Cañada abajo
Un olor nauseabundo, producto de las toneladas de basura, excrementos y orina, acumuladas en la confluencia de las cañadas de «Tala», «Casabó» y la vieja represa del Frigorífico Nacional, en las intersecciones de Continuación Burdeos y José Cañas, invade la zona.
La situación, considerada como «insostenible» para los vecinos motivó que siete integrantes de la comisión vecinal decidieran comenzar ayer al mediodía una huelga de hambre.
«Hace casi cuatro años que realizamos dos denuncias en el Comunal Zonal del Cerro. Una fue por los accidentes de tránsito, que ya suman 22 con 8 muertos debido a la falta de lomos de burro. Lo otro, que es una angustia para cualquier ser humano, más allá de banderas políticas, es que vivimos entre la mugre por la burocracia del Centro Comunal Zonal 17. Nos hemos cansado de reclamar y nadie hace nada», explicó Walter González, uno de los huelguistas y vocero de los vecinos. En este lugar, el tránsito se torna especialmente peligroso, ya que existe un puente de dimensiones angostas que une dos bajadas, formando un «cuello de botella». Los camiones y ómnibus que transitan por Continuación Burdeos hacia y desde Santa Catalina desarrollan altas velocidades que pone en peligro la vida de los habitantes de la zona según lo constató LA REPUBLICA. De acuerdo a los vecinos, la instalación de lomos de burro terminaría con lo que se ha transformado en un arma mortal para sus pobladores. Los vecinos piden además que se limpie «a fondo» las cañadas donde se depositan toneladas de basura, transformándose en un potencial foco de infección y trasmisión de enfermedades, teniendo en cuenta la proximidad de las humildes viviendas y la población infantil que allí habita.
Según González, la basura existente es arrastrada a través de las aguas servidas por las cañadas: «Acá la gente no tira basura. Lo más triste es que estuvimos recorriendo con el ingeniero Luis Lazo de la Intendencia y Daniel Sztern, director de Medio Ambiente del Ministerio de Medio Ambiente, y nos dijeron que esto tiene solución. Pero caen dos gotas y nos inundamos porque está cerrada la represa». Fuentes del CCZ 17 dijeron a LA REPUBLICA que la acumulación de basura se produjo luego de finalizado el convenio que la División Saneamiento de la IMM mantenía con la ONG Simón Riquelo y otra ubicada en Santa Catalina desde el 95.
«El problema fundamental es el atasco de basura, lo que produce el estancamiento de las aguas servidas y los consiguientes riesgos de inundación.
En pocos días, se firmará un convenio con la ONG ‘Nosotros’ para limpiar el lugar y comenzar a solucionar la situación», se señaló desde el centro comunal 17.
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