La lengua no es de trapo

¿Descuento o adición?

Leyendo la información deportiva del sábado me encontré con la siguiente oración que me dejó bastante perplejo:

«Defensor triunfó con un gol del tanque Silva en los descuentos«. ¿Como puede alguien hacer un gol en un tiempo que ha sido descontado, es decir, dado de baja, suprimido, eliminado; en un tiempo que no existe? Una situación como para desconcertar a cualquiera que no sea un surrealista confeso.

Claro que cualquier persona medianamente al tanto de la jerga futbolística no tiene dificultad alguna en captar perfectamente bien el contenido del mensaje; y yo, que soy una de ellas, también comprendí que el jugador violeta había conquistado el tanto al final del partido, cuando ya había expirado el tiempo reglamentario de 45 minutos y se jugaba el tiempo adicional por las interrupciones ocurridas durante el encuentro.

No obstante, invito al lector a reflexionar unos instantes sobre esta flagrante contradicción que consiste en llamar descuento a algo que es en realidad lo contrario.

El contrasentido parece evidente, pues el árbitro no descuenta nada sino que se limita a detener su cronómetro cuando el juego se detiene por la razón que sea: el reclamo por un penal no cobrado, por un gol en posición adelantada (en orsay), un jugador que exagera las consecuencias de un trancazo, una piñata generalizada, etcétera.

Si, como cualquier hijo de vecino intuye, la semántica del verbo descontar conlleva claramente la idea de quitar, mal puede hablarse de descuento cuando no se quita nada sino que es al revés: se suma, se agrega, se adiciona. Si un cliente es tentado a comprar determinado producto con la promesa de un descuento y al momento de pagar el cajero le adiciona el porcentaje en vez de rebajarlo, imagínese la reacción del pobre consumidor… De la misma manera podríamos exigir al jefe de personal que lo que figura como descuento en el recibo de sueldo, en vez de restarlo del total nos lo agregaran. No sería mala idea, ¿no?, y estaría en un todo de acuerdo con la extraña semántica dada al vocablo en el lenguaje deportivo.

Ahora bien, consultado que hube el desasnador, me encuentro con la sorpresa de que los académicos ya se dieron por vencidos y aceptaron esta variante semántica impuesta por los periodistas deportivos y acatada por toda la comunidad lingüística. Incluso es de destacar –aunque no figure en el diccionario– el empleo de la expresión ‘estar jugando los descuentos’ en sentido figurado como sinónimo de estar próximo al encuentro con la huesuda.

–Bueno Mendieta, ya entendí. Ahora, ¿qué le parece si pedimos que nos descuenten otra grappa?

–¡Qué lo parió!

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