Carnicerías cerradas
Por el contrario, las pescaderías aprovechan estas jornadas para duplicar sus ingresos. Según se consigna, existe un pequeño aumento en el consumo de productos del mar originado más por un asunto sanitario que religioso. Encargados de los comercios alertan sobre la falta de merluza en el Río de la Plata, ante lo cual se importará dicha especie desde la Argentina.
El ritualismo católico modifica el comportamiento de los uruguayos, que durante un día mayoritariamente prescinde de la carne, alterando las rutinas de los comercios expendedores.
Según un relevamiento realizado en carnicerías de Pocitos, La Figurita, Malvín, Peñarol, Hipódromo y Carrasco, todos estos establecimientos cerrarán sus puertas debido a la baja venta que tradicionalmente caracteriza al denominado viernes santo.
Incluso, algunos comercios cerrarán hoy de tarde, para evitar gastos y no tener pérdidas. Sólo las carnicerías ubicadas en los grandes supermercados mantendrán el servicio, pese a saber que la demanda será exigua. La Iglesia Católica propone para sus creyentes que se abstengan de consumir la carne que es «directamente sacrificada por el hombre». Se entiende que no es prudente comer productos derivados bovinos, ovinos, cerdos, pollos y conejos, ya que directamente es el hombre quien sacrifica a estos ejemplares.
Sin embargo, sí es autorizado el consumo de productos del mar, porque se considera que «éstos no fueron eliminados por una persona sino que murieron por falta de oxígeno».
El diácono José Piña explicó que la costumbre de no comer carne el viernes santo es un gesto de ayuno, que para la vida de la iglesia «significa renunciar a un alimento como un rito penitencial, que se complementa con la práctica de un ayuno». Según el religioso, la renuncia a determinadas comidas en el día tiene como propósito desarrollar un gesto solidario, derivando el alimento o el valor de lo consumido hacia alguna obra de bien o a la atención directa de los necesitados.
Piña recordó que tradicionalmente el pueblo judío en determinado período del año no comía carne roja, pero sí de animales marinos. Este comportamiento fue retomado por los cristianos, y en los países de nuestra región no se consumen estos alimentos en los viernes de cuaresma –40 días antes de Pascua– y en viernes santo. Mientras tanto, en Italia todos los viernes del año no se come carne, salvo pescado.
En un estableciemiento de Pocitos, durante esta semana se produjo una caída del 50% en la venta de carne y tras una experiencia de 12 años en este rubro, prefieren cerrar. En La Figurita, también bajó a la mitad la venta de productos cárnicos y se indicó que durante esta semana «la gente no consume por tradición y porque hacen turismo al interior del país».
Mientras tanto, en un comercio de Malvín se consignó que «nunca abrimos el viernes santo como política de la casa. Desde ayer se empezó a registrar una disminución del 25% en las ventas y el saldo de esta semana será negativo».
En el barrio Peñarol, además de cerrar mañana, lo harán también en la presente jornada.
En una de las carnicerías del Hipódromo sólo cierran el viernes santo y 1º de mayo. Su propietario dijo que a partir del lunes la venta baja a un 20% y el descenso llegó a un 50%. Por su parte, los grandes supermercados mantendrán abierto su sector de carnicería a pesar de lo bajo de las ventas. En el Devoto Portones afirmaron que seguramente las ventas se reducirán a la tercera parte, pero igualmente prestarán el servicio.
Mientras que en la gerencia del Disco de Pocitos se informó que las carnicerías harán un horario normal, porque se tiene la expectativa de que la clientela que se va de viaje compre carne para el consumo de fin de semana.
Merlusa en extinción
En estos días la realidad es diferente en las pescaderías. Por ejemplo, Arensol, ubicada en el Hipódromo, registra en estos días un aumento del 20%.
Mientras que en Pocitos, en el establecimiento Artico, afirmaron que para hoy se aguarda duplicar las ventas.
El establecimiento Astemar, de La Blanqueada registró un aumento de clientes ocasionales, «ya que los de siempre se fueron de turismo». En la Unión, desde la firma Larravide se indica que la venta habitualmente se duplica en esta semana, con una demanda concentrada entre el miércoles y el viernes.
Los productos que más aceptación tienen son la merluza y pescadilla, que se puede comprar desde $36 el kilo. No obstante, el cazón, opción de muchas familias, no tiene una buena venta.
Los consultados acotaron que se produjo un leve aumento en el consumo anual de pescado, originado mayormente por el cuidado de la salud, por prescripción médica o para mantener la dieta.
Los uruguayos consumen aproximadamente el 15% de la captura nacional. Enfatizaron también la preocupación por la casi total extinción de merluza en aguas del Río de la Plata debido a la pesca indiscriminada.
Algunas pescaderías ya empezaron a importar el producto desde el sur de Argentina.
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