Llamadas al Director
Usted tomó partido a favor de la IMM
Señor Director:
El pluralismo debe practicarse o abandonarse. Esto es fomentar de igual forma la voz a los sindicatos que están enfrentados al intendente Arana. Lo digo porque es evidente que ha tomado partido por «lo oficial», haciéndole un flaco favor a su propia imagen. Sería de agradecer que abandonara esa estrategia un tanto suicida de que en el EP-FA está lo impoluto, lo límpido y colaborara en serio con la democracia que pasa por erradicar de la izquierda a trepadores, avivados, sinvergüenzas… que los hay y muchos… demasiados. De llegar al poder se lo agradecerá el pueblo de izquierda o más que nada el pueblo honesto.
Marcelo Satriano<[email protected]>
El Director: No se imagina usted, estimado lector, cuánto lamento que tenga una percepción tan errada de la posición de LA REPUBLICA en el conflicto entre Adeom y la IMM. Hemos informado sin omitir dato alguno, pormenorizadamente y con total ecuanimidad sobre el tema, por lo que parece injusto y fuera de lugar que se nos reproche –como lo hace usted– una toma de posición en el diferendo. Incluso en nuestras páginas de opinión se han volcado las dos posturas con total libertad, como es nuestra consigna; y editorialmente no ha habido una sola nota que signifique un alineamiento a favor de una u otra de las dos posiciones en pugna. Hemos brindado el mismo espacio informativo a cada una de las partes preocupándonos por que nuestros lectores pudieran hacerse una composición de lugar lo más cercana a la verdad. Algo que no hizo, por ejemplo, El País, que flechó descaradamente la información a favor (por primera vez) de la posición de un sindicato, en su afán por desprestigiar al gobierno comunal en manos de la izquierda. Le ruego que recapacite y me permito sugerirle que revise los ejemplares de LA REPUBLICA desde el comienzo del conflicto: verá que no hay allí una sola información que permita concluir que hemos tomado partido por lo oficial, como usted señala. Es esa y no otra la posición informativa y editorial del diario LA REPUBLICA. En cuanto a mi opinión personal, debo decirle, estimado lector, que no creo que haya habido intendentes como Tabaré Vázquez o Mariano Arana, que más hayan bregado por mejorar la calidad de vida de los trabajadores municipales y más acciones hayan concretado por mejorar también la dignidad de su trabajo en servicio de la comunidad. No reconocerlo, más allá de las pasiones de la coyuntura, es de una injusticia que lesiona incluso el sentido común. Gracias por llamar.
La agresión de un desequilibrado al intendente Antía
Señor Director:
Pregunto si los títulos no pasan por Mendieta porque los están haciendo «de trapo». Leo que Antía «fue agredido por desequilibrado». ¿Está desequilibrado Antía o quiso decirse que Antía fue agredido por un desequilibrado?
Teléfono: 2043…
El Director: Cumplo con publicar su observación, estimada lectora. Le hago saber que Mendieta no se ocupa de tareas de corrección previas a la impresión del diario sino de detectar los errores ajenos para después criticarlos, lo que lo ha convertido en el terror de la redacción, y le ha valido el repudio unánime de sus compañeros. Bromas aparte, me permito hacerle notar que en la redacción de los titulares y de los títulos de las notas en general, existe una ‘licencia poética’ que nos habilita a suprimir artículos, preposiciones y hasta verbos, fundamentalmente por razones de espacio.
Es así que la tendencia es a usar un lenguaje casi telegráfico. Se podría incluso haber escrito «Antía agredido por desequilibrado» y cualquiera hubiera comprendido que el intendente de Maldonado había sido víctima de una agresión por parte de una persona fuera de sus cabales, y nadie –por más que formalmente el enunciado resulte ambiguo y admita la lectura que usted hace– entendería que la razón de haber sido agredido es que Antía está desequilibrado…
Es cierto que se podría haber recurrido a la forma activa que, en este caso, no admite otra interpretación: «Desequilibrado agredió a Antía». En fin, le ruego que sea un poco más indulgente y menos estricta, pues si nos preocupáramos por evitar ambigüedades como la detectada, tendríamos que hacer como los escritores del Renacimiento que titulaban con enunciados larguísimos.
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