Cambadu denunció consecuencias sociales del supermercadismo

En la cuerda floja

Paradójicamente, Menéndez ejemplificó que «en Florida existe un gran comercio con más de 20 cajas pero sólo funcionan 3″. Ante la competencia, cientos de almacenes se cambiaron al autoservicio y decenas de firmas se juntaron para comprar más barato.

«Somos un poco el jamón del emparedado, porque estamos entre el informalismo y las grandes superficie que llegaron al país traídas por la globalización, que perjudica a los pequeños comerciantes», dijo a LA REPUBLICA Mario Menéndez, presidente de Cambadu (Centro de Almaceneros Minoristas Baristas y Afines del Uruguay).

El empresario reclamó que la instalación de grandes superficies no se haga en forma indiscriminada ni en lugares que estén saturados de comercios.

El presidente de la gremial, que tiene unos 3.000 socios en el ramo de almacenes, autoservicios, supermercados y bares, afirmó que Pocitos, La Blanqueada y la zona de San Quintín ya son áreas saturadas.

En la hipótesis que allí se instalara un establecimiento de gran superficie, distorsionaría el sistema económico. Al respecto, advirtió que el 30% de los comercios sufrirían graves perjucios, con afectación, además, de la trama urbana y el medio ambiente.

«Si seguimos una manera indiscriminada de aprobación de proyectos, ello aparejará la destrucción del entretejido social. Ese poder desmesurado debería ser medido por alguna ley, para saber si el mismo es beneficioso o perjudicial para la sociedad», señaló Menéndez.

Argumentó que la popularización y el acceso de la población a los automóviles (en Montevideo se venden más de 25.000 en forma anual) y la propaganda televisiva, incitan a los consumidores a abastecerse fuera de su barrio y comercios tradicionales.

Señalando otros factores que inciden en este fenómeno, nuestro entrevistado se refirió particularmente a la falta de seguridad ciudadana, la incomodidad de las calles de la ciudad para los potenciales consumidores debido a la venta informal en veredas y plazas, la falta de estacionamiento y el incremento de costos. A juicio de nuestro interlocutor, todas estas situaciones propiciaron la creación de grandes bocas de expendio de mercaderías, en detrimento de los comercios tradicionales.

Denunció que las grandes superficies comerciales están produciendo graves impactos ambientales y afectan el sistema urbano, generando situaciones anárquicas.

Puso el ejemplo de la instalación de un supermercado ubicado en la calle San Quintín 4376, donde en un radios de 3.500 metros cuadrados, existe un total de 1.705 comercios, entre ellos 405 almacenes, 98 carnicerías, 117 panaderías y 5 supermercados.

Si en Montevideo la proliferación de los comercios «gigantes» afectó profundamente el funcionamiento y la existencia de firmas pequeñas, según Menéndez, en el Interior del país la situación es aún más grave, debido a la crisis económica y del agro.

Recientemente, la intendencia de Paysandú aprobó la instalación de una gran superficie comercial, y llamó la atención el funcionamiento de otro «gigante» en Florida. Según el presidente de Cambadu, este gran comercio tiene más de 20 cajas y sólo funcionan 3. «¿Habrá servido la inversión», se preguntó Menéndez.

En Montevideo, actualmente están a estudio 37 proyectos de empresa de grandes superficies, cuya viabilidad deberá ser definida por una comisión asesora. «Algunos de estos ya están funcionando», se lamentó el presidente de la gremial.

 

Del almacén al autoservicio

Para enfrentar la competencia, Cambadu capacita a sus socios y les brinda asistencia técnica, para que los comercios puedan sobrevivir adaptándose a los nuevos tiempos.

Muchos de los socios de Cambadu recurren a la modernización, actualizándose y adecuándose a los cambios, como estrategia para competir con los grandes establecimientos. «No vamos a quedarnos con los brazos cruzados, esperando que nos caiga la plata del cielo, porque el Maná no cae más. Hoy la gente viaja y conoce y se acostumbra a otros servicios. Si nosotros no lo damos, lo van a buscar a otro lado», sentenció Menéndez.

Un gran porcentaje de los tradicionales almacenes se transformaron en autoservicios, lo que acorta los tiempos y ofreció mayores comodidades a los clientes.

El presidente de Cambadu es partidario de esta modalidad comercial, ya que muchas veces «el mostrador de los almacenes es un freno para los potenciales compradores». Dijo que quien cambia ese estilo de venta, obtiene el primer día un aumento de un 20%. Incluso si utiliza la estrategia «Layout» –estudio profesionalizado de exhibición de mercadería– seguramente obtendría mejores resultados.

Sostuvo que en los barrios, los almacenes renovados siguen siendo un referente. «Procuramos que en estos comercios se preste el servicio de los grandes, pero con el agregado de una atención personalizada».

Una de las estrategias puestas en marcha por los pequeños comerciantes en la lucha por sobrevivir, es el proyecto «Grupo de Compras». El sistema consiste en el acuerdo de varios comercios –entre 15 a 20– para comprar conjuntamente mercadería al por mayor, que le genera a estas firmas mejores escalas, precios y plazos.

Menéndez lanzó una advertencia a los consumidores, ante la eventualidad que las grandes superficies capturen la mayoría del mercado de abastecimientos. Para evitar esta situación, propuso la vigencia de una ley antidumping y antimonopólica.

Además, consideró oportuno que se aplique la rebaja de un 1,5% de los aportes patronales al comercio como lo anunció el gobierno, reclamando, además, que se intensifique la lucha al contrabando. A su juicio, esa estrategia generó un altísimo repunte de las ventas en el rubro bebidas, cigarrillos y golosinas.

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