Preguntitas (2)
Y seguimos con las preguntitas que nos quedaron en el tintero desde el día de ayer.
En realidad no sé si se agotan en esta columna ya que, como se sabe, uno empieza preguntando si va a llover y termina indagándose sobre la razón de su presencia en esta Tierra o la forma de medir el silencio de una flor en el universo.
¿Vaya uno a saber qué nos depara el próximo renglón?
¿Hasta dónde puede llegar la estupidez y la tilinguería de un ruso?
¿A mezclar en un proyecto científico a un turista yanqui, por unos pesos locos? No, mucho peor que eso.
Descubren un nuevo mineral y le ponen de nombre «Dianita», porque es «color azul cielo» como «los ojos de la princesa Diana».
Pero hay que ser pelotudos, eh.
A pesar de que la santificada adúltera nunca pisó Rusia, ya habían llamado «Princesa Diana» a un diamante de 64 kilates.
No quiero ni imaginarme lo que diría y haría el viejo Pepe Stalin.
¿Y hasta dónde llegan las de un israelita?
Atención: por la construcción de la frase anterior me doy cuenta que debo aclarar que me refiero a la estupidez y tilinguería del tipo.
Tomer Krissi, programador de computación israelí, que solía estar conectado 12 horas diarias a Internet, declaró: «Quiero cambiar mi apellido para darle algún significado profundo para mí mismo en el año 2001″ y como «la Internet le abrió la mente» realizó los trámites legales para llamarse: Tomer.com. Sí, como suena: Tomer Punto Com.
Está chocho, logró uno de los objetivos fundamentales de su vida.
(El lector, como en las historietas, cae para atrás mientras en el globito se lee: ¡Poing!)
¿Y las de un israelita?
Aquí, además de la estupidez nos encontramos con el colmo de la frivolidad: hacer moda de la guerra.
La Reina de Belleza israelí irá al concurso de Miss Universo con un chaleco antibalas incrustado de diamantes. «Es muy israelí», dijo. (Si querida es refashion, habría que ponerle algo rojo para simular la sangre, así estaría recopado).
Dejo a vuestra imaginación, queridos lectores, qué cosas puede responder esta chica a las «profundas» preguntas que suelen hacerles a las misses.
(Hablando de esto, recuerdo que a Nancy Reagan, mujer del Ronald, le habían hecho unas bombachas antibalas. Nunca pude imaginarme que tipo de terrorista podía querer atentar contra esa zona. Porque había que ser muy Reagan para entrarle a eso, ¿no?)
¿Y la distracción de un ecuatoriano, hasta dónde llega?
La explica el mismo: «Procedí a hacerme el aseo de la boca y en un momento de distracción el cepillo se me aflojó de la mano y se me fue para adentro». ¿Entendieron? Se tragó el cepillo de dientes.
Pavadita de boca y de garganta que tenía el hombre, eh.
El director del Hospital dijo que comúnmente atienden gente que se ha tragado «anillos, monedas, alfileres, cucharitas de café, tornillos y hasta partes de un teléfono debido a un ataque de rabia», pero nunca había visto lo del cepillo.
Se descartó la intervención quirúrgica ya que esperan que sea expulsado durante un «normal proceso intestinal».
Como se recomienda cambiar de cepillo cada tres meses y éste recién se lo había comprado, quizás siga usándolo.
(Como quizás continúen las preguntitas)
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