Transgénicos etiquetados
La iniciativa, que introduce normas relativas a la comercialización de productos alimenticios genéticamente modificados, propone el etiquetado de los mismos, fundado en el derecho de los consumidores de acceder a una información clara, veraz y suficiente.
El etiquetado ha sido una insistente demanda de movimientos ambientalistas y de las asociaciones de consumidores nacionales e internacionales.
Considerando que «la ingeniería genética es un elemento nuevo de cuya evolución no se tiene real certeza», la comisión de Salud Pública y Asistencia Social de la Cámara de Representantes presentó la iniciativa, que tiende a dar mayores garantías al usuario.
El artículo 1º establece que «todo producto alimenticio para consumo humano o animal que contenga ingredientes genéticamente modificados, tanto de producción nacional como importado, deberá especificarlo en su envase mediante un rótulo que diga: «Producto genéticamente modificado».
El rótulo no podrá ser de medidas inferiores a cuatro por dos centímetros, teniendo en cuenta la proporción del tamaño del envase. La competencia en el seguimiento de la norma corresponderá al Ministerio de Salud Pública y el control de los expendios al Ministerio de Economía y Finanzas, a través del área de defensa del consumidor.
La norma propuesta dispone sanciones pecuniarias que llegan hasta el decomiso de las mercaderías en infracción, pasando por la prohibición de venta del producto infractor por doce meses a partir de la comprobación de la omisión.
En la exposición de motivos, los legisladores señalan que cuando un consumidor adquiere un alimento, normalmente no está en conocimiento de si ha sido modifiado genéticamente.
«Entendemos que esta situación debe corregirse, por cuanto todo consumidor tiene el derecho insoslayable de poder elegir qué tipo de alimentos consume».
La preocupación parlamentaria alcanza tanto a los productos importados como a los nacionales. En nuestro país, una Comisión que opera en la órbita del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, tiene el cometido de asesorar a las autoridades sobre las medidas de manejo o gestión de riesgo en el uso de vegetales transgénicos. Esta comisión de Evaluación de Riesgos autorizó la comercialización de soja transgénica en Uruguay.
Las organizaciones de consumidores Ceadu y Liudeco y los movimientos ambientalistas Clades, Ceuta, Redes e ITM se han venido movilizando a diversos niveles, con el propósito de que se establezca la obligatoriedad del etiquetado de los productos transgénicos.
Los organismos genéticamente modificados son duramente cuestionados por científicos y consumidores del mundo entero, dado que no es posible predecir su futuro comportamiento. Mientras los detractores afirman que ya existen pruebas de las consecuencias negativas en la salud humana y en el ambiente, los defensores de estos productos aducen que el daño no está debidamente probado.
Desde ayer se desarrolla en en el Sheraton Hotel de Montevideo, el Foro Regional de Biotecnología convocado por Presidencia de la República y por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi).
En el marco del encuentro, especialistas en biotecnología mundial exponen sobre aspectos relativos a la regulación de la actividad biotecnológica, el intercambio y transferencia de la biotecnología y el apoyo a la investigación biotecnológica en América Latina.
La transgénesis es una técnica de la biotecnología mediante la cual se introduce un gen de un organismo en otro organismo, para dotar al receptor de la característica genética introducida.
El foro contará con la participación del experto belga Marc C.E. Van Montagu, que es uno de los creadores de la tecnología de introducción de genes con Agrobacterium tumefaciens, que se usa hoy en todo el mundo para producir plantas genéticamente modificadas. Sus principales áreas de investigación son: biología celular, química, virología, biotecnología, ingeniería y microbiología.
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