El sindicato acusó a la dirección de la empresa de "boicotear" la producción

Funsa, que llegó a emplear a 3.000 obreros, hoy tiene 187

Un fragmento de historia en nuestro país está a punto –según el gremio– de ser tan sólo recuerdo y un punto de referencia de importantes enfrentamientos en defensa de la dignidad de los trabajadores y la democracia. La protagonista de ello es la empresa Funsa, «creadora» de un barrio como el Villa Española y de una organización gremial que cuenta con una rica experiencia de lucha, que llegó a costarle la vida a más de un trabajador.

La legendaria planta fabril que en tiempos más venturosos llegó a contar con cerca de 3.000 empleados, en abril de este año, tras los avances tecnológicos, tenía apenas 187 trabajadores, para hacerse cargo de la producción, administración y mantenimiento. Ello representa el 69,26% de la plantilla laboral de la otrora poderosa industria.

En forma simultánea, había 83 jerarcas (entre supervisores, jefes, técnicos y gerentes), lo que representa el 30,74% del total del personal, en una relación de dos a uno respecto al personal efectivamente operativo.

Pero esto es sólo una parte de lo que hoy sucede, ya que en junio la firma que hoy es Funsa-Titan, tuvo una relación de uno a uno.

En las últimas horas, tal como se estableció el 25 de mayo del corriente, el gerente de Recursos Humanos Walter Bravo anunció el reintegro desde el seguro de paro de los trabajadores que cumplen actividades en la producción del área neumáticos. De todos modos, se cumplirá con un solo turno de los tres que están en condiciones de funcionar y que es el reclamo que hacen los trabajadores. Mario Vidal y Enrique Romero, dirigentes de la Unión de Obreros y Empleados y Supervisores de Funsa, manifestaron a LA REPUBLICA su creciente preocupación por los criterios de conducción empresarial. «Estamos como en el mundo al revés. Cuando la preocupación de las autoridades de Funsa-Titan deberían ser la de promover una mayor producción y eficiencia, nos encontramos con que estarían poco menos que boicoteando la fábrica. Si la misma política empresarial que hoy se aplica la promovieran los trabajadores, se diría que queremos cerrar la fuente laboral», manifestaron los sindicalistas, sin ocultar la incertidumbre que los aflige.

Para los trabajadores, hoy la propia dirección empresarial está favoreciendo la importación en detrimento de la producción nacional y de Funsa-Titan. «Por ello no entendemos esta política, ya que si se quería tener una distribuidora se compra un galpón y no una fábrica. Ante todo esto, a lo que no le encontramos explicación lógica, estamos investigando por qué se tiene una fábrica que no se quiere que produzca. Lo hacemos por el simple motivo de que la vigencia de la fábrica le permite a un importante número de familias mantener una fuente de trabajo abierta, más aún si tenemos en cuenta el alto índice de desocupación que hoy se registra el país». *

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