Tiene la palabra

Vendedores ambulantes en ómnibus

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Siento que es la única forma de poder expresar mis sentimientos, mi asombro y mi tristeza. Diariamente debo viajar en ómnibus dentro de la ciudad de Montevideo y asisto azorada a la triste situación que vivimos dentro del mismo. En cada «parada» se sube alguna persona: mujeres, niños, viejitos, vendiendo cualquier tipo de objetos y esforzándose cada uno de ellos por demostrar la «gran» utilidad que los mismos pudieran ofrecer al pasajero. Muchas veces pienso qué nos está pasando, porque me siento muchas veces culpable por, a pesar de poder ayudar con una moneda, no lo hago y claro, esto lo pienso cuando se sube, uno, después el otro y el siguiente y el que vendrá, pero al décimo, empiezo a pensar que la solución no está en mí, ni en el pasajero de al lado.

Las personas encargadas de plantear soluciones: ¿dónde están? y utilizo el verbo «plantear», no estoy diciendo ofrecer, (léase dádiva o regalo). Muchas veces miro a la persona que está sentada al lado mío y veo que no se inmuta, la realidad esa, diaria, terrible, injusta, hasta podría decir tormentosa que vivimos en el ámbito del ómnibus, se nos transforma en costumbre, entonces no importa. Es esa la realidad y no se nos ocurre cambiar y disculpen, pegar un grito y rebelarnos.

Pero el motivo de esta carta o desahogo, va un poco más allá. Todos los días se suben niños –de todas las edades– a vender cosas o simplemente a pedir una moneda. Esto me rompe el alma; al punto que a veces siento qué sentido tiene todo lo que nos rodea, si tenemos que convivir con esta realidad tan inmunda. Y por favor, amo la vida, soy una profesional (si se puede decir exitosa, porque con el dinero que gano puedo vivir tranquila y conseguir la paz espiritual, que muchas veces la falta de dinero no nos permite conseguir. Todos los días siento vergüenza, me dan ganas de tener poderes especiales y con una varita mágica poder cambiar todo –pero esto no es posible–.

Entonces, a través de su diario plural, quiero hacer un llamado a todas las personas que quieran hacer algo para cambiar esta situación, formar un movimiento, no de naturaleza política, sino puramente voluntario y llamar la atención de esta forma al Iname, que aprovecho a decir que es un desastre, que no está haciendo nada y que cada uno que conforma su directorio y su departamento técnico, al llegar a su casa y ver a su familia tendrían que sentir vergüenza por la ineptitud en el cumplimiento de su función; una ciudad tan pequeña, en la que nos conocemos todos, en la cual para recorrerla de punta a punta no nos lleva más que 45 minutos, sería tan fácil poner buena voluntad y dar soluciones a toda esta gente, implementando centros educacionales, para que todos estos niños en situación de calle pudieran tener un lugar donde utilizar sus energías en algo productivo.

Ojalá estas líneas encuentren receptividad y se pudiera formar un grupo para paliar esta situación.

Muchas gracias, quedando a sus órdenes, lo saluda atentamente.

«Avergonzada del país en que vivo» – C.I: 3.511.511-7

 

Carta abierta al Sr. Presidente de la República, Dr. Jorge Batlle

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El firmante se presenta ante usted y pone en su conocimiento una situación de desamparo en la seguridad y la privacidad de miles de hogares, de miles de familias que han perdido las garantías que al respecto les da la Constitución de este país.

Por disposición del Ministerio del Interior los policías uniformados deben llevar en el pecho una placa identificatoria con su nombre completo en atención al derecho de todo ciudadano a identificar al policía evitando así anonimatos que podrían incentivar extralimitaciones o procedimientos incorrectos. Llamo la atención, con el debido respeto, en el sentido de que el Ministerio pudo –y puede– lograr los mismos fines poniendo sobre el pecho del policía una placa con cuatro cifras, por ejemplo, el número de cobro que es único y más fácil de recordar.

Señor Presidente, es la opinión de miles de policías uniformados, y es la opinión de miles de familiares de policías, que ello implica:

1 – permitir que conozcan el nombre del funcionario policial individuos inadaptados, antisociales y delincuentes.

2 – permitir que conozcan el nombre del funcionario policial individuos que son detenidos por el policía y podrían terminar remitidos largos años.

3 – permitir que el antisocial, el tansgresor o el delincuente, conozcan el nombre completo de su enemigo el policía.

Esto es un atentado contra la Policía, contra el hogar del policía porque sabemos todos que, con un nombre y apellido a través de una Guía Telefónica y una docena de otros modos, puede saberse el domicilio del policía: el antisocial puede saber el domicilio de su enemigo.

Digo que el conocimiento del domicilio del hogar del policía permite que el delincuente pueda saber los movimientos de las personas de ese hogar: cuántas personas son, a qué horas salen y a qué horas regresan, cuándo la casa queda sola, a qué horas sale el policía, si sale en la madrugda, etc.

Digo que el policía con su nombre en el pecho está entregando su hogar al delincuente, está dejando a su familia a merced de cualquier resentido o vengador.

En nombre de los miles de familiares de policías que están en situación de riesgo, solicito de usted señor Presidente:

Digo, excelentísimo señor Presidente, qeu el hogar del policía y los familiares del policía, jamás deberán ser rehenes del oficio de policía.

El firmante y los familiares de funcionarios policiales que se sienten desamparados en la seguridad de su hogar, agradecen muy especialmente al señor Presidente su atención, y con el mayor de los respetos recuerdan al señor Presidente que los policías y los familiares de policías también son el pueblo, señor Presidente.

Sin otro particular, y confiando en su sabiduría, lo saluda

 

Romeo 0900 Zulú – Base Sierra Charly 119223440556376 – C.I: 1.924.053-6

 

Bien Presidente

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Amigo, su diario, entre muchas cosas, tiene la virtud de sorprendernos gratamente con sus títulos y notas. Las respuestas políticas son esclarecedoras y se fundamentan en la otra posibilidad a la realidad que nos quieren imponer que es: la alternativa humana con el hombre como el centro de la cuestión.

Ayer domingo 18/03 me emocioné y me alcanzaron a correr las lágrimas frente a LA REPUBLICA: «Batlle paró en seco al senador Helms».

Recordé la ruptura de los países de América Latina con la Revolución Cubana. Uruguay fue el último o uno de los últimos. México creo que no lo hizo nunca.

El gobierno uruguayo votó por mayoría, el consejo de gobierno no otuvo la unanimidad. Los consejeros doctor Vasconcellos y el doctor Abdala votaron en contra. Eran los consejeros de Luis Batlle, de la 15.

Emocionadamente se me agolparon muchos recuerdos lindos y de los otros. La despedida al embajador cubano.

Michelini, Roballo, Rodríguez Fabregat, las raíces de tantos batllistas fundadores de nuestro Frente Amplio.

Batlle, el Presidente se quejó en una oportunidad que le habían arrancado el brazo (el tiempo dijo después, que sólo fue un tirón en la manga del saco). El pequeño sastre de la operación, sabemos quién fue. Pero el cirujano frustrado fue otro y hay
que encontrarlo en el fondo de una historia muy dolorosamente vivida y no escrita todavía.

Aquella jugada política donde sus correligionarios le sacaron el respaldo político y electoral a la candidatura del actual Presidente tenía un sostén que estaba más allá de una simple división en el Partido Colorado. Batlle es el actual Presidente de la República.

El senador Helms no entiende de estas cosas.

Ante tantos atropellos, arbitrariedad, injusticias en los cuales se nos genera tanta impotencia que la asimilamos con paciencia, angustia, dolor, rabia y con una sonrisa civilizada y educada en la militancia política para encontrar los espacios necesarios para vivir y avanzar, nos encontramos con este titular de LA REPUBLICA. Es un instante, es la emoción, qué lindo es vivirla. Vale.

No sé si debería decir esto.

No sé si lo puedo decir.

No sé si corresponde, si se me lo admite pero es un sentimiento.

¡Bien Presidente!

Jorge, usted puede poner un clavel rojo en la tumba de su padre, a ley de juego está ganado.

Soy batllista, soy frenteamplista. Lo saludo Presidente.

José Costa – C.I: 1.336.317-6

 

Forza Lombardo que se opone a vender a Antel

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Quienes por razones familiares estamos vinculados a Antel, no podemos menos que aplaudir el noble gesto del ex presidente del ente, contador Ricardo Lombardo, al adherir plenamente a la medida respaldada por gran parte del pueblo uruguayo, de no vender a manos extranjeras uno de los organismos realmente modelo del país, como sin duda lo es el de las comunicaciones.

¿Usted vendería un negocio que reporta 400 millones de dólares por año? La pregunta se la formula todo el mundo y la respuesta no puede ser otra, que un rotundo NO!… pese a lo cual, el señor presidente Jorge Batlle, contrariando la opinión del soberano, expresada en el plebiscito del año 1992, sigue insistiendo haciendo ahora un «alto» muy solapado.

Pensamos que la incursión del contador Ricardo Lombardo en el asunto, le ha caído como un balde de agua fría a los nuevos ocasionales privatizadores.

Los que, sin duda, no se esperaban tamaña ayuda a la comisión Pro-Referéndum en formación, para evitar la enajenación absurda de un ente que, como Antel, le brinda además de un gran servicio al usuario, notables beneficios a Rentas Generales y a todo el país.

Frente a la decisión por suerte muy publicitada en los medios del ex presidente de Antel, la reflexión surge sola: ¡Forza Lombardo!

Ana M. – C.I: 234.567-0

 

Agradecimiento al SEMM Costa de Oro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

De mi mayor consideración:

Por la presente quiero hacerle llegar a usted un agradecimiento y un tirón de orejas por un hecho que me ocurrió el día sábado 17 de marzo en horas de la tardecita.

Siendo la hora 20.00 y encontrándome en la Costa de Oro, con mi hija de 9 años tratando de despegar una moneda que se había adherido a una pelotita de goma que se le incrustó en el paladar. Ella es socia del SMI, pero como no sabía si había en dicha zona una policlínica pasé al Casmu a averigüar y a ver si podían brindarme una mano, pero me respondieron que fuera a Salud Pública porque no era socia.

Salí muy nerviosa y me dirigí a Montevideo cuando resolví consultar en el SEMM por si sabían si existía una policlínica más cerca que la central de Montevideo. Cuando expliqué para qué la necesitaba tuve la agradable sorpresa de encontrarme con profesionales capaces de tener la sensibilidad suficiente para comprender el dolor de mi hija y la angustia y nerviosismo que me invadía a mí. Me hicieron entrar con ella y la atendieron dos médicos y tres enfermeros, con toda la paciencia y el profesionalismo que siempre debiera ser pero al que lamentablemente estamos desacostumbrados. Por eso le ruego a usted que publique esta carta con todo el agradicimiento que siento como madre y como ser humano que me siento reconfortada de ver que aun sin ser socia, hay profesionales (a los que de una manera u otra pagamos el pueblo sus estudios) no se olvidan de su juramento ético y siguen haciendo de la medicina un apostolado y no un comercio. Desde ya muchas gracias a la guardia del SEMM de la Costa de Oro del sábado 17 a la hora 20.00. Con gente como ustedes la vida es mejor.

Lydia Illescas – C.I: 1.179.829-0

 

A los lectores

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