"En materia de laicidad, acompañamos a Mercader"
Por Raúl Legnani
–Se está planteando por el lado de la Iglesia Católica y del doctor Jorge Batlle y por el ministro Antonio Mercader la necesidad de revisar el concepto de laicidad. ¿Su opinión?
–Acompañamos las ideas del ministro Mercader. Ha transcurrido más de un siglo y hoy la sociedad tiene otras exigencias. Hoy hay que aplicar lo que Varela quería.
–Esa revisión, ¿cómo se concretaría? ¿Se enseña religión desde la historia y desde la literatura, se establece una disciplina propia, se permite que dé el catecismo dentro de la escuela pública? ¿Cómo?
–No creo que esto tenga que decirlo yo, sino que vamos a ver cómo las autoridades de la enseñanza lo implementan. El joven, el alumno, deben de tener la posibilidad de adquirir los conocimientos de todas y de cada una de las religiones que hoy se puedan tener y aplicarse en el Uruguay y en el mundo entero.
–Está bien, pero una cosa puede ser conocer históricamente a las religiones y otra es permitir que se dicte el catecismo. ¿A usted le parece que si el padre quiere el niño podría recibir el catecismo en la escuela pública?
–No, no está planteado ese tema de recibir el catecismo. Lo que está planteado es hacer llegar los conocimientos de todos los principios religiosos, de dar a conocer los valores éticos y morales. Creo que todas las fuerzas políticas y la sociedad están deseando que esto prospere, ¿verdad?
–Vinculado a esto de los valores, ¿cómo está viendo a la juventud de hoy en nuestro país?
–Los jóvenes de hoy no son distintos a los muchachos de la época nuestra. Los jóvenes pretenden tener una participación activa de discusión y muchas veces, por ser muchachos, tienen una actitud discrepante.
Nuestro partido está totalmente abierto y por eso trata de que la juventud participe en forma activa. De ahí el gran movimiento juvenil que está impulsando después de la carta orgánica. Esto lo hacemos para que los jóvenes hagan llegar su manera de pensar y de actuar. Es una forma de escuchar y de nutrirnos de las nuevas generaciones.
–Si usted hubiera sido intendente de Montevideo, ¿habría auspiciado la visita de los Redonditos de Ricota?
–A la presencia de un grupo que trata de hacer conocer su manera de actuar y de pensar, sobre todo del punto de vista musical y cultural, no se le deben cerrar las puertas. Y eso no me impide decir que en cualquier lugar del mundo siempre hay desubicados. A ese estadio concurrieron muchísmos miles de espectadores, de tierra adentro y de la capital, que se comportaron dignamente. Y hubo gente, una minoría, que no supo aceptar las reglas de juego.
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