Apoyo a investigadores
Microscopios electrónicos de transmisión y barrido, equipos de datación con termoluminiscencia –que sirven para medir la edad de objetos de hace 150.000 años– espectrómetros, un secuenciador de ácidos nucleicos y un sistema de análisis de materiales, integran el moderno equipamiento que contribuirá a optimizar las tareas de investigación y la formación pedagógica de la casa de estudios.
Barrido y transmisión
¿Qué es un microscopio electrónico de barrido?, se preguntará seguramente el lector que desconoce estas áreas de la educación. Es una «herramienta de observación directa de la superficie de objetos sólidos, que aporta una imagen en tres dimensiones», según informó Jorge Troccoli, encargado de la presentación de este equipo en el anfiteatro de la Facultad, durante un acto que contó con la presencia del rector de la Universidad, Rafael Guarga.
Este instrumento óptico, del cual existe un solo ejemplar en nuestro país, tiene la capacidad de aumentar hasta 300.000 veces el objeto de estudio.
Troccoli señaló que el aparato «sirve para desarrollar trabajos en controles de calidad».
El otro microscopio electrónico adquirido por la Facultad de Ciencias en febrero de este año es el de transmisión, que posibilita el análisis de muestras de distintos tipos de material biológico. «Este aparato posee un sistema de visualización complejo equipado con un conjunto de lentes electromagnéticas, que permiten regular el haz de electrones al punto de revelar detalles estructurales extremadamente finos», señala un folleto explicativo de la casa de estudios.
Otro de los equipos presentados en la víspera, es un aparato de datación con termoluminiscencia y luminiscencia «ópticamente estimulada», que se emplea para «datar rocas, sedimentos, cerámica y la autentificación de objetos de arte». «Puede llegar a hacer importantes aportes a la arqueología», explicó el ingeniero agrónomo Daniel Panario.
«La datación por termoluminiscencia es apropiada para los depósitos de edad cuaternaria dentro de los últimos 150.000 años, aunque algunos autores opinan que puede llegar con precisión en torno a los 500.000 años, dependiendo de los materiales a datar».
El imán superconductor
El aparato de resonancia paramagnética electrónica presentado por el doctor Rafael Radi, permite detectar especies con electrones desapareados. Los electrones desapareados juegan un importante rol en procesos como la fotosíntesis, la catálisis, las reacciones de oxidación y polimerización. Además, tiene aplicaciones en medicina, química, biología y física.
En tanto, el espectómetro de resonancia magnética nuclear, que fue presentado por el doctor Eduardo Manta, es el primer imán superconductor instalado en el país. Según el técnico, esta adquisición beneficiará a la química, la biología, la industria petrolera, la farmacéutica y la alimenticia. Manta explicó que este equipo sirve para controlar la calidad y la procedencia de vinos, aceites y jugos. Otra de las compras de la Facultad de Ciencias es el secuenciador de ácidos nucleicos, equipo con el cual se descubrió el mapa del genoma humano, según señaló la especialista María Noel Cortinas. La técnica destacó que, con este equipo, se puede llegar a descubrir aplicaciones para detectar mutaciones asociadas a algunas patologías (como la aparición de ciertos tipos de leucemia).
Cortinas agregó que también se pueden detectar enfermedades hereditarias, así como estudios de parentesco.
El Centro Técnico de Análisis Genéticos de la Facultad utilizará este aparato junto al primer equipo de PCR que existe en el país, lo que permitirá «proyectar un servicio general de análisis genéticos» en diversas áreas de la investigación científica.
Compartí tu opinión con toda la comunidad