La revista Propiedades llamó a construir viviendas para erradicar el fenómeno

Más asentamientos, más rapiñas

«El mapa de los asentamientos en el territorio nacional es el mapa de las rapiñas», de acuerdo a la publicación especializada que pronostica que este año crecerán los asentamientos en el área metropolitana y por ende también las rapiñas.

Según el informe en el año 2000 los permisos de construcción de vivienda para Montevideo «apenas alcanzaron para cubrir el 22% de la demanda habitacional total, generada ese mismo año en la capital del país».

Se señala que si a la escasa construcción de viviendas se le agrega la elavada tasa de desocupación y la caída en el ingreso familiar «comprenderemos por qué asistimos a un rebrote del procupante fenómeno de los asentamientos, especialmente en el área metropolitana».

Para Propiedades los asentamiento » son malos» porque quienes viven en ellos no tienen un buen entorno» pero también porque extienden exclusivamente la trama urbana de las ciudades, encareciendo la gestión de las mismas y generando demanda de nueva infraestructura en ciudades que la tienen subutilizada en sus áreas céntricas».

Pero a su vez también son «malos» porque al «tolerarse su existencia se ingresa a una especie de ley de la selva, en la que la única norma de convivencia es el «sálvese quien pueda» y queda de lado el derecho de propiedad, en el que no sólo son afectados los propietarios de las tierras invadidas, sino también quienes residen en el entorno, el que suele desvalorizarse a medida que el asentamiento crece sin ningún control oficial».

Se agrega que mientras se cierran escuelas en el área central de la ciudad, por falta de alumnos, «se da clase en vagones abandonados o se debe asistir al desborde generado en la infraestructura existente en algunos barrios, en los que la demanda creció tan brusca como explosivamente debido a la instalación de uno o más asentamientos en su geografía».

Inseguridad y rapiña

El trabajo que realiza el Ministerio del Interior en el tema seguridad también es destacado en el informe, pero a la vez se manifiesta que el crecimiento de la desocupación, los bajos ingresos en los hogares y especialmente «el crecimiento de los asentamientos ilegales ha mostrado una virulencia muy fuerte en los tres últimos lustros».

Para Propiedades existe una relación directa entre los asentamientos ilegales y el crecimiento de determinado delitos, en particular los hurtos y en forma especial las rapiñas.

De acuerdo al cruzamiento de datos oficiales, rapiñas y asentamientos, las constataciones que se hacen es que los cinco departamentos con más problemas porcentuales de asentamientos son en general los que más rapiñas tienen en relación a su población.

«La segunda constatación nos muestra que aquellos departamentos en los que los asentamientos vienen creciendo más explosivamente muestran las tasas más altas (también explosivas) de incremento en la cantidad de rapiñas, tal es por ejemplo el caso de Maldonado».

Siguiendo la línea de razonamiento, según Propiedades, se podría decir que el asentamiento es un síntoma de pobreza y marginalidad, por lo que deberían asociarse estas causas con el delito y no la existencia o no de asentamientos.

O dicho de otra forma, que tanto el crecimiento de las rapiñas, como el de los asentamientos, son síntomas del deterioro de indicadores sociales a nivel departamental.

De acuerdo a los datos oficiales, los cinco departamentos con porcentajes más altos de carencias de vivienda, eran en 1996, Rivera, Tacuarembó, Durazno, Cerro Largo y Treinta y Tres. De éstos, tienen asentamientos Durazno y Rivera.

«En los tres departamentos sin asentamientos, los delitos de rapiña son casi inexistentes, en cambio, los dos departamentos con asentamientos muestran tasas de rapiña en relación a los habitantes y tasa de crecimiento anuales de este delito muy altas, de hecho, las más altas de todo el país, si exceptuamos el área metropolitana de Montevideo y Maldonado».

El informe prosigue expresando que existe una «relación directa» entre el crecimiento de los asentamientos y el incremento de las rapiñas que afectan gravemente a nuestra sociedad».

» Una razón más para luchar contra este perverso fenónemo urbano al que hay que erradicar y no regularizar».

En el análisis se subraya que ha existido una política equivocada de vivienda, que todo hace prever que continuará por cuatro años más.

«Es lamentable que se dilapiden recursos, que habrá que devolver con sus respectivos intereses y que se desaproveche la capacidad de reconocidos técnicos nacionales, que trabajan en esta temática, recorriendo un camino que sólo habrá de agravar la situación».

«Parece de Perogrullo, pero la única forma de solucionar el problema de la vivienda, es construyendo viviendas», volcando más inversión privada en esos segmentos de mercado, «ya que el Estado no tiene los recursos para atender toda la demanda», señala la revista Propiedades.

La pobreza es la causa

El secretario general de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por ayuda Mutua (Fucvam), Gustavo González, señaló que la pobreza es la verdadera causa que genera este caos urbano. González, en la página editorial de LA REPUBLICA de ayer, escribió que «las cifras oficiales deberían hablar de cuántos puestos de trabajo menos hay hoy en nuestro país, cuánto mayor es la deserción escolar, cuánto mayor es la mortalidad infantil y allí veremos dónde está la base de las rapiñas que no son por cierto los asentamientos sino que es la pobreza extrema en la cual vive la inmensa mayoría de la humanidad»

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