Denuncian el vertimiento de tóxicos en San José
Según el curul maragato, los residuos industriales de la empresa son incinerados en un horno ubicado en un terreno contiguo perteneciente a la empresa Promen, que hoy se encuentra inactiva.
Al parecer, no existen los adecuados contralores de seguridad dentro de la planta industrial ubicada en la cercanías de la ciudad de Libertad. Tiempo atrás, un operario, que luego fue despedido, sufrió quemaduras por vertido de ácido sulfúrico.
«Aquí no existe una figura penal para los delitos ecológicos, pero sí los hay para los atentados contra la salud de las personas», señaló Muñoz.
La pasada semana, un camión de la empresa Dirox intentó arrojar residuos industriales en el vertedero municipal ubicado entre los barrios Delta del Tigre y Parque Postel, lo que finalmente no fue autorizado.
Fuentes allegadas a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) confirmaron el episodio a LA REPUBLICA , señalando que la comuna maragata, a través de la Dinama, solicitó a la Intendencia Municipal de Montevideo que se le autorice a enterrar los desechos en predios especialmente acondicionados para tal propósito.
El Director de Desarrollo Ambiental de la comuna capitalina, Luis Lazo, al ser consultado por LA REPUBLICA, sostuvo que Dirox formuló el petitorio, por lo que se le solicitó que realice una declaración jurada de los materiales utilizados, en el Laboratorio de Higiene Ambiental.
«De todas formas», señaló el jerarca comunal, «luego técnicos de nuestro departamento deberán chequear esta información, tal como se realiza con el resto de la empresas que cursan el pedido».
Por su parte, el edil Muñoz destacó que «el tema de fondo es que Chiruchi, siendo ministro y hoy intendente de San José, está autorizando la instalación de este tipo de empresas que son altamente contaminantes».
Al respecto, el curul maragato señaló que desde el kilómetro 23 de la Ruta 1 hasta la entrada a Libertad se encuentran ubicada la empresa Isusa, dedicada a la fabricación de fertilizantes, Efise, a la producción de cloro y las curtiembres Bardel y Toryal, lo que representa un «potencial riesgo» para el medioambiente y para la salud de los pobladores.
«Además, sostuvo, todo esto ocurre prácticamente debajo del acuífero Raigón, un depósito de agua dulce subterráneo de cientos de kilómetros. Las napas en este lugar son arenosas por lo que es muy factible que los restos de estos productos se filtren rápidamente».
Recordó que «no es la primera vez que sucede esto en el departamento. En su oportunidad, denunciamos cuando la curtiembre Bader desagotaba sus caños en una cañada que se comunicaba con el Santa Lucía».
En febrero, Múñoz denunció que en el barrio Santa Lucía y a escasos 30 metros de una escuela pública se vació una volqueta que contenía «residuos químicos, probablemente de cromo», procedentes de la curtiembre Toryal, lo que fue catalogado por el edil como «criminal».
Dirox y Stoppani
Dirox pertenece al poderoso «Grupo Stoppani», con sede en Milán, una de las pocas multinacionales italianas que operan en el sector de la química en diversos campos comerciales como curtidos y galvánicos y que ha sido denunciados más de una vez por grupos ecologistas y ambientalistas tras comprobarse irregularidades en el manejo de estos productos químicos.
En la página web oficial del holding (www.stopanni.it), se informa que el denominador común de todas las sociedades del grupo, catorce en total, es el cromo y sus derivados, agregando que Dirox «se ubica como una de las grandes empresas para abastecer el mercado latinoamericano del cuero y está dedicada a la producción de sulfato de cromo líquido y taninos sintéticos». La fábrica, inaugurada el 16 de abril del año pasado, demandó una inversión de U$S 12 millones y funciona en un predio de 10.000 metros cuadrados construidos.
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