Raulito El Preguntón
Por Horacio Buscaglia
Raulito: Papi ¿López Murphy es una lata de querosén?
Padre: ¿Vos estás loco? ¿Qué pregunta es esa?
R.: Vos la otra vez le dijiste al tío Juan: «¿somo’ amigo o somos latas ‘e querosene?», ¿verdad?
P.: Sí, es un dicho muy viejo, pero ¿qué tiene que ver con López Murphy?
R.: ¿No te acordás? Sanguinetti y Jorge Batlle, cuando asumió López Murphy, dijeron que se alegraban porque él era amigo de los uruguayos. Estaban chochos de la vida.
P.: Con amigos como éste no necesitas enemigos.
R.: Y ahora Batlle dice que le parece bárbaro que asuma Cavallo.
P.: Qué amistad flojita, la de esta gente ¿no?
R.: ¿No será que, en realidad, son amigos de los amigos de ellos?
P.: Tenés razón, la única amistad que quieren conservar es la de la gente que ellos representan, que al final son los mismos, ¿no?
R.: Dijo que Cavallo en su momento fue una garantía de estabilidad. ¿Cuál fue ese momento?
P.: Yo qué sé. Supongo que no será cuando fue titular del Banco Central en los últimos manotazos de la dictadura.
R.: Decime: ¿este señor López, se agregó un apellido anglosajón para no tener un nombre igual al de los que él iba a dejar sin trabajo?
De cualquier manera, Murphy es el nombre del que descubrió la famosa ley: «Si algo puede salir mal, sale mal» Y le salió mal nomás.
P.: No le dio el tiempo ni para afanar de la caja chica.
R.: Y ahora éste se llama Caballo, pero con uve, ¿eso quiere decir que su propuesta puede ser una bosta?
P.: Puede. Pero por eso no tenés que andar diciendo malas palabras.
R.: ¿Los economistas no dicen malas palabras?
P.: Mirá, no sé si las dirán, pero que las generan, no te quepa duda.
R.: Blindaje, riesgo país, reconversión, convertibilidad, ajuste…¿son malas palabras?
P.: Son palabrotas que inventaron estos señores para que no nos demos cuenta que están hablando de nuestras vidas.
R.: Capaz que las inventaron para poder dormir tranquilos. Pobres.
Porque si hablan claramente de lo que le puede pasar a nuestras vidas con sus ajustes y planes, capaz que les tiembla el pulso.
P.: Ponele que si, pero entonces se toman un etiqueta negra y/o se dan un esnifaso, y quedan duros como un frasco, prontos para seguir.
R.: ¡Qué buen concepto tenés de los economistas, papá! Cuando sea grande quiero ser economista.
P.: ¡Guñum…!
R.: Lo dije jugando. Lo dije jugando.
P.: Aaahh…
R.: Y hablando de jugar. ¿A qué juega De la Rúa? Porque se armó terrible merequetengue…
P.: ¿Mere… qué?
R.: Merequetengue, me lo enseñó el abuelo. Decía, que se armó terrible quibebe…
P.: ¿Qué es eso?
R.: Se lo escuché al padrino. ¿Puedo seguir?
P.: Sí, pero decí lío y ya está.
R.: Lío y ya está.
P.: Tás de vivo. ¿A quién saldrás vos, eh? Dale seguí, qué cosa contigo, tenés más vueltas que la oreja.
R.: ¿En qué vuelta se acuesta la oreja?
P.:¿?
R.: En la última, igual que el perro, pero no duerme, se queda sorda.
P.: La culpa es mía, le levanté un centro sin querer. Dale Raulito, decí lo que quieras.
R.: Decía que se armó terrible… terrible… terrible despe-lombo, porque López Murphy iba a recortar del presupuesto 2.000 millones de dólares y ahora resulta que Cavallo dice que va a recortar 3.000 millones. Al final, en el fondo, ¿no es todo lo mismo?
P.: En el fondo, vos lo dijiste, en el fondo…
R.: ¿Vos te estás refiriendo a los verdaderos amigos de Sanguinetti y Jorge Batlle?
P.: Esteee…
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