Actuaciones a tope, sin especulaciones
Nunca Más
La murga de Colonia a primera hora, tal vez para muchos una sorpresa, no para nosotros por lo ya visto en la primera rueda del concurso, desplegó una magnífica actuación, plena de vitalidad, con libretos muy inteligentes y divertidos, diciendo cosas importantes pero siempre con un nivel de humor que contagió a la platea.
Excelentes vestuarios, coloridos y carnavaleros y un agradable coro, pese a tener que superar algunas voces con dificultades, que obligaron a varios murguistas a un gran esfuerzo, en definitiva redundó en beneficio de la actuación. La gente de Colonia se plantó en el escenario segura de sus condiciones dispuesta a demostrar que no le queda grande en absoluto esta participación en el certamen. Lo probó sobradamente y no tenemos dudas que Nunca Más ha quedado muy bien posicionada en el aprecio del público carnavalero.
Aquel título días pasados de, también el interior existe, se aplica sin dudas a esta presentación de Nunca Más a la que podemos agregar ¡Y vaya que existe!
Los textos de presentación y despedida (ésta, una de las más lindas del carnaval), pertenecen a Angel Ramírez y los cuplés a los conocidos Fernando Ríus y Julio Vázquez, maragatos letristas y componentes de Rebeldes.
La dirección escénica de Nunca Más estuvo a cargo de Richartd Calistro.
Este grupo humano que se preparó en el Club Colonia Rowing y que vino bajo la dirección de Carlos Deveza y Luis Vega debe haber vuelto a Colonia, saboreando con deleite el justo aplauso que le brindó un teatro de verano colmado, al concluir su muy buena presentación.
Sarabanda
A segunda hora redondeó en mi opinión otra buena presentación dentro de los términos que lo había hecho en la primera rueda.
La gente de los Pintos, con todo el acicate de los triunfos que este año llevan logrados, presentó un espectáculo plenamente lubolo, con muy buenos temas. Siempre planteando su defensa, tanto de la raza negra como de las posturas antidiscriminatorias y reivindicativas de las clases populares, que le ha sido permanente, Sarabanda cumplió una actuación lucida.
Buen vestuario, acorde a los temas que desarrolla, no exentos de lujos, en especial en diseños, con buenos solistas dentro de los que naturalmente se destacan Dolores y Néstor Silva, a la vez gran autor de hermosas canciones.
Plantea una puesta en escena que hace agradable el desplazamiento de la comparsa en todos los temas, sin apretujones, pechazos y otras dificultades que a veces son moneda corriente cuando en el escenario actúa un grupo tan numeroso.
En definitiva, Sarabanda reafirma que está en la conversación, en una categoría que este año ha demostrado un grado fenomenal de superación, confirmando una tendencia que viene de varias temporadas atrás y que ha hecho a la mayoría de los participantes en ella, plenamente disfrutables.
Colombina Che
¡Che qué murga! Si su primera rueda nos había resultado excelente esta segunda confirma aquella, logrando un poder de comunicación que hace vibrar al público que por momentos deliró con su presentación.
Hay una fuerza vital en todo lo que la murga realiza en el escenario, generando una adhesión popular estupenda, común a los grandes espectáculos. Y decididamente lo de Colombina fue un gran espectáculo.
Sus voces potentes, exigidas al máximo por Cocina Márquez, un maestro en manejar coros altos y potentes, rinden solventes, destacándose naturalmente Angel Gómez y Chiribao, como abanderados de esta postura, arrancando la ovación del público con sus intervenciones.
Claudio Rojo y Carlos Banana González funcionan como una dupla impecable a la hora de actuar y desde luego de hacer reír. Es esta otra de las características de la murga. Sin apelar a golpes bajos hace reír actuando siempre a un ritmo de vértigo que no decae en momento alguno y que hace trascurrir el tiempo de actuación en forma imperceptible.
Gran trabajo de la batería que acompaña sin estridencias, con gran movilidad y siendo un apoyo fundamental a la expresión de la murga en el escenario.
Colombina Che justificó sobradamente sus legítimas aspiraciones. No ya de participar de la liguilla donde a nadie puede caber dudas que estará, sino de alcanzar las posiciones de cabeza de la categoría.
Colombina Che, apostó todo a ganador y su actuación de la noche del jueves fue un dechado de virtudes para no «quedar pagando» y por el contrario, cobrar muy buenos dividendos. No en vano se autoproclama «la timbera».
Adam’s
En el cierre fue la representación anhelada, desesperadamente esperada por una masa impresionante de fanáticos(cas…), que «agitó» durante muchos minutos en el Ramón Collazo cuando el conjunto apareció en el escenario.
La presentación de Adam’s fue por demás impactante por sus vestuarios, por sus bailes, por su canto.
El despliegue técnico de los parodistas de Hugo Ligrone es espectacular, pero además muy bien aprovechado. Más allá de las parodias, de las actuaciones individuales hay en Adam’s un claro objetivo de impactar a quien lo ve, agobiándolo con su despliegue.
Hay humor, hay buenas actuaciones, hay notables cantos y bailes espectaculares.
Adam’s apostó a todos los rubros, como se dice en la jerga carnavalera y entiendo que debe haber alcanzado muy buenos dividendos.
Héctor Silva es responsable de la coreografía de Adam’s, contando para su despliegue con un plantel muy dúctil y aplicado que rinde muy bien. Los vestuarios de Juan Mascheroni, realizados por Teresa Otero, otro de los puntos altos de la propuesta de Adam’s, tal vez el de mayor destaque, luce magnífico, precisamente cuando se despliega ese baile colectivo avasallante.
Nada de lo hecho quedó librado al azar. Hay un ajuste muy claro y absoluta convicción en cada actor, en cada cantante del papel que debe desempeñar y por lo tanto se alcanza un rendimiento colectivo de altísimo nivel que en definitiva satisface a pleno a una hinchada magnífica, lograda a lo largo de los años por Adam’s y que forma parte fundamental de esta notable exhibición, que cerró la brillante jornada vivida en el Ramón Collazo la noche del jueves.
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