Cositas de este mundo
Realizar una columna diaria como ésta, no digo que sea fácil, pero puede ser divertido. También produce una sobrecarga en la memoria utilitaria, si es que existe algo parecido a eso. Por lo menos yo creo tener una cosa así.
Porque voy acumulando en mi cabeza noticias y datos de este mundo, sobre los más variados temas, que me alcanzan amigos o lectores incentivados (por el mail: [email protected]). Una gran cantidad de esas noticias son cosas que yo encuentro en diferentes publicaciones, ya que esto de estar en el asiento de los bobos me ha transformado en un obsesivo buscador de aquellos datos que no parecen ser grandes noticias, pero que resultan muy significativos a la hora de pensar en el comportamiento de los seres humanos. Que, después de todo, es de eso de lo que trata esta columna, ¿no? Además de vichar la vida por el otro lado.
La mayoría de las veces esos datos, esas noticias reales, terminan transformándose en parte de una ficción y muchas veces suelo trasladárselas a ustedes con una previa introducción sobre el tema y/o algún comentario sobre el asunto. Hoy para desagotar un poco la parte baúl de mi cerebro, les tiro sin más trámite algunas de esas cositas.
España.- El tribunal Supremo ha condenado al Ayuntamiento de Málaga a indemnizar con un millón de pesetas a los familiares de su antiguo interventor, Diego Sánchez de Mora, por la pérdida del cadáver de éste.
Los Edible Undies (Prendas Intimas Comestibles) son lo que su propio nombre indica, eso. Y, a pesar de ser comestibles incluso nuevas, ganan sabor con el uso. Y el calor y la humedad corporales les dan mayor suavidad y aroma, según especifica su fabricante, la empresa canadiense Kingman Industries. No se pueden poner para nadar o hacer ejercicio, el agua las disuelve. Salen 7 dólares el paquete. En estos días, dicen, hay una promoción que incluye un par de medias comestibles como postre.
Los sombreros de gelatina, las prendas fabricadas con fetas de jamón y los fulares de piel de pescado son algunos de los accesorios de moda propuestos por Natasha Lesueur, exitosa fotógrafa francesa, que combina su amor por la moda y la gastronomía revistiendo sus modelos con alimentos. «Me encanta la mezcla del lujo y la porquería» declaró.
Las bandanas forman parte del uniforme de los zapatistas, que las usan como máscaras.
Pero, hete aquí que no sólo ellos las utilizan. En ciertos bares de homosexuales o sadomasoquistas si la dejás asomándose del bolsillo es una invitación sexual. Tenés que ondear tu bandera a la derecha si querés el papel pasivo, en la izquierda para el activo, blanco para una masturbación, azul para sexo anal y gris para sadomasoca.
(Si querés la guía completa de los colores consultá la página web:
En Zambia donde la renta per cápita anual no rebasa los 360 dólares, las mujeres pueden llegar a gastar 200.000 kuachas (U$S 75) para trenzarse el cabello. En el reino Unido los tacos altos mandan a más de 7.000 personas al año al hospital. En Italia las pandillas asaltan a los transeúntes para robarles las chaquetas si son de determinadas marcas, si no se van silbando bajito. En Inglaterra los adolescentes hace un tiempo se gastaban hasta 40 libras esterlinas para comprar, clandestinamente, camisolas usadas en las cárceles. Cuánto más dura la cárcel, más cara las camisolas. Para los que no quieren ser esclavos de la moda la empresa Citizen 7 creó unas camisetas que parodian las marcas de moda como la estadounidense GAP y la francesa Chanel. Los logotipos ridiculizados se convierten en CRAP (Porquería) y CLICHE (Estereotipo).
Las camisetas de Citizen 7, son la última moda.
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