Tiene la palabra

Compartiendo reflexiones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Una estadística interesante que les propongo examinar: Si pudiéramos reducir la población del mundo entero a una aldea de 100 personas, manteniendo las proporciones de todos los pueblos existentes en el mundo, la aldea estaría habitada de la siguiente manera:

Habría: 57 asiáticos, 21 europeos, 14 americanos (del Norte, Centro y Sur), 8 africanos.

52 serían mujeres, 48 hombres.

70 no serían blancos, 30 sí. 70 no serían cristianos, 30 sí. 89 Serían heterosexuales, 11 serían homosexuales.

6 personas poseerían el 59% de todas las riquezas. Las 6 serían norteamericanas. 80 vivirían en viviendas no dignas del ser humano. 70 serían analfabetas. 50 sufrirían de mal nutrición. 1 estaría por morir. 1 estaría por nacer. 1 poseería una computadora. 1 (sí, sólo una) tendría diploma universitario.

Si se considera al mundo desde esta perspectiva, la necesidad de aceptación, comprensión y educación se manifiesta claramente.

Consideren también esto, por favor:

Si esta mañana se despertaron con más salud que enfermedad, son más afortunados que el millón de personas que no vivirán hasta la semana próxima.

Si no han experimentado nunca el peligro de una batalla, la soledad de la prisión, la agonía de la tortura, los zarpazos del hombre, son ustedes más afortunados que tres mil millones de personas de este mundo.

Si poseen alimentos en el refrigerador, si tienen con qué vestirse, si tienen un techo para cobijarse y un lugar donde dormir, son más ricos que el 75% de la población del mundo.

Si poseen dinero en un banco o en la billetera, y moneditas guardadas en alguna latita, entonces forman parte del 8% de las personas que gozan de mayor bienestar.

Si todavía están casados, y sus padres están vivos aún, entonces son personas raras, incluso en Estados Unidos y Canadá.

Si pueden leer este mensaje, entonces han sido tocados por la buena suerte dos veces: 1º el que se los mandó pensó en ustedes, y 2º no forman parte de los 2 mil millones de personas que no saben leer.

Alguien dijo una vez: Trabaja como si no necesitaras dinero / Ama como si nadie te hubiese jamás hecho sufrir / Baila como si nadie te observara / Canta como si nadie te escuchara / Vive como si el paraíso estuviese en esta tierra / Haz lo que amas y ama lo que haces.

L.B.

 

Los charrúas y el Presidente

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

De mi mayor consideración:

Antes que nada sepa disculpar que me dirija a usted, persona muy ocupada, la que considero muy sensible a los problemas del pueblo y su pasado.

¿Por qué digo ésto? Porque de un tiempo a esta parte veo, como todos los habitantes de este país, la despreocupación de ciertos gobernantes por la verdad de nuestro pasado, digo esto porque a nivel mundial estructuras arcaicas tuvieron que bajar la cabeza y reconocer sus errores y horrores históricos después de cientos de años (llámese Iglesia Católica).

La historia es la siguiente. En mi calidad de pintor y escultor autodidacta, he tomado como norma aprender de las esculturas ya hechas y existentes en la ciudad y el país, en tal sentido haciendo la recorrida por parques y plazas de la ciudad, allá por los primeros años pos dictadura, descubro que en el flamante «Edificio Libertad», sede del Poder Ejecutivo, en sus jardines se encontraban dos espectaculares esculturas en bronce y de cuerpo entero, de dos indios charrúas, creo, si no me equivoco las de Zapicán y Abayubá. Recalco: corría la primera gobernatura del señor Julio María Sanguinetti.

Un buen día en el segundo mandato del mismo político, me entero con mucho estupor que en los jardines del edificio Libertad se inauguraba una muestra de escultores modernos, ese arte moderno del cual se alinea dicho ex presidente. Hasta ahí todo bien, porque es dar vida a un sector de la cultura del país.

Si bien esta tendencia no es la que yo sigo, la respeto, lo que sí no puedo dejar pasar por alto es el hecho de que por ser presidente use el jardín de un edificio público como si fuera propio, porque de un plumazo quitó del lugar a los charrúas, los envió por separado a extremos bien opuestos de la ciudad, uno para el Paso de la Arena y otro a Punta de Rieles con el respeto que me merecen dichos barrios.

Yo digo, ¿espacio no había para que pudiesen convivir dos tendencias artísticas? ¿No es más importante para un jardín de un presidente del cual se le puede mostrar algún visitante el pasado nuestro? ¿Por qué fue tan radical y quitó de ahí la tendencia artística que no va con él?

No será que haciendo una lectura más profunda, él reafirma su condición de ser un descendiente político de quienes en Mataojo y Salsipuedes, allá por el año de 1831, los hermanos Rivera (Bernabé y Fructuoso), al decir de los más encumbrados historiadores, traicionaron a los que pelearon con y para ellos y provocaron una emboscada de la peor calaña liquidando y exterminando todos los charrúas.

Tal vez sin que nadie se dé cuenta, el señor presidente de aquel entonces invocando nuevos vientos en las artes les da un nuevo revés a la cultura, orgullo y amor charrúa. Tal vez le molestaba tenerlos tan cerca. ¡Claro!, ya no están para defender como por aquel entonces las defensas del pueblo como en el éxodo del pueblo oriental.

No sé, de repente soy un poco extremista, lo que sí sé es que me duele la poca importancia que se le da a la limpieza del pasado por lo general escrito por quienes ganaron y no siempre con armas legítimas; la traición es igual de baja en todas las épocas, ese lado oscuro del alma humana.

La verdad tal vez sea que tan o más próceres pudieron ser anónimos charrúas, encabezados por sus caciques, que los que hoy reverenciamos como tales.

Por qué molesta tanto el pasado real, en la mentira no se puede cimentar un país, o será que el costo político prima por sobre todo los demás.

Gerardo Straneo – CI 1.518.971-0

 

¿Cómo debo actuar?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Solicito a usted tenga a bien publicar en el espacio «Tiene la Palabra» una pregunta formulada públicamente al ministro del Interior: «Soy una persona mayor que desea saber cómo debe actuar ante una agresión por parte de un delincuente (hay que tener en cuenta que los menores delincuentes prácticamente han sido dejados en libertad). La suscrita no puede pedir la colaboración de un policía por no causarle a este motivos para ser sancionado y/o expuesto ante un juez. Esta pregunta se la están haciendo cientos de ciudadanos en estos momentos.

Solicito al ministro conteste públicamente.

Saludando a usted muy atentamente y agradeciéndole la atención que preste a esta solicitud.

María Raquel Sánchez Oris – CI 583.629-2

 

Libertad y orden

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El incremento de la violencia delictiva –que ataca sobre todo a ancianos y que ya no está limitada a las zonas rojas– ha despertado en algunos una cierta nostalgia del régimen militar que padecimos en la medida que, según dicen: «Era mejor cuando estaban los militares; estas cosas no pasaban».

¿Quién quiere volver al avasallamiento de las instituciones y al terrorismo de Estado? ¿Se nos propone ahora que para mantener el orden público renunciemos a nuestras libertades?

Los militares
están preparados para la guerra y no pueden desempeñar funciones de Policía. Y la Policía hace lo que puede, pero resulta insuficiente.

Falta de recursos, sueldos bajos, equipamiento; acción delictiva en aumento a causa de la crisis, cárceles insuficientes para albergar a una población de reclusos que en poco tiempo se duplicó. Son ahora cuatro mil reclusos, mientras están ingresando ochenta más por mes, y quedan afuera unos cuantos que viven al margen de la ley.

Cada recluso representa un costo de treinta dólares. Por supuesto desde que son atrapados, los gastos corren. ¡Y tienen que vivir! Pagamos para eso. Pagamos para disfrutar de una tranquilidad que nunca llega. Pagamos para no ser sorprendidos en nuestra buena fe.

¿Pero quién va a trabajar si todo se va por la pendiente?

¡No nos pongan entre la espada y la pared! Nuestros caminos son de paz, no de violencia. somos respetuosos de la ley. Y entendemos que el orden es necesario. El gobierno de Jorge Batlle deja mucho que desear; pero es preferible a tener otra vez un gobierno militar. Una labor combinada entre la Policía y el Ejército para combatir la delincuencia ¿no puede ser?

Sí, puede ser. Hay que buscar el empleo útil, correcto, honesto, responsable y beneficioso de todas las fuerzas que tenemos, evitando desperdicios de tiempo, dinero, energías e inteligencia.

El compromiso es con la verdad, la libertad, la rectitud, la justicia y la paz.

No obliguen a la gente a que, en su desesperación y ya sin fuerzas para luchar, clame por el retorno de «los muchachos» que estarían dispuestos a «sacrificrse por nosotros», haciéndonos ver que «para mantener el orden es necesario suprimir la libertad».

Queremos libertad con orden y orden en libertad para la paz, y que la paz no sea el privilegio de unos pocos.

Dejen de gastar tanto dinero en lo superfluo e inviertan en aquello que es indispensable y beneficioso para todos.

Que los delitos no queden impunes, como pedía Artigas.

Entremos todos por la carrera del honor. ¿O también el honor es privilegio de unos pocos?

José Basety – C.I. 648.405-4

 

Piden semáforos en Cerrito de la Victoria

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por la presente me dirijo a usted para reflejar una inquietud que nos inquieta a muchos vecinos del Cerrito de la Victoria.

Se hace necesario con urgencia que la Intendencia Municipal de Montevideo ponga semáforos en la esquina muy peligrosa de San Martín y Chimborazo.

Quienes tenemos niños en edad escolar y liceal observamos con alarma lo difícil y peligroso que es dicho cruce, con mucho movimiento de autos y camiones, lo mismo que ómnibus, recorridos 156, 174, 195, 538, 329, 396, etcétera. Creemos que hay que atender nuestra solicitud, dado que no podemos seguir con tanto accidente a diario y con tamaño peligro de vida para menores y mayores de esta barriada tan populosa.

Hace tiempo que se viene hablando del asunto, pero no ocurre nada, como si por estos lados de gente pobre pero trabajadora, fuésemos ciudadanos de segunda clase.

Desde ya, muchas gracias.

Lo salud atentamente,

Miguel A. Perandones – CI 1.666.745-0

 

Incoherencias citadinas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Las incoherencias que tenemos nosotros los uruguayos. Primero la IMM regalando chapas a los infractores y cobrándolas a los vecinos que siempre pagamos y no mentimos con nuestros domicilios. Ahora le toca el turno a un grupo de montevideanos que iniciaron una campaña que no entiendo. Han puestos carteles en Pocitos que dicen: no al guinche; Orden sí, abuso no.

Si no entiendo mal lo que se pretende es ordenar la circulación de vehículos en una de las zonas de mayor tránsito con estas nuevas normas: 1º. Se permite estacionar en cualquier lado siempre que quede cómodo para el conductor (no importa si por un rato tienen que esperar los demás autos). 2º. Queda habilitado el estacionamiento en doble fila por períodos menores de 1 hora (claro que hay que encender la luz doble de emergencia para estar autorizado). 3º. Se permite descargar mercadería aunque por ese lapso se interrumpa el paso de los demás vehículos por esa calle (son innumerables las veces que los camiones cortan calles angostas como J.M. Pérez, etc.). 4º. Permitir que los camiones que surten a los supermercados (Tienda Inglesa por ejemplo) estacionen bajo el cartel No Estacionar.

Podemos con un poco de imaginación crear nuevas reglas para esa ordenanza que esta gente promociona. Si sigo entendiendo bien es abuso que cualquier auto pueda transitar libremente sin interferencias por cualquier calle de Pocitos. Para terminar pregunto si a nadie se le ocurre pensar que por culpa de autos mal estacionados se producen embotellamientos que hasta pueden impedir el tránsito de las ambulancias de emergencia con el consiguiente daño para el enfermo que la solicita o accidentes como los que vemos a diario.

¡Ah! Me olvidaba. En algo están de acuerdo la IMM, Autoparque y este movimiento: las volquetas; pueden estacionarlas en cualquier lado. No comparto la política de multas con fines de recaudación (de las que ya me ocuparé en otro momento) pero tampoco comparto esto, otro de los tantos mamarrachos que suceden en este país.

Roberto Fernández

 

A los lectores

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