Fosalba y la Unión Gremial buscan controlar el Sindicato Médico en medio de la crisis mutual
Barrett Díaz, candidato a presidente del gremio por Fosalba, dijo que «los médicos estamos incertos en un momento de crisis inédita del sector salud donde no sólo peligra la Salud Pública –que raya en la omisión de asistencia–, sino también peligran las mutualistas. Hicimos un análisis y aparentemente hay agentes económicos y políticos en los más altos niveles de gobierno que quieren abrir caminos a una forma de capital financiero, que son los seguros de riesgo». Los médicos –continuó el representante de Fosalba– deberían enfrentar esta situación de alto riesgo votando por el polo progresista –sin descalificar a ninguno de los otros actores porque sé que vamos a coincidir–, pero si hay que enfrentar a una coalición donde predominan determinados intereses que van a perjudicar a los médicos y al sector de la salud, hay que fortalecer el polo progresista.
Desde la Unión Gremial Médica (UGM), Escandor El Ters, candidato a vicepresidente en las elecciones del próximo 31, entendió que «en primer lugar, somos una coalición con trayectoria dentro del SMU. Necesariamente tenemos que cambiar la cara al gremio para tener una credibilidad aceptable, y para poder negociar debemos cambiar las autoridades, en especial la presidencia y vicepresidencia. Con respecto a los seguros privados de riesgo, el representante de la UGM señaló que «es imposible que el mutualismo desaparezca, y en el hipotético caso que cerraran mutualistas chicas lo único que se va a hacer es fortalecer las grandes instituciones». Añadió que no está de acuerdo ni en desacuerdo con los seguros privados, porque «en un mercado libre no puedo negar ni la atención privada ni los seguros. Actualmente los seguros son complemento de mutualistas y nosotros a esos 1.700 médicos que trabajan en ellos les aseguramos el trabajo». La Unión Gremial Médica postula, no obstante, que «no ingrese ningún seguro privado parcial hasta tanto no se fortalezca el mutualismo» y advierte que «esos seguros no tendrán cabida en Uruguay».
Por su parte Barrett Díaz, dijo que «los grandes seguros internacionales no son los que están acá sino Exxel Group y Swiss Group. Estos seguros tienen muy buenas vinculaciones con la coalición de gobierno, según la posición de Batlle anunciada en LA REPUBLICA y nunca desmentida. Vemos que el mercado donde vienen a incidir estos seguros no es defendido por el gobierno. Al revés, es desmerecido porque a la Salud Pública se la ha dejado caer y por otro lado al mutualismo se habla de fortalecerlo pero quien tiene la sartén por el mango –que es el Ministerio de Economía–, le ha caído con una lluvia de impuestos. Tampoco aceptó Economía la extensión de Disse a las familias de los trabajadores.
Los seguros a los cuales nos referimos –dice Díaz– son gerenciadores muy poderosos. Yo estoy de acuerdo con que va seguir existiendo el mutualismo, pero que no sea como en Brasil donde se brinda una cascarita de asistencia, y se tiene derecho a una placa y aspirinas. En un contexto de desmerecimiento del mutualismo, mucha gente se irá de ellos, por ejemplo los 200 mil abonados particulares que aún hay».
Díaz subrayó que «por lo menos el 3% del Impuesto Específico de la Salud quede para la salud, y que los $ 8 de sobrecuota no los secuestre Economía, sino que se vuelquen para el fortalecimiento del mutualismo».
Candidatos
El Ters señaló que la UGM resolvió acerca de los candidatos «como prioritario que se fueran renovando los cuadros gremialistas» por lo que impulsa a los más jóvenes en el SMU y en el Casmu, «cosa que no vemos se repita en las demás listas». La edad es importante por la problemática de los jóvenes, dice El Ters, quien tiene en cuenta que «en los últimos cuatro años se recibieron 1.600 médicos».
Tenemos muy pocos datos sobre su situación laboral. Si nosotros cambiamos el sistema y lo hacemos similar al de Inglaterra basado en la atención primaria de salud, en la prevención y no en la curación, aun así estaríamos con un exceso de médicos». Indicó que existen 270 habitantes por médico ante lo que proponen «una selección de estudiantes en primer año de Facultad». En este contexto recordó que «hubo un plebiscito realizado en 1992 donde el 66% de los médicos votaron por el hecho de crear un mecanismo de limitación en el ingreso a la carrera».
Con respecto a los candidatos de Fosalba, Díaz añadió que la agrupación hizo «esta vez un ensayo que nos llevó al candidato luego de definir los perfiles, no sólo de la persona y sus antecedentes sino también de sus características en cuanto a cubrir las necesidades del SMU». Acerca del ingreso a Facultad, recordó que la palabra que se usó en el plebiscito fue ‘racionalizar el ingreso’ y en eso estamos de acuerdo, nada más injusto que un médico recién recibido que no pueda trabajar. La propuesta es hacer los máximos esfuerzos para que haya profesiones intermedias, con menos duración, que estén incorporadas en los dos subsectores de la salud. Si nosostros promovemos la atención primaria de salud y la participación de otras profesiones se podrán absorber más médicos en el mercado laboral».
Modelo Asistencial
El doctor El Ters coincidió en que la Atención Primaria de la Salud –nombrada también en el documento firmado el 4 de abril por los actores del sector, con la excepción del SMU y las Sociedades Anestésico Quirúrgicas–, «es la única salida». Opinó asimismo que hoy no existe ese tipo de atención, por «responsabilidad del MSP, de la Facultad, del SMU, de las sociedades científicas, de los médicos y los usuarios» concluyó.
Por otra parte, El Ters hizo hincapié en que «cuando vamos a cualquier negociación no estamos llevando un proyecto con propuestas, lamentablemente el SMU se ha limitado a responder los proyectos de otros y tratar de modificarlos. Siendo el sindicato más rico del Uruguay no somos capaces de tener la fuerza suficiente para negociar porque siempre terminamos perdiendo».
En cuanto a la Atención Primaria de la Salud, Barret Díaz dijo que «es un gran deseo pero es imprescindible porque los modelos curativos de alta incorporación tecnológica son insostenibles hasta en los países más ricos. Entiende que la superposición de servicios públicos, el desorden de servicios nacionales, otros municipales, otros policiales o militares, otros de instituciones privadas, hace muy dificultoso la implantación del sistema».
Ante la postura de que el Sindicato no negocia bien, Díaz respondió que «no perdemos siempre» y recordó cuando las útlimas negociaciones, donde a su entender el SMU fue muy escuchado. «Nosotros obtuvimos desde el convenio salarial de 1995 a 2000 un 3% de apreciación positiva del ingreso real del convenio firmado». En cuanto al documento que el SMU no firmó el 4 de abril, el representante de la Fosalba subrayó que «se estaba ofreciendo algo que se daba patadas entre lo que ofrecía el MSP y lo que daba el Ministerio de Economía. El 3% a los productos importados y terminados que afectarán a los insumos de salud y materiales, más 3% del impuesto específico, no ayudan al mutualismo. Creo que el que no tuvo que haber firmado es el MSP, basándose en que otros ministerios están impidiendo fortalecer el mutualismo.
El Ters por su parte recordó que hasta 24 horas antes el SMU dijo que sí iba a firmar el documento, y el cambiar de posición llevó al gremio «a una pérdida de credibilidad». «Aunque reconocemos la trayectoria de Díaz tenemos que cambiar la cara del SMU», dijo El Ters quien agregó que «desde que no se firmó el documento no tuvimos ningún contacto con los médicos que están negociando. Logramos convencer al Ejecutivo del gremio de tener una en
trevista con el ministro Fraschini, porque se tendrá que reabrir el diálogo».
«Necesariamente –continuó– estamos apostando a romper 65 años de hegemonía de la Fosalba».
En torno al documento, Barrett Díaz dijo que «no fue Fosalba sino todo el Comité Ejecutivo el que decidió someter el documento a consulta de los médicos». Admitió que «resolvimos en el último minuto no firmar pero prefiero hacer eso que defiende los intereses de lo que estoy representando, aunque no sea elegante». Hay un temor muy grande –dijo– en el cuerpo médico por el ingreso del seguro en estas condiciones de debilitamiento del mutualismo. Nos vamos a defender con todas nuestras fuerzas, queremos que todos los médicos sean contemplados en caso que haya cierres». Añadió que aunque «el escenario es de confrontación defendemos el diálogo en una crisis que no ha existido por lo menos en 10 años».
Ideología
Díaz advirtió que «sin atribuir intenciones, cuando se describe la mala situación se plantea una responsabilidad de la Fosalba. Pero acaso tiene la culpa del impuesto del 3%, o la no extensión de Disse. Es el estamento político social el responsable de la crisis sanitaria del país. Si se responsabiliza a la Fosalba se le está quitando responsabilidad a la política diseñada en los últimos 15 años. Creo que las esperanzas dependen del resultado de una confrontación social muy tensa, y en esa confrontación sin duda no vamos a tener un papel fácil porque estaremos enfrentados a la coalición de gobierno».
Añadió que «no sé que tan bueno será que tengamos formada una coalición con los mismos componentes políticos que se identifican con las mismas doctrinas o posiciones de quienes ejercen el gobierno nacional, con lógicas diferencias porque los médicos no están actuando en ese gobierno sino en un gremio y eso lleva a contradicciones. Nosotros llamanos que se ratifique una línea progresista y solidaria que es la que encarnamos», señaló el candidato de Fosalba.
El Ters contestó que «consideramos que la palabra progresista es progresar y el SMU no ha progresado nada en beneficio de los médicos, eso lo demuestra su bolsillo. El SMU actualmente no tiene una buena relación con nadie, ni con la UMU, ni con el MSP, con FEMI o con Plenario, y menos con la FUS. Si en estos años no ha dado resultado el oficialismo actual, ¿qué impide cambiar si igual en el Comité Ejecutivo estará representada Fosalba? Me niego a decir que en la UGM los médicos no somos progresistas. El Ters dijo que «si gana la Unión Gremial vamos a preocuparnos de los jóvenes y mejoraremos el relacionamiento con los demás sectores». En cuanto a la rebaja propuesta por el Casmu el año pasado, «dijimos que no le daríamos más plata a la misma infraestructura, porque en el Casmu se tira mucha plata. No es que nos opongamos a una adecuación salarial pero no en estas condiciones».
«La propuesta no fue de rebajar –replicó Díaz– sino de plebiscito para formar un fondo con un 8% por cada médico pero dispuestos a acatar lo que la gente resolviera. Fue una propuesta (la de la rebaja) también apoyada por las agrupaciones Propuesta y Unidad Praderi, que conforman hoy la Unión Gremial Médica. La masa médica dijo que no y por las medidas tomadas el Casmu pudo reducir el déficit, al punto que no tenemos déficit operativo sino financiero», concluyó Díaz.
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