Tiene la palabra
Otra vez intentaron matar al mensajero
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En la edición de LA REPUBLICA del día jueves 10 (página 17) se publicó una solicitada de Ma-Pá, centro privado que imparte cursos cortos, dirigido por Homero Mieres y Mabel Portillo, los que fueron acusados de no cumplir con el programa del curso de Secretariado Médico por dos alumnas, violando la Ley del consumidor 17.250. El caso fue presentado en la columna «Yo, el Consumidor» a mi cargo, a solicitud de las dos jóvenes alumnas denunciantes del hecho.
Enterados del caso, por el diario LA REPUBLICA, los directores de Ma-Pá, aceptaron enviar sus descargos.
Las jóvenes describían en su carta una serie de irregularidades en Ma-Pá. Los directores de Ma-Pá al ser enterados del caso, en lugar de responder con hechos, traicionaron a LA REPUBLICA; rastreando a las dos jóvenes estudiantes en las listas de alumnos, las llamaron por teléfono (con la intimidación que esto significa), violando nuevamente la Ley del consumidor 17.250 y las más elementales normas de decencia.
Las jóvenes no retiraron la denuncia por lo que Ma-Pá envió tres mensajes distintos al diario LA REPUBLICA y durante tres días seguidos. El primero por correo electrónico, el segundo en manos de una abogada y el tercero fue traído por Homero Mieres en persona y entregado al secretario de Redacción, esta vez intentando perjudicar al periodista («matar al mensajero») autor de la nota.
Mieres sacó a relucir una actuación docente, del periodista autor de la nota, de hace años en un Taller de Periodismo de Ma-Pá, calificándolo el hecho como «traumático alejamiento del cargo».
El periodista autor de la nota tuvo efectivamente un breve pasaje como docente en Ma-Pá, dictando «Introducción a la Ley de Prensa», pero dejó de concurrir al notar los mismos hechos que las jóvenes alumnas denunciaron en su carta y que persisten hoy en Ma-Pá, cinco años después.
LA REPUBLICA ha respetado el derecho a réplica, sin necesidad de ser intimada ni intimidada. Se cumplió con avisar a los acusados directores de Ma-Pá, pero este gesto fue traicionado arteramente por los acusados.
Al no poder levantar las acusaciones de las alumnas intentaron sembrar dudas sobre la neutralidad del autor de la nota diciendo «¿Podemos suponer que el señor Barrios está usando la carta de las jóvenes por alguna situación personal que le dejó su pasaje por Ma-Pá?
La respuesta es: no, no se puede suponer eso. Han llegado varios casos al diario denunciando a Ma-Pá antes de este, pero no fueron publicados, porque los alumnos negaban sus datos personales, intuyendo tal vez los métodos que usan los directores de Ma-Pá, los que ahora se confirman, con los alumnos que reclaman recibir por su dinero la enseñanza prometida o el trato digno que se merecen.
Los directores de Ma-Pá, no conformes con volverse contra dos alumnas que pagaron y reclamaban sus derechos como consumidoras intentaron también perjudicar al periodista
No soy moneda de oro, pero… ¿alguien ignora cómo actúa Homero Mieres?
Albérico Barrios – Periodista Editor de «Yo, el Consumidor»
Nadie escucha en Antel los reclamos de los usuarios
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Soy usuaria de dos líneas telefónicas de las cuales sólo uso una para (que usted me entienda la denomino 1ª) y otra sólo para recibir y fax (o sea la 2ª). En el mes de abril realicé un reclamo por los cortes de teléfono que se me hacían de noche con día, hora y tiempo en que duraban esos cortes.
Esta anomalía para Antel no tuvo importancia porque nunca se informó el motivo. Esto pasó a segundo término ya no tuve que preocuparme porque tuve una preocupación más grande tres meses con consumos altísimos.
Cuando realicé el primer reclamo por los cortes (el 3 de abril) fue dirigido a la señora contadora Brejo, pasando por muchos ingenieros que siempre están en reuniones o no están.
Informar a cada secretaria dos y tres veces en el día, repetir lo mismo a cada una para seguir la nota, varias cartas a distintas secciones (porque todo se realiza por carta, el teléfono y fax no se utilizan).
Solicitar el comparador de cómputos de línea 2ª, que por equivocación de Antel lo realizaron en la línea 1ª, volver a realizar la misma solicitud y seguir esperando los resultados, por favor. ¡Cuánta burocracia!
Todos los ingenieros son ¡inalcansables! no hay nadie con cargo que se digne a atender al usuario.
La verdad sólo la tiene la institución y sólo ella y por lo tanto el usuario tiene que pagar lo que indica la factura sin derecho a ningún reclamo.
«Nos están metiendo las manos en el bolsillo» y no es alguien que necesita para comer sus hijos… ¿falta mucho para terminar con todo esto? ¿Hasta cuándo podemos resistir?
¿Hasta cuándo podré mantener esta situación y que permitan trabajar? Y para más información lo que marca conexión Adinet, mi PC está conectado en la línea 322 57336 y tengo tarifa plana con Movicom paga por un año.
Y ahora, como solución me contestan que después de un año es muy difícil encontrar el error (aclaro que son cómputos urbanos).
Agradezco al diario LA REPUBLICA por su atención en ver mi carta. Saluda atentamente,
Eloísa Beatriz Vidal Echeverría – CI: 3.552.126-9
Flores Silva: la verdad irrefutable
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
«En este país hay que trazar una raya: de un lado está la mafia, la asociación para delinquir que se ha creado en este país y del otro lado quienes luchamos contra ella. En Uruguay están los delincuentes que participan de la asociación para delinquir, están aquellos que saben y colaboran y son funcionarios públicos y están los funcionarios públicos que saben, aunque no colaboren, pero tienen el deber de denunciar». (LA REPUBLICA, 9/49). Estas palabras son parte de las declaraciones hechas por el director de «Postdata» a los medios de comunicación a la salida del Juzgado donde se tramita la denuncia de posibles interferencias telefónicas realizadas por el periodista y/o allegados.
Esta afirmación innegable es bueno que se repita con la mayor frecuencia posible para ubicar a la ciudadanía en el período histórico que está viviendo el país y fortificar, en ella, la conciencia del cambio. En virtud de los valores tradicionales de la sociedad uruguaya que, antes, se proyectaban en la calidad moral de los gobernantes en toda la escala de funcionarios, tendría que existir ahora un repudio generalizado por los corruptos usufructuarios del poder político, que, como dice Flores Silva, constituyen una mafia.
Lo lamentable es que a la asociación para delinquir se agregan otras tácticas políticas inescrupuloss o ilegales como el nepotismo y el «clientelismo», que disminuyen el contingente de lucha por la salud moral del país. Corresponde, entonces, que para alentar a los «cruzados» anticorrupción, los medios embarcados en la contienda refresquen, a menudo, la gravedad del problema, cosa que, por otra parte, no exige mayor esfuerzo de memoria debido a la amplitud del universo en cuestión. Por supuesto que lo más eficaz sería recordar el acto corrupto, el nombre del actor y el monto de la apropiación, de forma que la suma diera una idea de lo distinto que será administrar nuestro Uruguay en 2005.
Carlos W. Pommerenck – C.I. 1.024.657-5
En Guichón no e
stá todo bien
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El Interior rural no escapa al resto de la crisis que vive nuestro país, desocupación, falta de trabajo, subocupación, explotación por parte de las empresas forestales que hacen trabajar en condiciones casi de esclavitud a sus obreros, que no tienen un sindicato que los defienda, que no tienen ningún beneficio social, ni hablar de seguro de paro. De las mujeres, ni hablar: discriminación en los sueldos, trabajan por 500 y 600 pesos por mes, hacen de cocineras, de niñeras, de limpiadoras, etc., etc.
Los entes estatales están comandados por los caudillos políticos de turno, en consecuencia hasta los servicios son diferenciales.
A todo esto hay que sumarle la desventaja de vivir en el Interior, esto implica no tener calles en buenas condiciones, el alumbrado es pésimo, y tendencioso (o sea que se coloca cerca de quien sea amigo de algún político).
Las máquinas de la IMP son utilizadas en forma digitada.
Los vecinos no tienen derecho a reclamar nada, no se puede decir que la barométrica está atrasada en algunos barrios, (pero en otros no), que la escuela ya no es pública, porque se les cobran las fotocopias, porque casi es una obligación vender rifas, los pequeños productores no tienen derecho a exponer sus opiniones porque cuatro o cinco cajetillas de nariz parada se ofenden.
O sea y en resumen en estos pueblos no se puede decir nada, en estos pueblos no hay libertad, en estos pueblos la democracia es cosa de unos pocos en estos pueblos hay que chuparles las medias a los caudillos mediocres que tenemos; de lo contrario te censuran, te denuncian, te hacen grabar, en estos pueblos donde la información llega más que recortada.
Pues resulta que no se puede, no es bueno para las autoridades que los vecinos reclamen, no es bueno para cuatro señores que un pequeño productor diga su verdad, «pero a pesar de todo no nos callarán, nos podrán levantar la audición, podrán vendar nuestras bocas, pero la realidad que les golpea la cara no la podrán tapar ni con un poncho patrio.
Porque estamos en el camino del cambio, porque queremos un país productivo, porque nuestro camino es el del Bebe Sendic. ¡No nos callarán!
Leo Verges – Edil de la 609 – C.I. 2.019.273-0
Dos ministros se disfrazan para fiscalizar
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Me tomo el atrevimiento de molestarlo a usted con estas líneas, pues he leído una información que de ninguna manera puede quedar sin comentar.
El día domingo, el diario El País (no es crítica contra este diario, no se preocupe) comenta que el ministro de transporte, ingeniero Lucio Cáceres, se disfraza con bigote postizo, y se sube a los ómnibus interdepartamentales para verificar el buen servicio. Al principio puede sonar infantil, pero luego, razonando, dan ganas de felicitar al señor ministro. Pues bien, aquí viene lo divertido, en el día de hoy, en el mismo matutino, el ministro Trobo, dice que él también se disfraza… bueno, diría el ciudadano que paga sus impuestos… se debe disfrazar para ver el estado de las plazas de deportes, o para ver la seguridad en las canchas… no, se disfraza para que no lo reconozcan cuando corre por la rambla, y (sic) no le pidan entrevistas. Sepa el señor Trobo que si le pagamos el sueldo que le pagamos es para que se pase 24 horas atendiendo a la gente, no para salir jugando al fútbol en Punta del Este, o disfrazándose para que la gente no le plantee sus inquietudes. Lamento que el señor director deba leer esto, pero llegué a mi límite.
Felicidades ingeniero Cáceres, siga así!!!, y en cambio señor Trobo, disfrácese más seguido, pues con esta actitud no creo que desee que lo reconozcan en las próximas elecciones. Agradezco nuevamente la atención, y sinceramente desearía que el señor director hiciera lo posible para que saliera aunque sea un extracto de esta nota en su prestigioso diario, pues todos deben saber que un ministro se esconde de sus patrones. Quedando a sus órdenes, saluda a usted con mi consideración más distinguida.
Luis Alberto González
A los lectores
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