La consejera del Codicen afirmó que la enseñanza transmite valores, y consideró que "los jóvenes están aprendiendo a manejar la libertad con responsabilidad"

Tornaría advirtió que hay una ofensiva de la Iglesia contra la educación pública

Sandino Martínez

 

En extenso reportaje concedido a LA REPUBLICA, la jerarca rechazó de plano que la enseñanza pública no transmita valores en el aula y que se estigmatice a los jóvenes.

–¿Usted considera que tiene que haber una revisación de la enseñanza de valores en el sistema educativo?

–Lo primero que afirmo, ante algunas versiones que han circulado por allí, es que la educación pública uruguaya enseña valores. La propuesta educativa de la escuela pública y laica incluye valores de vida.

¿Dónde están y cuáles son esos valores? Fundamentalmente son valores que están reflejados en las leyes del país. Y si recordamos cómo se inició este debate, yo pienso que en la escuela pública y laica aprendemos lo que está bien y lo que está mal.

Esos valores están en los programas, en la escuela y los grados superiores y en la actitud de los maestros y profesores y en la propia convivencia.

Allí esta el valor esencial de la escuela laica que es el pluralismo democrático, porque al abrirle sus puertas a todos, sin exclusión de etnias, partidos políticos o religión, se apuesta a enseñar que el diferente no es el enemigo, sino que se puede convivir porque simplemente son diferentes.

–¿Comparte la afirmación del ministro de Educaión, Antonio Mercader, respecto a que existen síntomas de degradación en la juventud, como el consumo de alcohol y drogas y que los mismos son señales para revisar el sistema educativo?

–Yo tengo una visión distinta de la juventud uruguaya. Tengo cuatro hijos, jóvenes y adolescentes. He estado en contacto durante más de 30 años con gente joven a nivel de los centros educativos y no es esa la imagen que tengo de los jóvenes uruguayos. No creo que estén en un torbellino de alcohol y de drogas. Sí creo que hay problemas de consumo de estas sustancias, pero no generalizaría.

Los jóvenes son distintos a nosotros, yo también fui distinta a mis padres y esa es la clave para crecer. A mí no me gustaría clonar hijos, ni clonar estudiantes. Las sociedades van cambiando y el mundo va cambiando, porque hay pautas diferentes de relacionamiento de vida.

Tengo un profundo respeto y admiración por la juventud, porque una cosa que me preocupaba de joven con referencia al mundo adulto era la hipocresía que yo veía en ese mundo. Hoy veo que los jóvenes uruguayos siguen con esa preocupación, porque rechazan enormemente esa práctica del mundo adulto.

Además, creo que los jóvenes uruguayos están aprendiendo a manejar la libertad con responsabilidad.

–Usted de joven vivió una época en la que el mundo era bipolar y casi todas las cosas pasaban por ahí. Luego de la caída del muro de Berlín y con el vértigo de la revolución tecnológica en plena expansión, ¿no cree que es necesaria una revisión en la enseñanza?

–No hay ninguna duda de que hay que reformar la enseñanza y como yo soy quedante soy partidaria de la reforma permanente en la educación. Estoy de acuerdo con que hay que introducir innovaciones fundamentadas en el sistema educativo, sobre todo para ponerlo a la altura de las nuevas exigencias del mundo actual.

Creo que había atraso en contenidos y había atraso metodológico, y había algo que está cambiando fuertemente que era la falta de profesionales adecuados para una educación que, por lo menos en el Uruguay, incluye a todos.

Las características del mundo actual son distintas a las del mundo de hace unos años.

Usted se refería al momento posterior a la caída del Muro de Berlín. Creo que este período que estamos viviendo jóvenes y adultos, es un período de afirmación de la libertad humana como sistema político y como sistema de convivencia.

Tenemos que prepararnos para ejercer lal libertad con responsabilidad y creo que los jóvenes lo están haciendo. Antes, en mi juventud, había una dimensión más trágica de la vida, quizás por la politización de que usted hablaba.

En cambio, ahora me da la sensación de que los jóvenes han reencontrado ese otro aspecto de la vida que es la búsqueda de la felicidad, no sólo desde el punto de vista material sino espiritual.

Esto se ve adentro y afuera de los centros educativos. Ha habido un empuje importante de jóvenes vinculados a manifestaciones artísticas.

Mercader también la acusó de tener una posición antirreligiosa, por comparar a la religión con la magia.

–No me voy a referir explícitamente a las palabras del ministro, porque uno de los valores que aprendí en la escuela pública es que no esta bien hacer juicios condenatorios sobre una persona si ésta no está presente. Yo escribí una carta en Búsqueda que habla de los valores de la educación pública y laica y en esa carta, que tiene cuatro páginas, hay cuatro renglones que tienen que ver con la idea de que Dios, los Dioses, las religiones, o el mundo de las creencias no están ausentes en el espacio laico y público, como sostenían algunas personas en medio de esta polémica social que se está produciendo.

El primero en interpretar que esos cuatro renglones ofendían a los creyentes fue Pablo Da Silveira en El Observador. Curiosamente, un mes después de que mi carta fuera publicada el ministro salió a hablar.

Cuando yo hablo de magias y religiones, cualquier buen lector puede entender que no los pongo en el mismo lugar, pero ellos consideran que yo igualé a la magia con la religión. Quienes me conocen saben que respeto a los diferentes y de ninguna manera pretendí ofender o rechazar el mundo de las creencias.

Soy profesora de historia y sé que en el origen del mundo de las creencias estuvo y está la magia. Hay especialistas en esto, como Henri Bergson, como Margaret Mead, Herbert Reed y otros autores como el propio (José Pedro) Varela, que señalan los contactos que puede haber entre magia y religión actual e históricamente.

–¿Usted cree que existe una ofensiva de algunos sectores de la Iglesia Católica y otros sectores políticos para que el Estado subvencione a los colegios que enseñan esta religión?

–Desde hace algunos años hay ciertos empujes de ciertos sectores –en algunos casos son religiosos y en otros son económicos– por romper con la estructura organizativa de la educación pública uruguaya. Es el caso de quienes defienden la teoría del baucher.

En general, son movimientos que han tenido muy poca receptividad en la sociedad uruguaya. Por otro lado y a veces articulado con estos empujes, hay una marcada tendencia –que quedó claro en este debate– de solicitar la subvención para la educación católica.

Yo sostengo que el Estado uruguayo subvenciona la educación privada, no lo hace globalmente, pero los colegios privados no pagan impuestos, no pagan IVA, tienen exoneraciones con respecto a los materiales educativos y, sobre todo, no pagan la formación de los profesores y los maestros que está a cargo de los institutos de formación docente en todo el país.

Además, rechazo la teoría de que los padres que quieren que sus hijos se eduquen en la fe tienen que pagar doble. Fui educada en la fe de pequeña y fui a la escuela pública. Mis padres me enviaron a la parroquia del barrio, donde me preparé para tomar la comunión.

–¿Entonces se opone?

–Sí, además por una situación muy concreta. Los recursos destinados a la educación todavía siguen siendo débiles y escasos, por eso deben volcarse a la educación pública que abarca más del 80% de los niños y los jóvenes uruguayos.

–Algunos sectores del Herrerismo proclives a la subvención sost
ienen que la izquierda ha abusado de la laicidad y copado la enseñanza. ¿Está de acuerdo
?

–No. Eso tiene que ver quizás con otra dimensión de la laicidad y que es lo ideológico. Creo que la mayoría de los docentes uruguayos a nivel de maestros y a nivel de secundaria, tienen ética profesional.

Esto no quiere decir que no existan casos de violación de la laicidad, que para mí es una violación de la ética profesional. Para mí una máxima es no usar a los jóvenes y tampoco tenerles miedo.

–El lunes pasado en El País, se informó que el Codicen designó una comisión para analizar el tema de los valores y que tendría una propuesta en junio de 2002.

–Ese artículo contiene enormes inexactitudes. Señala que el Codicen creó una comisión para analizar este tema y esto no es así. No se creó comisión alguna, porque yo integro el Codicen y para ello es necesaria una resolución administrativa que avale esa información.

No es correcta esa información.

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