Desde el asiento de los bobos

No sólo parpa, ahora carraca y estridula

Horacio Buscaglia

 

Muchas personas me han preguntado si los nombres de las voces de animales que publiqué la semana pasada eran ciertos. Es decir, si no eran nombres inventados por mí. Esta desconfianza sobre mis dichos en esta columna, me halaga. Porque creer que yo puedo inventar que la cigüeña crotora o que el gamo gamita, la cigarra carraca y la langosta estridula, es adjudicarme un nivel de creatividad que todavía no he alcanzado. Todo lo dicho en aquella columna, es verdad. También es cierto que yo miento, invento, fantaseo y exagero, pero ese no fue el caso y además, que quede claro queridos correligionarios, siempre lo hago guiado por un espíritu de esclarecimiento de las entretelas de este mundo absurdo en el que nos tocó vivir.

Y estas voces de animales surgieron de un artículo donde hablábamos de nuestro presidente quien continúa gamitando, carracando, crotorando o estridulando, según el bicho que uno haya elegido para aquel «silogismo», si se puede llamar así, de: si se mueve como, si habla como… Ahora dijo que quiere que Uruguay sea «el Singapur de América». ¿Te das cuenta?

Nos cambian los chocolates, el fondue, los relojes, las navajas multiuso de Suiza por andá a saber qué. Y yo averigüé algunas cosas como para saber en que nos quiere transformar nuestro locuaz presidente:

Singa Pura, que en sánscrito significa la ciudad del león, aunque el animal predominante en esta isla eran los tigres, que fueron exterminados, es una de las ciudades más limpias, pero veamos algunas de las razones de por qué es así. Escupir en la calle o arrojar basura está penado con multas que pueden superar los 500 dólares. Otro tanto ocurre si se cruza la calzada indebidamente, si se fuma en locales cerrados o si se mastica chicle, producto tabú. También está prohibido dar de comer a las mascotas en la vía pública, no tirar de la cadena en un urinario público o transportar mercancías malolientes en el metro o en el ómnibus. (¿Y vos te quejabas de Arana?) Peor suerte correrá quien atente contra la propiedad privada, ya que se aplica un antiguo castigo que son los azotes con varas. El tráfico de drogas y el crimen están castigados con la pena de muerte. Los singapureses parece que no se preocupan mucho por estas cosas, el eslogan más frecuente en los souvenirs, es: «Singapur, la república de las prohibiciones». ¿Cómo la ves?

Y no te voy a contar de cuando llovieron peces, que es cierto, pero escuchate ésta: La corte de apelaciones de Singapur determinó que el sexo oral es un delito. Es un «acto antinatural» dijo. Sólo «el coito entre los órganos femeninos y masculinos» es sexo natural, indicó la corte que decidió que si el sexo oral era usado como un sustituto de las relaciones sexuales era un delito, aunque ambas partes estuvieran de acuerdo. ¡Y yo que sé! Uno capaz que estaría dispuesto a sacrificar ciertas cosas por el bienestar general.

En fin, habría que preguntarle al Presi por cuál de estas razones quiere transformarnos en Singapur, cada cual tiene sus gustos, a menos que sea por algunas de estas referencias que encontré en una página que promueve el neoliberalismo a todo tren: «la falta de seguridad social se suple porque el ahorro es una de las virtudes más arraigadas en Asia» y que «los salarios bajos, el énfasis en el trabajo duro y la política autoritaria son tradiciones en Corea del Sur, Taiwan y Singapur».

¿Qué querés que te diga? Para mí, sigue parpando.

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