Relaciones tempranas
Las cifras de embarazo adolescente viene creciendo año a año a pesar de la preocupación y del esfuerzo de profesionales del sistema de salud. La doctora Giselle Tomasso, del departamento de Ginecotología del Hospital Policial analizó en el seminario «Abordaje del Riesgo Adolescente» realizado el viernes pasado en dicho nosocomio estatal, las causas y consecuencias de este fenómeno de precocidad en el embarazo que genera un alto costo social y económico para el país, según entienden los profesionales.
Los factores predisponentes que llevan al embarazo son –según la disertante– el abandono escolar, la baja autoestima, el inicio precoz de las relaciones sexuales, el consumo de tóxicos y la ausencia de un proyecto claro de vida. En lo familiar, aparecen por enfermedades crónicas de algunos de los componentes o madres con antecedentes de un embarazo adolescentes.
Agregó que el porcentaje de adolescentes embarazadas que se atienden en centros privados es menor al de los medios públicos. Ante esta realidad, dijo la doctora Tomasso, es indispensable actuar en consecuencia, por lo que consideró fundamental conocer las causas que llevaron a estas adolescentes a embarazarse, como una ayuda para luego aplicar las estrategias.
Entre los motivos que llevan al embarazo adolescente se encuentran la ausencia de proyectos de vida donde la persona cambia esta carencia por un plan reproductivo, la revalorización del rol de la joven, en que la adolescente se considera grande y adulta, la transgresión a la sociedad y a la propia familia y una imitación de la pauta reproductiva materna.
Las profesionales plantearon como estrategia, coordinar acciones a nivel de la familia, la escuela y los servicios públicos para promover en interacción con los padres, la construcción de valores firmes y sentimientos de autoestima que generen mayor independencia.
«En resumen que los adolescentes tengan proyectos de vida, que no tengan que reproducirse para tener su único proyecto», comentó la profesional.
Una encuesta elaborada a nivel latinoamericano demuestra que el 61% de los adolescentes tenían relaciones sexuales antes de los 18 años y el 17% ya habían tenido antes de los 15 años.
En Uruguay la media está en descenso. En 1980 la edad promedio en que se tenía relaciones sexuales por primera vez era de 17 años y en 2001 se encuentra en 15.
La estrategia propuesta es retrasar el inicio de las relaciones sexuales aplicando un programa de educación sexual en la enseñanza pública.
Tomasso demandó esta formación sexual en las escuelas, dirigidas a familias, centros de salud y grupos de pertenencia. «A todos nos parece oportuno que se aplique en Primaria», dijo.
Una encuesta realizada en 1992, demostraba que el 12% de los adolescentes no utilizaban métodos anticonceptivos en su primera relación por no creer en la posibilidad del embarazo, y el 63% de los adolescentes uruguayos, desconocía el momento más probable del ciclo femenino en que puede producirse el embarazo, «o sea que el 70% de nuestros adolescentes no saben cuándo es el momento de mayor riesgo para embarazarse. «Entonces esa información por qué no la tienen en las escuelas y liceos», se preguntó la doctora Tomasso.
Puso como ejemplo que en la encuesta, el 16% conocía el anticonceptivo de emergencia y sólo el 5% consideraba adecuado su uso para evitar un embarazo en la primer relación sexual.
Reveló que la gran mayoría de los adolescentes no realizan una consulta médica antes de tener su primer relación, y por tal motivo enfatizó que la información debería ser dada en las escuelas .
En el curso de la exposición volvió a basarse en datos de la encuesta de 1992 para afirmar que el 17% de los adolescentes contestó que el motivo de su primera relación fue el afecto, y el 50% dijo que no tomaron ninguna medida preventiva porque fueron relaciones no planificadas.
«Si los chicos no tienen relaciones sexuales planificadas, mal van a prevenir el embarazo. Nosotros no nos podemos imponer a lo que ellos hacen; no nos tenemos que imponer a la situación», enfatizó la doctora.
Concluyó que el 50% de los jóvenes no usa métodos anticonceptivos y los que los usan demoran en adoptarlo, lo que se traduce en un riesgo de embarazo de un 20% en la primera relación y de un 60% en los primeros 6 meses.
Esfuerzos en vano
La doctora Stella Conselo del Ministerio de Salud Pública, coincidió con su par del Hospital Policial, en que es conveniente formar a maestros, profesores y a los profesionales de la salud para poder instruir sexualmente a los adolescentes uruguayos.
Explicó la experiencia del Centro de Adolescentes que funciona en el hospital Pereira Rossell e informó acerca de los planes pilotos de educación sexual aplicados en el Interior del país. «A pesar de la buena voluntad de los profesionales, el trabajo quedó trunco por la falta de recursos. Nada puede marchar cuando se comienza un proyecto y después no puede ser aplicarlo por falta de dinero», señaló Conselo. Reconoció que durante los últimos años hubo una mala relación entre los doctores y las autoridades y adjudicó el fracaso de los trabajos a la falta de continuidad de los mismos por falta de dinero.
Debido a esta razón, el equipo médico, explicó, no logró evitar una disminución significativa en la reincidencia del embarazo, por lo tanto, el trabajo fue considerado en vano.
Conselo informó que a partir de este mes, el MSP instrumentará un plan de anticoncepción en todo el país, y dudó de la eficacia que tendrá el mismo «ya que será aplicado por los mismos médicos que hacemos 2.500 cosas». Aclaró que en caso que el proyecto funcione bien no se asegura resultados positivos en disminuir el embarazo precoz. «Aunque se pongan millones de preservativos en las policlínicas no hacemos nada, si por otro lado no hacemos un trabajo educativo con los adolescentes, concluyó.
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