Demanda penal por esclavitud en barco de bandera uruguaya
La tripulación del «Jin Young 102″, está integrada por 17 uruguayos de un total de 32 tripulantes, entre los que se encuentran marineros de nacionalidad coreana, china y de indonesia.
«Hemos sido testigos y víctimas de un trato que nos denigra no sólo como trabajadores, sino especialmente en nuestra condición de seres humanos, violentándose las más elementales normas constitucionales y legales vigentes, tanto nacionales como internacionales», afirmó Alfredo Roda, miembro de la Comisión Directiva del Suntma al explicar la situación que se vive en el buque, que hoy está atracado en el puerto de Montevideo.
Roda dijo a LA REPUBLICA que el gremio constató en varias oportunidades que la tripulación uruguaya fue víctima de «permanentes amenazas y malos tratos verbales por parte de los contramaestres, uno es de nacionalidad uruguaya y otro coreano. También sufrieron agresiones físicas, represión y persecución laboral, como ser que algunos marineros «serían desembarcados o descalificados por libreta», explicó Roda.
Por su parte Oscar Mintegniaga, también integrante del Suntma, narró que existieron agresiones físicas a parte de la tripulación «como en el caso del marinero uruguayo Víctor Gómez, a quien le golpearon en la cabeza con un calamar».
Según la versión del gremio, también los tripulantes Miguel Acosta y Sergio Paoli fueron agredidos por el contramaestre Héctor Vidarte. Paoli sufrió una fractura en el dedo meñique y varias lesiones en su mano derecha.
Ayer la prefectura tomó intervención en este caso que fue denunciado penalmente, por lo que hoy los implicados deberán declarar ante el juez.
Apremios físicos y latigazos
El gremio de los trabajadores del mar denunció que con la tripulación extranjera, se registraron casos de tratos «infrahumanos».
Mintegniaga dijo que «para los trabajadores uruguayos ha resultado sorprendente ver en qué condiciones y modalidades se ejercía el poder disciplinario contra la tripulación de otros países.
El criterio constante fue siempre el de la aplicación de golpes tendientes a arrancar el dolor físico como forma de disciplinamiento. Se aplicaron golpes de puño y puntapiés en forma indiscriminada llegando a niveles de difícil recomposición física», afirmó el gremialista.
Según la denuncia. en el viaje realizado entre 20 de diciembre del ´99 y el 9 de febrero de este año, un tripulante chino fue sometido a una golpiza mediante latigazos aplicados con un trozo de cabo.
Los trabajadores dijeron a LA REPUBLICA que en el mencionado buque se practicaba, en forma sistemática, la «violación de los más elementales derechos humanos, consistente en obligar a algunos tripulantes de nacionalidad china a efectuar el baño del capitán y del contramaestre coreano, lo cual termina por configurar un marco desgraciadamente propicio para la ocurrencia de los más diversos vejámenes».
Según los trabajadores, un marinero de nacionalidad china que se negó a someterse fue «golpeado brutalmente».
Esclavitud y racismo
Las denuncias contra los responsables del buque parecen no terminar. A los apremios físicos se le suman las condiciones de trabajo, definida por los trabajadores como «deplorables».
En ese sentido, integrantes de la tripulación dijeron a LA REPUBLICA que la relación de trabajo es un «verdadero vínculo de esclavitud» y que, además, existe «discriminación racial» en la asignación de las diferentes tareas que se realizan normalmente.
«En el Jin Young 102 existe una particular distribución de actividades organizadas por razas y color de la piel encomendando a las tripulaciones chinas e indonesias los trabajos más pesados e insalubres en una suerte de sistema de castas», expresaron.
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