Bronquitis
No se si a usted le pasa lo mismo, pero hay días que uno está más propenso a tener bronquitis. Pero esa bronquitis que no te la cura un especialista de las vías respiratorias. Probablemente te sirva más un neurólogo, por aquello de andar medio neura, porque yo me refiero a la bronca. Hay cosas que andan por ahí y que uno las mira, frunce el ceño y sigue de largo. Porque uno no va andar calentándose todos los días, ¿no? Uno tiene que racionar la rabia porque, tal cual van las cosas, viviría echando espuma por la boca. Y así no es vida, che. Uno tiene que protegerse de uno mismo, si no…
Pero hay veces que las barreras de la sensatez y de los buenos modales están bajas y entonces… entonces me entero que Juan María Bordaberry es el nuevo presidente de la Sociedad de Criadores de Hereford y en seguida, reflejos condicionados, pienso en escribir esta columna alertando sobre la posibilidad de que esos vacunos den un golpe de Estado asociados con los Aberdeen Angus para evitar que la subversión de los Holando y Charolais, se adueñen de nuestra patria ganadera.
Enseguida se me ocurre que la decisión de usar el rifle, de torturar y hacer desaparecer vacas con el pretexto de la aftosa, tiene una simetría macabra con el pasado del señor presidente de los Hereford. Y me lo imagino censurando aquellos mugidos que suenen diferentes a los del resto de la tropa.
Y veo cantidad de animales sin cuernos, siendo obligados a trotar para el exilio. Y veo terneros dando vueltas por el campo sin encontrar a sus padres y veo a madres de algunos de esos terneros golpear su testuz contra el alambrado tratando de que no las separen de sus hijos. Y veo tanto dolor, tanto dolor, en los ya melancólicos ojos de las vacas que no quiero escribir esa columna y me dan ganas de olvidarme de lo «políticamente correcto» y de que «estos son otros tiempos» y que «la tolerancia» y un montón de cosas más que pueden ser ciertas pero que al encontrarme con la foto de Bordaberry un día después del 20 de mayo, sólo me interesa saber si los que eligieron a ese señor como presidente de la Sociedad de Criadores de Hereford tienen su misma filosofía. De ser así, me como mi bronca.
Pero si no acompañan sus ideas e igual lo eligieron por aquello de que «el pasado quedó atras» y «después de todo esta es una sociedad sin fines políticos», siento una enorme pena por ellos. Entre la frivolidad y el fundamentalismo hay un buen lugar para ubicarse. Es el lugar de la ética, el de la decencia y la vergüenza. Es desde allí que debemos intentar actuar, aunque estemos jugando a la bolita, escribiendo desde el asiento de los bobos o eligiendo al presidente del club del barrio.
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