Tienen la Palabra…
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Fuga en la información sobre los fallos del Carnaval
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Desde hace muchos años estamos vinculados al Carnaval y siempre, como no puede ser de otra manera, ocurren algunos hechos que dejan dudas y dan para meditar, pero lo de este año es evidente que ha provocado una honda decepción. Los fallos del Jurado se conocieron antes, mucho antes de cumplir la tradicional «Noche de la vigilia» a la cual los Carnavaleros le tienen mucho respeto porque está rodeada de misterio e incertidumbre.
Todo se ha perdido, la mayoría de los conjuntos ya sabían el resultado e incluso le quitó la expectativa y la ansiedad hasta a los propios ganadores que se vieron desconcertados y no sabían si empezar a festejar antes o esperar para después, si comentarle a los integrantes o no, para evitar la desorientación o el desconsuelo.
La verdad que esta situación que fue una realidad, provoca indignación en todos los vinculados al concurso, a las agrupaciones, a la gente que concurrió noche tras noche al teatro de verano, a los propios jurados y dirigentes de Daecpu e Intendencia Municipal de Montevideo, y por supuesto también a la prensa cuyos integrantes manejaron la información de acuerdo a sus criterios, y algunos lo hicieron muy mal.
Y este tema deja muchas interrogantes: ¿Dónde se filtró la información? ¿Salió del Jurado? ¿Entraron a la computadora? ¿Los jurados tenían el borrador con todos los puntajes o sólo los de cada uno en particular? Y merece párrafo aparte el periodismo, porque si alguno de ellos presionó para lograr el informe a efectos de cubrir la noticia, trasladándose a los lugares de ensayo donde estaban los grupos, estuvo muy mal.
Sería lo mismo que querer tener el resultado de un partido de fútbol para ir al vestuario ganador, antes de saber el resultado. Sería lo mismo que saber antes el resultado de una carrera en el hipódromo, para ir a entrevistar al jockey. Grueso error porque el periodismo no es eso y todos saben bien que en esta tarea debe estar siempre el esfuerzo, la sagacidad y por sobre todo la honestidad que debe ponerse de manifiesto siempre.
No caben dudas que quien logró la información y la divulgó no hizo otra cosa que dejar «un borrón negro» que el Carnaval y los carnavaleros no se merecen.
Que esto no pase más para que la gente mantenga la credibilidad en la organización y que como decía Wimpy «que todo sea para bien».
El Cupletero – C. I. 3.375.549-8
En defensa de Yessie Macchi
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Señora Silvia Soler: soy una mujer que quiere mucho a Yessie y adora a su hija. He compartido duros períodos de su vida, dentro y fuera de la cárcel y por ello la respeto.
Sigo en contacto con ella, en el contacto que permite su situación actual, por lo tanto no puedo quedarme en silencio luego de leer su libro que, permítame decirlo, considero una concreción sumamente infeliz e inhumana.
Usted se pregunta cuál es la verdadera historia, yo le contesto algo que usted conoce muy bien: no está en estas páginas.
Todos los que conocemos a Yessie sabemos que desde hace mucho tiempo está sufriendo los avatares de esa enfermedad muy cruel y destructiva que usted misma insinúa en varias partes de su relato. En este preciso momento está internada por enésima vez, pero ya con alteraciones físicas y psíquicas que no tienen regreso.
Esta penosa situación, determina totalmente el contenido de sus respuestas, permeadas de la fantasía propia de su cruda enfermedad.
La Yessie Macchi que usted muestra, ya desde la propia carátula, no se corresponde con la Yessie Macchi real, que está incorporada a la muy honorable historia de lucha de las mujeres uruguayas, durante un período sumamente cruel de nuestra historia. Período que nos abarcó a todos, también a usted, aunque haya resumido todo ese sacrificio y ese dolor en unas pocas páginas finales.
Leo en su currículum que usted integra el cuerpo de docentes de la U. Católica y espero, deseo, que entre las materias que reciben sus alumnos se encuentre la Etica, algo indispensable para vivir, tanto como el aire.
Como no quiero cargar solamente sobre sus espaldas el peso de la responsabilidad de esta infeliz acción, no puedo dejar de incluir en mis reflexiones al Editor. El sin ninguna duda debió haber sido quien captara la situación, porque es o mejor dicho fue parte de toda esta historia, habiendo pasado por una cárcel tan inhumana y destructiva como la vivida por ese ser humano que no es leyenda, que es una buena mujer, Yessie Macchi.
La saludo y espero perciba mis sentimientos.
Gloria Echeveste
Las contradicciones del doctor Batlle
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De acuerdo con el artículo 79 de la Constitución, no se pueden plebiscitar las leyes que establecen tributos, o que por su naturaleza, la iniciativa sea privativa del Poder Ejecutivo. Amparado en dicho texto, el Presidente de la República sustenta que las normas referidas a la venta del 40% de la telefonía celular de Antel, no pueden ser plebiscitadas porque la ley Presupuestal es un todo, para agregar posteriormente, que esa operación no es hoy una prioridad de su gobierno, sino que se trata simplemente de una facultad que la puede ejercer la próxima Administración.
Vamos a demostrar –apoyados en la jurisprudencia constante de la Suprema Corte de Justicia– que el primer mandatario incurre en un manifiesto error y en groseras contradicciones. Recordemos –para comenzar– que el artículo 216 de la Carta prohíbe que se incluyan en las leyes de Presupuesto y Rendición de Cuentas, disposiciones cuya vigencia exceda la del mandato del gobierno bajo el cual han sido promulgadas. Por consiguiente quien habla de respetar la Constitución, comienza por quebrantarla al incorporar en una Ley de Presupuesto normas que son ajenas a la naturaleza hacendística, en virtud de que la eventual privatización de la telefonía celular, nada tiene que ver con los recursos, egresos, e inversiones proyectados para regir durante el quinquenio. Siendo entonces evidente que esta verdad de Perogrullo no podía ser ignorada por el gobierno, sobreviene la certeza de que se hizo deliberadamente, para obstaculizar que el pueblo laude en este asunto.
La mala, equivocada o perversa técnica legislativa de incorporar en el Presupuesto Nacional preceptos totalmente extraños a la Hacienda Pública, obligó a la doctrina más calificada a establecer una distinción entre los actos esencialmente hacendísticos con vigencia temporal, y los actos permanentes que por su contenido, rebasan la transitoriedad en que se inscriben los primeros. Por ello nuestro máximo órgano judicial ha admitido la diferenciación entre normas puramente presupuestales y las que no la son, por lo que estas últim
as (caso de Ancel) pueden ser impugnadas, como ocurrió en el plebiscito del 13 de diciembre de 1992.
Como viene de verse, al afirmar que la Ley de Presupuesto es un todo indivisible, el doctor Batlle busca dotar de impunidad los textos que se refieren a la privatización de la telefonía celular, sin advertir que al reconocer que rigen para el futuro, sin limitación de tiempo, está admitiendo expresamente que no tienen naturaleza presupuestal. Pero además su novedosa tesis –hasta ahora solitaria– es contraria a la que ha defendido la Suprema Corte de Justicia con sus diversas integraciones a partir de la Constitución de 1952, sin perjuicio de recordar que en los plebiscitos de la Ley de Caducidad y de Empresas Públicas, las impugnaciones fueron contra determinados artículos de las respectivas leyes.
Finalmente es de recibo añadir, que si el primer mandatario estuviese en la oposición, es probable que con su fina ironía aconsejase no confundir pan rayado con aserrín.
Nota: Fallos de la Corte publicados en «La Justicia Uruguaya» Nos. 7.734, 11.228 y 11.473.
Saúl Posada – CI 2.505.111-3
Los malditos punguistas de las líneas 180, 187 y 188
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estimado Doctor: me dirijo a usted a fin de escribir estas líneas para su sección de «Tiene la Palabra», soy una trabajadora que día a día viaja en ómnibus (líneas 180, 187 y 188 de Cutcsa), lo cual mínimo de 2 veces a la semana presencio en dichos ómnibus los malditos punguistas. Sin ir más lejos, en el día de hoy subieron en la parada ubicada en Tres Cruces los tres malditos que ya son reconocidos por todo el mundo incluido el personal del coche, porque me consta que muchos de ellos ya saben quiénes son. El coche estaba lleno de gente, yo estaba parada; al ver que ellos subieron, yo inmediatamente me fui para adelante del coche al lado del chofer (como que ellos me fueran a proteger de algo), y ellos tres fueron para el fondo del coche.
En la mitad del viaje a la altura de 18 de Julio y Magallanes uno de ellos se dirige para la puerta delantera y increíblemente roba a una señora que bajaba por la puerta delantera al lado mismo del chofer, situación que presenciamos el chofer, el guarda y yo, que éramos las personas que estábamos en la parte delantera, nadie se inmutó.
La semana pasada en la línea 187, parada de Tres Cruces, subieron y yo estaba sentada en los primeros asientos, al identificarlos inmediatamente observaba la situación, cuando ellos suben uno de ellos hace que se tropieza con algo y se tira sobre una señora que estaba parada e inmediatamente la roba, y yo obviamente observando sin poder movilizarme cuando uno de ellos me pone su codo en mi ojo y me dice: «Date vuelta porque si no te mato».
Yo no podía respirar, no podía pararme del siento del susto tan grande que tenía y a la vez un llanto incontenible por la gran impotencia que siento, la misma angustia, indignación y dolor que al día de hoy siento como todos los días que presencio tan desagradable situación al ver que nadie, absolutamente nadie, hace nada por protegernos de estos malditos que hacen que hoy por hoy sea un riesgo de vida ir a trabajar cada mañana.
Estoy desesperada por la gran impotencia que siento de no poder hacer nada, pero tengo la esperanza de que algo se puede hacer, apelo a la Justicia (si es que todavía la hay) o no sé a qué, para poder terminar con estos malditos desgraciados que nos quitan los pocos pesos que los trabajadores llevamos día a día.
Desde ya totalmente agradecida una mujer de 30 años de edad que todavía cree que algo se puede hacer.
Trabajadora indignada
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