Nuevos incidentes fueron el corolario del segundo recital de los "Redondos"

Más de un centenar de detenidos y una camioneta incendiada

Una vez más el recital de los Redonditos fue vivido como una fiesta por más de 20.000 fanáticos. También una vez más un reducido grupo de jóvenes que no tenía entradas se enfrentó con la Policía y produjo incidentes más graves que los de la víspera. Más de un centenar de detenidos, una camioneta incendiada, otra volcada, y un chofer de Copsa herido fue el saldo de los incidentes.

Martes 24 de abril de 2001 | 12:00
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 <DT>Corridas, pedreas,
detenidos y hasta una camioneta de matr

“Los Redondos son un sentimiento, una religión”, fue la frase, repetida hasta el cansancio por sus fanáticos, que resume la adhesión que provoca la banda liderada por el “Indio” Solari en cada presentación en vivo.

Esteban Villalba (22, argentino) se autodefine como un “ricotero de alma”, que los sigue desde 1994, cuando los vio por primera vez en el Monumental de Núñez. A partir de ese momento se transformó en un seguidor incondicional de la banda, toque en el lugar que toque.

Llegó por ferry ayer en la mañana desde Rafael Calzada, una localidad de Almirante Brown en Buenos Aires y esperaba ansioso el recital de anoche.

“En los recitales pueden haber los mismos problemas que ocurren en un partido de fútbol. Lo que pasa que la prensa se ensaña con la banda y sus seguidores. La alegría fue ver hoy (ayer) en la tapa de Clarín, que decía ´los Redondos pudieron tocar en paz” el domingo en Montevideo. El tema que en Buenos Aires se llena de policías y eso también incita”, señaló el visitante.

“Mirá”, acota Federico de Villa Crespo, “en River fueron más de 90.000 personas y por cuatro pelotudos con cuchillos se nos metió a todos en una misma bolsa”.

Para no dejar dudas, Santiago (22) también de Villa Crespo, señaló: “La nuestra es tranqui, venimos a pasarla bien, tomar unos vinos y escuchar a los Redondos. Acá, por lo menos, podemos dormir en el parque hasta mañana (hoy). En los alrededores del estadio se respiraba un clima “ricotero” desde tempranas horas de la mañana.

Envueltos en frazadas y todavía mojados por las lluvias registradas en la madrugada del lunes, los seguidores de Patricio Rey combatían el frío otoñal compartiendo un “tetrabik”, como denominan al vino en caja, en un clima de tranquilidad y expectativa ante el segundo toque de la célebre banda argentina.

Un fuerte dispositivo policial fue dispuesto en torno al Estadio Centenario y sus alrededores, para prevenir posibles desmanes teniendo en cuenta las 40.000 personas que concurrieron a los dos recitales.

Sorprendentemente, las compañías de transporte colectivo no reforzaron sus líneas para el traslado de los fanáticos, lo que sí es habitual cuando se disputan partidos importantes en nuestro máximo escenario deportivo.

Banderas, remeras y pañuelos con la imagen del “Indio” Solari se repiten por centenares dentro de la “tribu”. El solo uso de uno de estos distintivos conlleva una hermandad inmediata con el resto. De hecho, muchos de ellos se conocieron este fin de semana en las inmediaciones del Parque Batlle y Ordóñez.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota ha construido, a lo largo de dos decenios, una imagen que difiere sustancialmente de la de sus colegas. Con una lírica de fuerte contenido social y un rock potente y directo, capitalizado por los riffs de guitarra de Skay Belinson, el grupo se ha mantenido al margen de las leyes de marketing que imperan en el mundo musical.

Cada paso de la banda es controlado por sus integrantes, quienes resguardan celosamente su vida fuera de los escenarios, manteniéndose fieles a sus postulados.

Producen sus propios discos, no aceptan entrevistas con ningún medio y jamás pisaron un estudio de televisión. En formato video, un lenguaje por demás seductor para la mayoría de las bandas, sólo registraron una canción, “Asesinato en el Puticlub”.

La coherencia de la banda es reconocida y festejada por sus acólitos, quienes no dudan en recorrer miles de quilómetros para ver a los Redondos.

María José (22) viajó desde La Plata para estar junto a la banda. Dice que no se perdería un recital Redondo “por nada del mundo”. “Es la primera vez que estoy en Uruguay. Lo poco que recorrí de Montevideo me gustó. Es muy parecida a Buenos Aires, pero más tranquila y la Policía de acá no reprime tanto. Me gustó mucho el trato de la gente. Allá te ven con una remera de los Redondos y como que te tienen miedo”, afirmó coincidiendo con lo que dijo el “Indio” Solari en la noche del domingo al presentar el tema Vamos las bandas: “Uruguay es un país libertario”.

“Nuestra única recompensa”, señala Claudio (35) proveniente de Montegrande, Buenos Aires, “es escuchar al Indio y su banda a full. Aguanten los Redondos”.

Incidentes

Al igual que durante el recital inaugural, también anoche se registraron incidentes entre fuerzas policiales y un reducido número de jóvenes en zonas aledañas al estadio. El saldo de los enfrentamientos fue de más de un centenar de detenidos.

Asimismo, una camioneta matriculada en Argentina resultó incendiada, varios vehículos sufrieron roturas de vidrios y otro fue volcado, todo sobre Avenida Italia.

En otro incidente, resultó herido el chofer de un ómnibus de Copsa, quien recibió una pedrada en la cabeza, siendo asistido por una emergencia móvil.

Hubo corridas y pedreas y la Policía utilizó nuevamente balas de goma.

Al culminar el recital que se desarrolló con absoluta normalidad en el interior del Centenario, los más de 20 mil jóvenes se retiraron sin que se produjera ningún problema.

Miles de argentinos se concentraron en Tres Cruces esperando los ómnibus. En la terminal el clima era calmo pero, por precaución, la parte superior del Shopping donde está la mayoría de los locales comerciales permaneció cerrada y con vallas de protección.

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