Hay 224 niños con un alto índice de plomo en la sangre
Ayer se conocieron los resultados de parte de los análisis de plombemia realizados en La Teja, a menores de 12 años. Sesenta niños presentaron un índice de 9 miligramos de plomo por decilitro de sangre, 138 tienen entre 10 y 14 ml/dl, 61 entre 15 y 19 ml/dl, 23 entre 20 y 44 ml/dl, mientras que la situación más preocupante se registró en dos pequeños de dos años, con índices que superan los 45 miligramos. Cabe recordar que el límite por la Organización Mundial de la Salud es de 10 ml/dl.
Los datos fueron aportados por el director nacional de Salud, Eduardo Touyá, durante mantenido con legisladores en el Parlamento.
De las 600 chequeos realizadas hasta el momento en las seis policlínicas habilitadas para la extracción de muestras de sangre en La Teja, el Ministerio de Salud Pública dio a conocer los primeros resultados, detectándose que de los 284 menores a los que se les realizaron estudios clínicos, 224 presentan índices del metal en su torrente sanguíneo por encima del límite permitido por la Organización Mundial de la Salud.
También se conocieron los resultados de los chequeos realizados a 60 adultos, detectándose que uno de ellos presenta índices de plomo por encima de los límites tolerables.
Durante la primera parte del encuentro, que comenzó sobre las 11 horas, los legisladores integrantes de la Comisión de Medio Ambiente recibieron a un grupo de vecinos que representaban a más de un centenar de familias de la zona que padece esta problemática. Los resultados presentados, lejos de tranquilizar a los pobladores, acrecentaron aun más la preocupación, teniendo en cuenta que pese a los estudios realizados por la comisión interinstitucional, conformada por el Ministerio de Salud Pública, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), la Intendencia de Montevideo y técnicos de las facultades de Medicina, Química y Ciencias, aún se desconoce el origen del foco contaminante.
La diputada nacionalista Beatriz Argimón, en diálogo con LA REPUBLICA, propuso que se declare un alerta ambiental, para que el inquietante tema cobre mayor peso en la agenda social.
La enfermedad, conocida como «saturnismo» debido a la similitud del color del metal con el planeta tal cual puede ser observado al telescopio, afecta el desempeño físico e intelectual. Por encima de los 40 microgramos/dl. puede llegar a producir sueño intranquilo, reducción de las facultades mentales y comportamiento errático, hasta daños neurológicos y la muerte. Los niños son los más proclives a absorber el metal, debido a que en la etapa de desarrollo, los órganos aún mantienen tejidos blandos.
Las hipótesis manejadas por técnicos y especialistas que procuran identificar el foco contaminante apuntan a factores múltiples, como los gases derivados de la combustión de naftas, plantas industriales que trabajan con el metal (la comuna clausuró tres fundiciones luego de constatar que no cumplían con la normativa vigente en materia ambiental-material de relleno contaminado utilizado en viviendas) y hasta la propia refinería de La Teja.
Personal de la Intendencia Municipal de Montevideo y de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) extrajeron ocho muestras del suelo de la refinería, aunque aún se desconocen los resultados.
El director nacional de Salud, Eduardo Touyá, se transformó en el primer portavoz de la comisión, haciendo referencia a las medidas implementadas por el MSP desde la última reunión mantenida con el grupo parlamentario. En el marco del operativo preventivo se han realizado talleres de prevención e información para los funcionarios de las policlínicas de la zona. Sostuvo, además, que que se aspira a alcanzar un total de 1.800 muestras de sangre para tener una real dimensión de la situación.
Hizo referencia a la necesidad de aumentar el número de lecturas de los estudios clínicos. Como ejemplo, reveló que los altos índices de metal detectados en dos niños, según un estudio realizado por laboratorio privado, tienen sustanciales diferencias con los de Salud Pública.
Por su parte, el director municipal de Desarrollo Ambiental, Luis Lazo, presentó el esquema operativo que la comuna viene realizando en coordinación con la Dinama. El informe da cuenta de que –hasta el momento– se ha realizado un relevamiento de las industrias y viviendas de la zona en un radio de 1.200 metros, tomando como punto de referencia la finca ubicada en Godland 590, lugar donde se constató el primer caso, así como muestreos de suelo y polvo sedimentable.
Otra de las acciones emprendidas fue la elaboración y ejecución de un plan de monitoreo, complementado con el análisis técnico de la refinería de Ancap como probable fuente de contaminación.
También hizo referencia a la puesta en funcionamiento de los primeros tres medidores de calidad de aire, denominados «Hi-Vol», con los que se detectará la presencia del metal en material particulado. Se prevé, además, la instalación de nuevos medidores como forma de ampliar el área de estudio.
En tanto, los análisis de suelos realizados en zonas recreativas y de escuelas no detectaron problemas.
El plan abarca, además, el muestreo de suelo y agua en las viviendas de niños cuyos estudios clínicos detectaron niveles superiores a 30 ml./dl. de sangre y la evaluación de la situación de relleno de áreas con materiales de fundición potencialmente contaminadas con elevados niveles de metales pesados.
Como consideraciones finales, el informe expresa que «el mantenimiento de la producción y utilización de naftas con tetraetilo de plomo en nuestro país, es una de las principales fuentes actuales de emisión de plomo al ambiente y en todo el territorio nacional».
También se deja constancia de que, a la fecha, Uruguay no posee estudios recientes a nivel nacional que den cuenta de presencia de plomo en el aire y de los niveles medios de plomo en la sangre de su población. Los únicos datos existentes provienen de estudios realizados por la Facultad de Química entre 1992 y 1994, de donde surgió una media aproximada a 10 mg./dl. del metal en sangre.
Un informe de la Dirección Nacional de Tecnología Nuclear reveló valores de plomo superiores a los detectados en La Teja, en muestras de suelo extraídas de otras zonas de nuestra capital.
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