Mejor me quedo acá
Por Horacio Buscaglia
El ómnibus está lo suficientemente vacío como para que uno pueda abrir el cuarto de divagar de su cerebro e internarse en él sin peligro de interferencias. Hablo de la energía que rodea a uno. Y en los ómnibus, cuando hay mucha gente, esta energía se apelotona, se pecha y se entremezcla con las de los otros y termina convertida en un zumbido sucio que va agrisando el ambiente y hasta tu propio interior. ¿Chapás?
Se nubló. Guambia abajo. En cualquier momento vuelven los días lluviosos, es más, hay muchas probabilidades de que cuando usted lea esto, esté lloviendo. Claro, como diría el Toto, «cuando viene la de los pobres, llueve». Esta frase el Toto la aplicaba para cualquier situación: si llegaba al boliche justo cuando iba a cerrar, si mangueaba un cigarrilo y uno decía «se me terminaron recién» y hasta cuando la patrona le cantaba dolor de cabeza.
Pero yo me refiero a la Semana de Turismo (o Santa si usted lo desea). ¿No podemos zafar aunque sea una vez de que llueva en Turismo? Pienso en las carpas, el barro, la leña mojada, la ropa toda húmeda, el aburrimiento al llegar al partido de truco número 100, encerrados en la carpa, etc. ¿puede haber algo peor que un sobre de dormir mojado?
Y los que nos quedamos acá, con la ciudad desierta que al principio nos resulta disfrutable y luego se transforma en un factor de depresión que no se banca. Y lloviendo, bué… Â¡agarrate!
Y suerte que no vivimos en Roma, Italia, en Rimini para ser más precisos. Porque allí hay un sacerdote, Oreste Benzi se llama, que hizo un llamado a la abstinencia sexual. Porque él, aparte de ser sacerdote (aunque eso, como vimos recientemente, no da ninguna seguridad), es fundador de una comunidad que ayuda a ex prostitutas. «Renunciar al consumo de los servicios de las mujeres esclavas, hará de la Pascua una semana verdaderamente santa», sostuvo Oreste.
Pero eso, que no estaría mal, (aunque habría que ver qué pasa con los jornales de esas mujeres) tomó un cariz que complicó todo el asunto. Una asociación de esas que por regla general está integrada por señoras con bigotes, que no se atreven a mirarse al espejo si estan desnudas, propuso llevar esa abstinencia a todas las mujeres del pueblo. Y no faltó, dicen, quien propusiera aprovechar la bolada y llevar esta veda sexual a un decreto comunal para que se aplique 15 días al mes durante todo el año.
La moción no prosperó porque temen que las infractoras al decreto se apoderen de todos los hombres de la comarca.
En la reunión se habló de cinturones de castidad y hasta de pequeños cepos para penes .
Frena el ómnibus, miro hacia afuera y, después de todo, no está tan mal. ¡Lindo país, este, para pasar la Semana de Turismo!
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