Preguntitas (1)

Estos días están resultando muy extraños y no me refiero solamente al cambiante clima, también hablo de ciertas «ondas» que andan por el aire. Parecería que este segundo comienzo del año generó unas corrientes de energía que no me atrevo a tildar de «negativas» pero que se podrían catalogar de «viciadas», como si algo perverso, maligno, pérfido (qué linda palabra esta, ¿no?) flotara en el aire. No me pregunten por qué, pero yo estoy «olfateando» algo de eso. Y además no me pregunten nada porque una de las técnicas que yo tengo para zafar de esa sensación, es jugar a hacerme preguntas de cierta profundidad y tratar de contestarlas. Es así que voy en el ómnibus que, dicho sea de paso, está más silencioso que nunca y viendo a un hombre que cruza la calle me pregunto: ¿Por qué tendrá ese señor el culo tan caído? Y rápidamente me respondo: porque de chico le gustaba jugar a la bolita y se las ponía todas en los bolsillos de atrás del pantalón. Me salteo la de ¿por qué la gallina cruza la calle? y ¿quién empujó el chancho en la bajada?, por demasiado filosóficas. Y arranco con lo que surja de primera: si lo que le pasó a la francesa Annie Girardot en Montevideo le hubiera sucedido a la uruguaya Juanita Pérez en París, ¿la prensa hubiera dicho lo mismo? ¿Y el público? No contesto.

¿Cuánto pagaría usted por ver cómo matan a un hombre?

Un dólar con 95 centavos, o quizás menos, es lo que pagarán los norteamericanos si una compañía de Internet gana la apelación para que le permitan transmitir «online» la ejecución de McVeigh, el autor del atentado de Oklahoma City donde murieron 168 personas.

Otra compañía ya dijo que si la anterior lo transmite ella también lo hará. Por aquello del sagrado derecho a la venta.

¿Hay bombas atómicas «buenas» y bombas atómicas «malas»?

Parece que sí. Por lo menos eso es lo que quiere que creamos el benemérito Pentágono.

No sé si ustedes se acuerdan de aquella maravillosa bomba creada en la época del magnánimo Reagan que sólo mataba y destruía a los seres vivos, dejando los edificios y otros bienes materiales intactos. (Algo muy parecido a la política económica neoliberal)

Ahora se anuncia la realización de una minibomba nuclear «ecológica», destinada a penetrar la tierra y destruir los búnkers subterráneos donde se esconden «arsenales o dictadores enemigos». (¿Hubo alguna vez un dictador que fuera enemigo de los EEUU?)

La Federación de Científicos Estadounidenses denunció como «ilusorio» el hecho de que una bomba pueda explotar bajo tierra sin dañar a la población civil y advirtió sobre este nuevo intento de alentar la proliferación de armas nucleares.

Dicen que algunos republicanos nombran a esta nueva arma como «la bomba light».

Hay que ligar mal, justo me agarran haciendo régimen.

¿Es mucho lo que debemos sacrificar para alcanzar la escolarización universal?

Durante una conferencia en Tailandia en 1990, organizada por el Banco Mundial y otras agencias de las Naciones Unidas, 155 países se empeñaron en instaurar la primera enseñanza universal antes del año 2000, y firmaron un plan. ¿Qué pasó? La escuela es desconocida para 125 millones de niños en el mundo entero, y 150 millones la abandonan sin saber leer o escribir.

¿Cuánto costaría asegurar la escolarización universal?

Cerca de 8 mil millones de dólares al año.

¿Le parece una cifra muy elevada?

Esa cantidad de dinero representa, solamente, 4 días de gastos militares mundiales. (Silencio. Fundido lento a negro. Fin)

(Continuarán las preguntitas)

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