía sensiblemente los costos de producción. Hoy este proceso se está desarrollando en el mundo como el óptimo en este campo». El biodiesel se usa puro en motores diesel y también mezclado con gasoil, en cualquier proporción. La mezcla más habitual en el mundo es la 80-20, 80 de gasoil y 20 de biodiesel. Se elabora con aceite vegetal (de soja, girasol, colza) y alcohol etílico o metílico. *
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