Cotugno creó una nueva congregación que dependerá del Arzobispado

En el día de Pascua el arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, inició a 14 personas que integrarán una congregación religiosa de la vida consagrada que dependerá directamente del Arzobispado y realizará sus actividades exclusivamente en la capital. Serán conocidos como los «Viannenyanos».

El nombre de esta nueva congregación de vida consagrada se inspiró en el santo cura de Ars –patrono de los sacerdotes–, cuyo nombre era Juan María de Vianney. Así se formarán los «Viannenyanos» que serán consagrados por el Señor para ser en la Iglesia Arquidiocesana testigos de la vida consagrada, «un don que proviene del Espíritu Santo».

Explicó que éstos no son «ni franciscanos, ni capuchinos ni salesianos, sino que pertenecen a Cristo resucitado y son consagrados a la arquidiócesis».

Dijo que no todas las congregaciones de vida consagrada pertenecen al Arzobispado y este hecho, señaló el prelado, hace que esta presencia un día se vaya de Montevideo hacia otra parte sin que el obispo pueda interceder. «Yo no puedo hace nada si una congregación religiosa quiere cerrar un colegio porque dependen de un provincial o del general que está en Montevideo, Buenos Aires o Roma.

Las congregaciones están en arquidiócesis pero no son de la arquidiócesis», se lamentó Cotugno.

El prelado en la homilía se dirigió a los jóvenes confirmados por él mismo en el año 2000 y que están al servicio de la iglesia arquidiocesana: «Hermanos queridísimos, cuando vemos que hay otros que ni siquiera tienen lo necesario para sobrevivir, no podemos ser tan chiquititos y quedarnos tranquilos en nuestra situación de suficiencia»

Les aclaró que tras recibir el sacramento de la confirmación, tendrán la misma tarea apostólica a la del Papa Juan Pablo II y el deber de darle visibilidad a esta misión.

Hizo una invitación a los recién confirmados para servir a quienes «están en situaciones infrahumanas de existencia, y no estamos haciendo demagogia, porque en Montevideo mismo hay situaciones de vida que ni siquiera son dignas de ser llamadas humanas. Nosotros no podemos quedarnos de brazos cruzados», insistió Cotugno.

En la misa de Pascua realizada ayer en la Catedral, Cotugno ordenó diácono al seminarista Roberto Flores.

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