Aquel viejo recurso
Por Horacio Buscaglia
Uno de los más viejos trucos de los que están obligados a escribir una columna para un diario y poco antes de la hora de entrega no se les ocurre nada es hablar de eso.
En esos casos existe un 95 % de posibilidades de encontrarse en la nota con el recurrido, recurrente y repelente tópico del «…pánico frente a la hoja en blanco».
En realidad a mí me daría pánico que al mirar la hoja en blanco la encontrara escrita. No sé si me explico.
Y uno que trata de no caer en lugares comunes –yo siempre me he caído en los más insólitos lugares–y evita recorrer trillados caminos, por miedo al tropezón y a la posibilidad de esguince de imaginación, uno que es así, digo, como es uno, ¿vio? No va a andar repitiendo esas cosas, no va a andar repitiendo…
Porque lo verdaderamente cierto es que yo tengo una cantidad de temas para escribir, no es que me sienta «vacío», todo lo contrario, me tengo lleno, me tengo.
Podría hablarles de esa ley que se votó en Diputados sobre los derechos de autor. Que parece que las multinacionales, las grandes corporaciones, esas que no quieren que les usen los «derechos» de su vacuna contra el sida. (Si no la podés pagar, morite) ¡Que querían ser dueñas hasta del genoma humano! Esas, resulta que no nos dejan ser dueños de Las Llamadas (me la llevo, la vendo y no te pago nada).
Y el diputado del Foro N. Bergstein, aquel que quería censurar el Carnaval, ¿te acordás?, mirá lo que dijo como miembro informante: «(La Ley)… pone al día al país con compromisos jurídicos contraídos por los cuales estaba en mora y exponiendo a sanciones.»
Compromisos contraídos, mirá vos.
Será por eso que tras cartón con esa ley se crea una comisión que, según dicen, deja a los artistas en clara minoría frente a los empresarios (6 contra 3) y por si fuera poco se votan un porcentaje de lo recaudado por Dominio Público, que es la guita que producen las obras de los autores muertos hace más de 50 años, se votan un 10% que son unos 60.000 dólares. Lindos sueldos van a tener los de esa comisión.
Y eso no es nada, porque de esa guita, de Dominio Público, se nutre el menguado Fondo de apoyo a la música nacional y el del teatro. A estos dos les quitan 20 lucas a cada uno, más o menos, según me explica la gente de Sudei.
Y no te sigo más porque te lo pienso contar en otro lado más profundamente, y además me caliento y además de qué vale que yo escriba esta columna si corro peligro de que venga Ted Turner de la CNN o el Pocholo Gómez del mensuario «Alarido Barrial», y me la graban con la voz de Jane Fonda (porque se habrán divorciado pero igual se siguen viendo, eh) o la de La Lunga Valparda (santa mujer del Pocholo), me la graban ellas digo y por ahí la meten en una película (soporte audiovisual, que le dicen) y no sólo no me pagan un peso sino que hasta creo que se me quedan con la computadora con la que lo escribí.
Y además la corto acá porque estoy llegando a los 3.000 caracteres que me pidieron y como se ve logré zafar del pánico y de todo aquello, chau.
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