Casi 1.500.000 trabajadores mueren al año por enfermedades laborales

Un tercio de la fuerza de trabajo del planeta está desocupado

Miguel Flores

En su exposición Walter Migliónico, técnico previsionista del BSE, reveló que en el mundo se registran 250 millones de accidentes de trabajo que cobran la vida de 350 mil personas. En tanto, un millón y medio de trabajadores fallece a consecuencia de enfermedades laborales.

Migliónico aclaró que los datos que brinda son producto de la investigación que realizó la Comisión de Salud Laboral del PIT-CNT, culminada en junio-julio del año pasado. Este trabajo contó con el invalorable apoyo de los departamentos especializados de la Universidad de la República (Departamento de Salud Ocupacional de la Facultad de Medicina, Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico, Cátedra de Toxicología de la Facultad de Química, Cátedra de Psicología del Trabajo, Cátedra de Sociología del Trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales y el Instituto Nacional de Enfermería). Este equipo multidisciplinario tomó como período de estudio los años transcurridos entre 1990 y 1999.

El técnico explicó que los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales son otros componentes de una problemática mucho más abarcativa y compleja. Destacó que el mismo término «salud laboral» implica la relación entre la salud y el trabajo. Es una cuestión que ya está dicha a partir de lo que entendemos por los conceptos de salud y de trabajo. Nos parece importante ver qué entendemos, qué significa la salud y qué significa el trabajo al fin de un milenio».

Añadió que a principios del milenio, la salud continúa siendo «no estar enfermo». Hay una primitiva definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que calificó a la salud como «el equilibrio psicosociobiológico social en el cual el ser humano es capaz de desarrollar todas sus potencialidades creativas. Vemos que se ha convertido en una idea ciertamente utópica. «Lamentablemente, todas las acciones y todas las instituciones atienden al sano accidentado y al sano enfermo a consecuencia del trabajo, en el caso concreto de la salud laboral».

 

Desocupados y muertos

En el informe que se realizó en el marco del congreso de la Organización Internacional del Trabajo en 1999 se indicó que había una población mundial de seis mil millones de personas, de las cuales la Población Económicamente Activa (PEA) rondaba los 2.600 millones y la desocupación se estimaba en 800 millones de trabajadores.

Esta medición de la tasa de desempleo se realizó en base a los indicadores recogidos en la última semana, cuando se realizó la investigación. En esa muestra, todo aquel que había trabajado una hora está contabilizado como ocupado.

Sobre esta población económicamente activa 350 mil trabajadores muertos al año en accidentes laborales. Respecto a las enfermedades ocupacionales o contraídas a consecuencia del trabajo, la cifra de fallecidos por año aumenta a un millón y medio.

 

MTSS neutral

Con respecto a la situación en nuestro país, Migliónico sostiene que «percibimos que la salud laboral –la salud, seguridad e higiene del trabajo– siguen siendo, inflexible e inevitablemente, un componente de la relación costo y beneficio. Entendemos que en esta década se produjo un ajuste en la estructura productiva nacional y que siempre se ha procurado o se procura atraer las inversiones a partir del subsidio a los empresarios y la exoneración del cumplimiento de las relaciones laborales».

El exponente destacó que la percepción de la realidad nace de datos recogidos de la realidad cotidiana. Según el técnico, esta situación se percibe en las actividades consideradas como más riesgosas.

«La flexibilidad de los procesos técnicos –un elemento de la ciencia del trabajo– se ha convertido hoy día en sinónimo de desregulación, de ‘hacé lo que quieras’, de sumisión del trabajador a las estrategias y los fines de los empresarios», afirmó.

El profesional afirmó que el retiro del Estado de la negociación colectiva, a partir de 1992, propició este retroceso. «Salimos de la dictadura en 1985 y hasta 1988-1999 observamos un florecer, una reconstitución de normas laborales y de derechos que habíamos perdido. A partir de 1990, empezó la cuenta regresiva y el retroceso, en lo que tiene que ver con los resguardos que toda la sociedad debe tener para quien vive de su trabajo, como lo marcan la Constitución y las leyes». Según Walter Migliónico, a partir de 1992 «se ha producido un proceso que no sólo ha afectado a Uruguay, sino que se ve a nivel mundial. El mismo implica la desconcentración de los procesos productivos en base a la utilización de nuevas herramientas. Así como en una época a los sistemas tayloristas o fordistas les convenía que la fábrica reuniera todos los procesos, ahora, dada la existencia de sistemas de comunicación y la informatización, aquello ya no es necesario, y se ha procesado este fenómeno que llamamos externalización o tercerización».»

«Desde 1990, asistimos a que aquel rol asignado al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) en su Carta Orgánica y en la Constitución. El rol de análisis, de policía de trabajo y de control se ha convertido en una participación neutral. Es una participación que se limita a algo así como decir: «Bueno muchachos, vengan acá, siéntense ustedes, los empresarios y pónganse de acuerdo». Pensamos que este no es el rol del MTSS, destacó finalmente Walter Migliónico.

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