Uruguayos geniales
Desde hace medio siglo, cuando fue fundada en la Universidad de Oxford, la organización Mensa («mesa» en latín) se lanzó a la búsqueda de personas dotadas de un coeficiente intelectu superior al normal.
Aunque la idea es antigua –ya los griegos clásicos intentaron encontrar y nuclear las mentes más calificadas de su era–debió aguardarse a las modernas tecnologías para que el fenómeno se universalizara.
Es que pese al esfuerzo de esas mentes «superiores», resultaba imposible hacerlas coincidir al unísono.
Debió llegar el prodigio tecnlógico de Internet para que Mensa alcanzar su expansión definitiva. De ese modo, se podía lograr reunir a la mayor cantidad de personas con coeficiente intelectual superior al normal y conectarlas con un fin común.
Los miembros de la organización tienen sólo una condición natural que les identifica: con su coeficiente de inteligencia nace sólo una de cada cincuenta personas, estimativamente.
La asociación se declara como apolítica y sin distingos raciales o religiosos. De forma institucional, opera en 100 países de Europa, América y Asia.
Sus 120.000 asociados comparten su genialidad dentro de un vasto abanico de actividades sociales y culturales, la mayoría gracias al correo electrónico.
La meta actual de Mensa está definida por la búsqueda en todo el planeta, de quienes ostenten similar grado de inteligencia, «en beneficio de la Humanidad, y estimulando las investigaciones sobre la Naturaleza.»
La organización no hace distingos entre los niveles de educación alcanzados por sus asociados.
De obreros a profesionales, de asalariados a millonarios, la única condición para ingresar a Mensa es la de aprobar los tests de la organización, avalados a nivel mundial.
En los últimos años, Mensa ha debido agregar una condición más para el ingreso: haber cumplido 16 años. Es que la avalancha de padres en Europa y Estados Unidos, que considerando a sus hijos «geniales» intentaban hacerlos acceder a la entidad, obligó a establecer esta exigencia.
Las autoridades de Mensa afirman, sin embargo, que la medida se adoptó considerando que antes de esa edad difícilmente alguien pueda sacar beneficio del foro, por muy inteligente que sea.
Para habilitar el ingreso, pone a disposición en Internet (//mensa.org), una serie de tests que orientan a los interesados.
En caso que el aspirante apruebe esta serie, Mensa dispone de otra batería de pruebas que deberá sortear para ser admitido y sin posibilidad de segundos intentos.
A los técnicos les interesará saber que las pruebas empleadas para determinar los coeficientes, son la Stanford-Binet en su forma L-M, con un CI de 132, la escala de Wechsler con un coeficiente de 130 y la Otis Alfa con un CI de 138.
Quienes ingresan deben pagar una cuota anual de entre 20 y 50 dólares, lo que les permite acceder a Grupos de Interés Especial (GIE), donde se analiza desde matemáticas a modas, de bioquímica a objetos voladores inidentificados.*
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