Desocupados y "desertores"
Este proyecto es emprendido por el Ministerio de Deporte y Juventud y el Instituto Nacional del Menor (Iname) e integra el proyecto de Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior.
Los barrios donde funcionan las distintas casas fueron escogidos teniendo en cuenta el número de población residente, el nivel de las necesidades básicas insatisfechas, que la zona tenga una organización no gubernamental capaz de desarrollar la propuesta, y el apoyo de una comisión vecinal.
Se detectó una veintena de áreas críticas en la zona metropolitana propicias para ejecutar el proyecto: «Jóvenes con mayor grado de vulnerabilidad y de exclusión, que fueron defraudados por el sistema educativo, a los que tampoco les es fácil el ingreso al mercado de trabajo».
Las Casajóvenes están ubicadas en zonas del Cerro, Barrio Sur, Piedras Blancas, Paso Carrasco, Casavalle, Jardines del Hipódromo, Barros Blancos, Paso de la Arena y Casabó.
Entre marzo y diciembre de 2000, la población total atendida alcanzó a 826 adolescentes y jóvenes, con un promedio de 82 personas por cada local.
Se insertaron o reinsertaron en el sistema educativo formal un total de 210 adolescentes y jóvenes a través de pasantías y convenios.
Cerca del 70% de los jóvenes que asiste a las Casajóvenes no estudia ni trabaja y un porcentaje superior al 90% se acerca a estos lugares demandando trabajo, lo que constituye un cabal testimonio del grave problema social que afecta a las nuevas generaciones de uruguayos.
Otro de los temas más inquietantes es el alto grado de deserción escolar que afecta a este sector de la población. Según los docentes, se percibe un alto nivel de frustración en el sistema educativo formal. «Son gurises que vienen de historias de repetición y con un sentimiento de rechazo y fracaso», dijo Carmen Bruzzone, coordinadora general del proyecto.
Por su parte, su compañero de trabajo, el sociólogo Luis Parodi, representante del Instituto Nacional de Menor, indicó que algunos jóvenes no quieren trabajar para no repetir el esquema de sus padres.
Al ser consultados por su situación, es habitual que los chicos afirmen «para qué voy a laburar si voy a terminar como mis viejos».
Sin dudas, es todo un testimonio de un problema que requiere un abordaje profundo y multidisciplinario.
Los valores como prioridad
Los responsables de este proyecto reconocieron que aún carecen de una información cualitativa que permita conocer qué expectativas y preocupaciones tiene esta población juvenil «pasiva».
Parodi enfatizó que estos jóvenes necesitan lugares donde puedan «circular» y participar en diferentes espacios, explicando que a menor circulación se presenta un grado más alto de exclusión respecto a la sociedad.
En Casajoven se procura equilibrar el porcentaje de participantes tanto en la división por sexo, como aquellos que están incluidos y excluidos del sistema, a fin de evitar la «ghettización» de la población.
Bruzzone consideró necesario reinsertar a los jóvenes en el sistema educativo formal, a los efectos de promover su formación y dotarlos de los instrumentos indispensables para garantizar su desarrollo social.
En ese marco, los técnicos consultados por LA REPUBLICA asumen la necesidad que tienen muchos jóvenes de ingresar rápidamente al mercado laboral para «ayudar a su familia a parar la olla».
Por tal motivo, el proyecto pretende instruirlos en el aprendizaje de normas, códigos de conducta y aleccionarlos adecuadamente acerca de cuáles son las reglas de juego que deberán observar en su futura inserción en el mundo del trabajo.
Sobre el debate promovido en los últimos tiempos acerca de la necesidad de introducir nuevos valores en los programas de la eduación formal y la existencia de una presunta fisura en las conductas de los jóvenes, Parodi manifestó no compartir la recurrente afirmación de «no todo tiempo pasado fue mejor».
Al respecto, el técnico consideró que «los valores nunca se definen de antemano, y evolucionan con el correr de los años».
En ese contexto comentó que algo está pasando con las demandas de los jóvenes, que se sienten tan atraídos con la propuesta de los Redondos de Ricota.
Jóvenes en números
El proyecto se orienta a jóvenes de entre 14 a 24 años residentes de los departamentos de Montevideo y Canelones.
Para atender a esta población, actualmente están en funcionamiento 10 Casajóvenes en la región metropolitana, la mitad de ellas en locales estatales cedidos a tales efectos.
Algunas han sido construidas y/o recicladas por Cecap, mediante un convenio con la Facultad de Arquitectura y otras mediante un llamado a precios a empresas privadas.
Las otras cinco casas funcionan en locales aportados por las organizaciones adjudicatarias, que también han sido recicladas.
Según un informe técnico, todas las casas trabajan con jóvenes de entre 14 y 16 años, salvo en Jardines del Hipódromo, donde la población alcanza incluso a los19 años.
Todos los locales presentan una mayor presencia de varones, teniendo una participación de mujeres que alcanza algo más del 25%.
Desde el diseño original del proyecto se propuso integrar a la Red de Casajóvenes a cinco centros juveniles existentes cuya particularidad es ser parte de los programas de la Comisión de Juventud de la IMM y ser gestionados por Asociaciones Civiles sin fines de lucro mediante convenios con Iname.
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