"Mercado no debe determinar los lineamientos de la salud"
Para los expertos, es necesario que el modelo de atención de salud y los recursos existentes en el país en el área de salud ocupacional «se integren realmente en un modelo de asistencia integral que contemple los aspectos del trabajo».
Hoy, agregaron, «tenemos un sistema totalmente esquizoide, disociado. Un sistema de atención, cobertura privada mutual, pública, pero que desconoce todo lo que tiene que ver con contaminantes, organización laboral, modelos de trabajo, ergonómicos y carga física. El individuo es sólo un usuario del sistema descolgado, porque además no puede actuar sobre las condiciones que son los determinantes directos de ese estado de salud. Pero el sector público es exactamente igual».
Para los especialistas, las condiciones de trabajo se extienden a la vida cotidiana del individuo desde su propia condición de trabajador y la posibilidad de acceder a bienes y servicios.
Nuestro país, agregaron, en la última década «continúa sólidamente atado a las prescripciones de las instituciones internacionales de crédito. Se aceleró la apertura comercial sin contrapartida para los sectores expuestos, apoyo científico, tecnológico, créditos de reconversión y garantía sociales de lo que implica esa reconversión, con lo que se produjo un «ajuste» de las estructuras productivas nacionales.
«Muchos analistas entienden que en este ajuste está buena parte de la responsabilidad de las causas de la actual precarización del trabajo en Uruguay y de la incapacidad nacional».
«La salud ocupacional es el resultado sobre el estado de salud de los individuos, de sus condiciones globales de trabajo y en definitiva todo esto que acabamos de ver, resulta y se traduce en un conflicto de intereses. Para quien se apropia del resultado del trabajo, lo esencial es el ahorro de los costos del trabajo para que se acreciente el valor del resultado. Esto es una máxima histórica que se cumple en todas partes del mundo. Para quien alquila o vende su fuerza física o intelectual de trabajo lo esencial es conservar ese estado de salud, puesto que es su único capital».
Sobre este aspecto, los técnicos recalcaron que la relación salud y trabajo pasa a ser de carácter político eminentemente, en el sentido de que es un terreno de disputa entre intereses contradictorios, es una lucha por el poder, porque el poder determina cómo se hace un trabajo, y como se usan los valores creados por ese trabajo'». Existe, añadieron, «una falta de definición política nacional preventiva», puesto que, a la mayoría de los empresarios, más allá o más acá, el tema de la salud le entra por el bolsillo. Es un problema de relación costo-beneficio.
En el seminario se recordó que anualmente mueren en el mundo 350 mil trabajadores en accidentes de trabajo en un total de 1 millón 100 mil muertes relacionadas con el trabajo.
El seminario tampoco dejó de lado el actual tema de la contaminación por plomo detectada en el barrio La Teja, interrogándose cómo estarán los trabajadores que están en las fábricas que trabajan con metales.
«Mucho se ha hablado de la preocupación de la sociedad de muchos vecinos sobre el nivel de contaminación de plomo en sangre en La Teja.Y es curioso, porque han hablado todos pero nadie mencionó que si los vecinos tienen niveles de contaminación de plomo en sangre que rebasan en algunos casos los valores que se indican como límite higiénico de exposición, ¿cómo estarán los trabajadores?, interrogaron los expertos. «Cómo estarán los trabajadores de la fundición uruguaya de Filmetal que están ahí dentro, inmersos en la contaminación con plomo y mercurio. No ha hablado nadie. El Ministerio de Salud Pública».
«El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la policía del trabajo que debe controlar lo que tiene que ver con las condiciones de medio ambiente del trabajo no tomó acciones como estas dentro de sus atribuciones constitucionales», comentó en este caso Fernando Tomasina, uno de los técnicos que participaron en la jornada de AEBU.
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