Diálogo entre el anarquista Angel Falco y el presidente José Batlle y Ordóñez
Al terminar la asamblea del 22 de mayo de 1911 crónicas de la época señalan que algunos obreros decidieron manifestar por las calles céntricas y luego de algunos choques con fuerzas policiales, un número de mil llegó hasta la Casa de Gobierno al grito de ¡Viva la huelga y Viva Batlle!
En nombre de los manifestantes, se subió a un árbol el intelectual y anarquista Angel Falco y desde allí dirigiéndose al «ciudadano» Batlle y Ordóñez le pidió su apoyo a los huelguistas y en especial la neutralidad de las autoridades y de la Policía en el conflicto. José Batlle y Ordóñez contempló esto desde uno de los balcones acompañado por su secretario privado y de uno de sus hijos.
Ante la insistencia de los manifestantes, según el diario El Siglo, y luego de un breve momento de silencio, el presidente Batlle dijo: «Soy el encargado de hacer cumplir el orden y los derechos de todos los ciudadanos… Y por lo tanto, el gobierno garantizará vuestros derechos, mientras os mantengais dentro del terreno de la legalidad. Organizaos, uníos y tratad de conquistar el mejoramiento de vuestras condiciones económicas, que podéis estar seguros que en el gobierno no tendréis nunca un enemigo, mientras respetéis el orden y las leyes».
Este episodio insólito protagonizado por un Presidente de la República, que recomendaba a los obreros organizarse y luchar por un salario digno, significó algo muy duro para los sectores más conservadores de la sociedad, quienes lo atacaron duramente desde diversos medios de prensa como El Bien Público de tendencia católica, El Siglo, de los sectores nacionalistas, El Tiempo y La Democracia.
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