Cadena de errores

Una insólita conjugación de hechos fortuitos hizo que trascendieran los nombres de los ganadores de cada mención del Concurso de Agrupaciones mucho antes de la fecha prevista. En efecto, aparentemente motivadas tal vez por la inexperiencia de algunos actores y/o el mal manejo de datos y en especial un descuido de quienes eran responsables de mantener en reserva la información, ésta se conoció en la víspera, cuando estaba prevista ser develada frente al público y los postulados, durante el desarrollo de las finales del Concurso Víctor Soliño el próximo martes.

La cronología de los hechos se inicia en los estudios de TV Ciudad, durante las transmisión de los fallos del concurso de agrupaciones. Allí en un estudio aparte del que se realizaba el escrutinio se instaló el jurado para, en simultáneo, sus miembros seleccionar las menciones especiales individuales y colectivas del concurso. El dato final se suponía debería ser guardado en reserva, con copia al presidente para que éste en acuerdo con la División Turismo procediese a proclamar los ganadores durante el cierre del Víctor Soliño.

La nómina primera de los postulados en cada rubro fue informada la prensa presente en el acto, quedando una copia para el presidente del jurado en la que se señalaba los ganadores.

Aquí comienza la cadena de errores.

Tal copia no fue entregada a su destinatario y quedó junto con toda la documentación no reservada en las oficinas de TV Ciudad a la vista de todos.

Ante la consulta de un medio de prensa que no estuvo en el acto, sobre el listado de los postulados para las menciones, la funcionaria de la televisora comunal le remitió vía fax el documento que tenía a la vista y donde no constaba que fuese reservado y la información tomó estado público.

Sorpresa general, molestias varias y una lógica sensación de desazón, en especial de los organizadores del Víctor Soliño, que en cierta manera sintieron que la situación les perjudica directamente.

Puestos los hechos en conocimiento de la directora de la División Turismo y Recreación de la IMM, realizó en forma personal las averiguaciones pertinentes, que confirmaron en todos sus términos lo antes expuesto.

«Descarto de plano toda mala intención en esta situación que todos lamentamos», expresó a LA REPUBLICA la directora Kechichián. Es algo que no debió suceder pero que no fue producto de un deliberado mal manejo de la información ni una filtración dolosa de la misma. Fue un cúmulo de errores que determinaron esta insólita situación».

Ante el hecho consumado, la propia directora, procurando, tal como ella expresó, mantener la cristalinidad de los procedimientos, más allá de los errores, dio las instrucciones pertinentes para que oficialmente y con su firma, la información llegase a todos los medios y a los interesados.

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