Cachimba del Piojo tendrá merendero
Basilio estaba sin trabajo y para ganar unos pesos abrió una pequeña verdulería. Pero se fundió rápidamente porque era tan solidario que no le cobraba a la gente más necesitada.
A ese vecino honrará el nombre del merendero infantil que tendrá Cachimba del Piojo, donde, según resultados de una encuesta reciente, la desnutrición mata a dos de cada 100 bebés y provoca serios retardos intelectuales y físicos al 55 % de las niñas y los niños que sobreviven.
El merendero funcionará en una casa cedida por un vecino y contará con equipamiento que donaron grupos barriales y familias de Montevideo, Canelones y Paysandú en el curso de una espontánea campaña de ayuda que se inició el pasado lunes 12.
Ese día, un informe de LA REPUBLICA sobre la sombría realidad de pobreza extrema que padece Cachimba del Piojo movilizó de inmediato al Uruguay solidario, cuyo respaldo fue decisivo para que se concretara el merendero.
Gran parte de las donaciones provino de familias modestas de Buceo, Cerrito de la Victoria, Jacinto Vera, Piedras Blancas, Simón Bolívar, Capurro, La Paz, y El Pinar, Asociación Templo Evangelista Umbandista Minino Deus, que orienta el pai Armando Ayala, Asociación Centro Espiritual Umbandista Ogún-Shangó y Federación Afro Umbandista del Uruguay.
También hubo un voluminoso donativo de la hermandad Vicentinos de Villa Colón, que ya ha colaborado en otras campañas similares canalizadas por nuestro matutino.
A estas ayudas se agregó la de Tiatucura, pequeña comunidad sanducera que cuenta apenas con 87 habitantes. Este aporte alcanzó un significado muy especial porque el año pasado una campaña de LA REPUBLICA había permitido que Tiatucura, también seriamente afectada por el desempleo, recibiera importantes donaciones que le permitieron montar un taller de artesanías de lana para dar trabajo a varias familias. «Eso demuestra que la solidaridad engendra solidaridad», dijeron en la Cachimba cuando nuestro diario informó que Tiatucura también estaba colaborando.
Autogestión
Las donaciones que permitirán montar el merendero incluyen un refrigerador, cubiertos, vasos, tazas, platos, ollas, manteles, servilletas, mesas y sillas. Además, un festival artístico realizado en la zona colectó fondos que permitirán comprar una buena cantidad de azúcar y cocoa. Paralelamente y por vía propia, la organización Mujeres Uruguayas de Capurro también se sumó a la cadena solidaria. Más allá de lo estrictamente necesario para el comedor, la ayuda a Cachimba del Piojo se amplió con ropa de abrigo, zapatos, útiles escolares y, entre otras muchas cosas, muebles diversos, dos grandes ventanales, máquinas de tejer y lana. Todo esto servirá para aliviar al menos en parte la muy difícil situación de modestas familias que en Cachimba de Piojo enfrentan grandes carencias de todo tipo como consecuencia del desempleo.
En tanto, gente del barrio trabaja a todo ritmo para poner en condiciones el local del merendero. No sólo la gente adulta sino también niños y niñas que se acercan para ayudar con creciente entusiasmo en múltiples tareas.
De acuerdo con lo previsto, la propia población infantil participará preponderantemente en la organización y dirección del merendero, experiencia inusual en nuestro medio. Este es otro ejemplo fermental de autogestión que brindará Cachimba del Piojo, donde ya están sentando las bases de un comedor vecinal gratuito que conducirá la población local.
«Ya estamos cansados de promesas que nunca se cumplen. Ahora agarramos la posta nosotros mismos», dicen en la Cachimba.
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