Los concursantes juegan todas sus posibilidades
Revista Milenio A primera hora era uno de estos casos particulares en el cual por lo visto de suyo y de otros competidores de la categoría, se descontaba que, de no mediar una actuación absolutamente fuera de contexto, estarían en la liguilla. Para el conjunto, era de todas maneras vital sumar la mayor cantidad de puntos para pelear la primera ubicación, a la que aspira con legítimo derecho.
Definitivamente Milenio realizó nuevamente una gran actuación, similar a la primera rueda, con muy poco ajuste visible, manteniendo la calidad de su espectáculo y particularmente el buen humor que campea a lo largo de todo su actuación.
Excelencias al nivel de solistas tanto cantando como actuando, con una muy buena puesta en escena, vestuarios atractivos pero además funcionales, que pemitieron el lucimiento del cuadro representado pero también la buena movilización de los bailarines y actores.
Hay cuadros realmente antológicos dentro de los cuales no extrañe esté la mención respectiva de la categoría, como el de Siete Novias para Siete Hermanos, o la parodia notable de Casablanca.
En definitiva Milenio es candidata a esta altura para alcanzar la meta, de la que está muy cerca, pero considerando que aún falta una rueda y los puntos se suman.
En lo que personalmente me importa más, por fuera del concurso, Milenio brindó nuevamente un gran espectáculo y el carnaval y la categoría, desde luego el público, resultó el más beneficiado.
La Gran Siete A segunda hora brindó nuevamente un muy buen espectáculo murguero, contando para ello con un plantel muy «metido» en la propuesta de la murga. Muy bien plantados en el escenario, haciendo gala de buenos arreglos corales, cantando fuerte y bien, La Gran Siete en esta segunda rueda, personalmente me satisfizo más que en la primera, particularmente porque su canto lució también en buena forma con el conjunto en plena movilidad tal lo marcado por Quito Pérez y no sólo cuando se pararon frente a la amplificación como entonces. No sé sí ello se debió a mejor disposición del grupo o mayor referencia de micrófonos.
Lamolle recurre frecuentemente a temas actuales o no, pero muy cercanos, como base de la musicalización del conjunto, caso del tango o la música de Mariana Ingold o de Charly García. Creo que ello es un acierto y además lo hace muy bien, lo que redunda por nuestra idiosincrasia, en una mejor forma de seguir la actuación y por supuesto de comprensión del texto. Luce nuevamente, ya es una característica de la murga, excelentes vestuarios y maquillajes.
Se retiran con una gratísima despedida, donde se habla de muchas cosas pero donde parece intuirse una despedida que va más allá de la habitual al dejar el escenario. La Gran Siete en definitiva buscó y espero lo haya conseguido, meterse en la liguilla, para así escalar posiciones dentro de una categoría que los ha tenido siempre como animadores pero nunca como definidores y creo que en demasiadas oportunidades, no por carencias propias.
A Contramano En tercer lugar, luciendo una postura de murga importante, con el gran aliciente de su notable colocación en el marcador el año anterior, que la ha signado como uno de los títulos para definir, volvió a demostrar la valía de un plantel conformado por excelentes murguistas, de lo mejor que el carnaval ha dado en los últimos años, conjuntados a gente casi nacida al carnaval con la murga y que hoy por hoy también ya son figuras.
Las presencias de los «Pablos», Barrios y Pinocho Routin, resultan a todas luces desequilibrantes en cualquier conjunto donde militen y donde se les dé la participación que sus personalidades requieren.
En este caso ese lugar les fue asignado y juntos o por separado, fueron vitales a la hora de definir sobre el escenario.
El planteo temático de la murga hace que sus cuplés parezcan tener poca ilación entre sí, luciendo como entidades ajenas, variando un tanto el esquema que A Contramano generalemente tuvo. Ello desde luego no va en detrimento de la actuación, sino que por el contrario pudo haberle impreso mayor agilidad o vivacidad.
A Contramano no creo que haya logrado el despegue del año anterior, no obstante este carnaval es muy distinto, la paridad es mayor y el primer paso es alcanzar la liguilla, haber logrado altos puntajes (entiendo que tiene rubros altísimos) y luego pelear por la vanguardia. En eso está A Contramano, peleando a brazo partido con muchas posibilidades.
Momosapiens Fue un deslumbrante cierre de jornada en el Ramón Collazo.
Su postura de gran parodismo quedó plasmada en la primera rueda, pero en esta segunda, como se dice en la jerga carnavalera «la rompió».
No quedó resquicio en la actuación que pueda ingresar en el debe. Todo lo hecho fue de una exuberancia mayúscula, con actuaciones individuales magistrales, pero donde el colectivo funcionó a la perfección dando cátedra de gran parodismo. Hay fenómenos en sus filas que marcaron a fuego la actuación. Pero no solamente aquellos que por su trayectoria han adquirido esta estatura en la consideración del público, sino muchos de los que integrados al plantel de Momos, hacen de la actuación un continuo disfrutar para quienes la observamos pero también para los compañeros, aún sobre el escenario.
Escuchábamos a Pendota Meneses luego de la actuación, reporteado por CX 42 y este ícono del carnaval y del parodismo, luego de una notable actuación, dedicó toda su alocución a alabar el trabajo de sus compañeros y a destacar como correponde, la cuota parte importantísima en el éxito colectivo de estas actuaciones.
Al frente por decirlo de alguna manera, Pendota, Roberto Romero, Aldo Martínez, Horacio Rubino, por dar algunos nombres de los que con más años en la actuación se han destacado particularmente y son referentes ante el público.
Pero qué no decir de Darwin Pirri, un fenómeno, de Marcos Cabrera brillante, ocurrente, gran bailarín y coreógrafo de excepcion. Javier Fernández de las voces más importantes de nuestra lírica, carnavalero vocacional, dando brillo a todo lo que realiza y jerarquizando el espectáculo al que esté afectado.
Juan Campos es otro notable aporte a esta propuesta de Momosapiens, también como Marcos, gran bailarín y coreógrafo pero también jugándose en los papeles que se le asignan con gran prestancia.
No hay baches en Momosapiens, musicalmente es notable, también bailando y cantando.
Vestuarios notables acordes a la propuesta dieron también gran marco de brillo al espectáculo. Dos parodias absolutamente disímiles como Billy the Kid y Teresa de Calcuta, donde salió a relucir la jerarquía de libretistas excepcionales como Rubino y Enrique Vidal.
Momosapiens vuelve a constituirse en uno de los mejores exponentes del parodismo en este carnaval 2000 y será principalísimo animador en la liguilla en procura del título al mejor, al que aspira con legitimidad.
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