El periodista Julio Toyos admite sus culpas con las mujeres y se lamenta

Ex machista recalcitrante

El pintoresco Julio Toyos que, a juzgar por su propio testimonio, es machista arrepentido, reveló que su materia pendiente es ser «mujer y negra».

El conocido colega, que se reconoce como un hombre de la noche y adicto desde siempre a la bohemia montevideana, asegura que dentro del ámbito del periodismo deportivo se rechaza a la mujer, porque una audiencia abrumadoramente machista «la mandaría a la cocina, como si cocinar no fuera una de las grandes virtudes de la humanidad».

Julio Toyos se definió como un afortunado en su relación con las féminas que pasaron por su vida. En su opinión, las mujeres siempre le hicieron bien y en sólo una ocasión una lo defraudó.

En cambio, se arrepintió por su pasado, admitiendo con pesar haber traicionado y agredido físicamente a quienes lo quisieron. «A veces, las mujeres te dan ciertos dolores de cabeza por cierta epidemia muy femenina que son los celos», dijo. Tras experimentar una transformación con respecto al trato con la mujer, nuestro entrevistado aprendió a amarlas y a reconocer su valor.

En este momento, Toyos trabaja un promedio de 15 horas mensuales, mientras que su mujer, que es propietaria del conocido boliche Fun Fun, habitualmente lo hace unas 10 horas diarias.

«Yo estoy mucho tiempo en casa, leyendo y estudiando», acotó. Comentó que en el hipotético caso de que llegara un hijo, en su casa no entraría una baby sitter. «Ahora, lo cuidaría yo mismo», afirmó, mencionando su disposición a colaborar con la crianza de los vástagos, pero destacando que las mujeres por su condición son las que mejor hacen esta tarea.

–En caso de haber sido mujer, ¿su comportamiento sería el mismo que como hombre?

–Es difícil que lo vuelva a hacer, porque las cosas que hago yo, consideradas como pintorescas y divertidas, si las hiciera como mujer sería catalogada de puta y pervertida. Siendo hombre me festejan.

–¿Alguna vez engañó sentimentalmente a su pareja?

–Sólo en un matrimonio con la mejor de mis mujeres engañé múltiples veces a la madre de mis hijas, que no se lo merecía. Porque no le dije con nobleza que había un aspecto de mi vida que ella no cubría, que es el sexual. Para mí, eso es muy fuerte.

–En otras épocas ¿usted fue parte de esos palmípedos y machistas que ahora critica?

–Sí, fui muy machista y grosero. Evolucioné a través de un proceso que se da en la vida y esa construcción me permitió amar a las mujeres. A veces, uno se siente hasta injusto del rol que tiene como macho en la sociedad.

–¿No se podría decir que a esta altura de la vida fue domado por las mujeres?

–No, porque todavía corcoveo. Soy como el «Paleta Quemada» (famoso caballo que hizo historia en las criollas del Prado).

–¿Siente arrepentimiento por algún comportamiento particular que tuvo en el trato con las mujeres?

–Sí, me arrepiento de haberle pegado a una mujer que fue de lo mejor que me pasó en la vida. Por el estrés y abrumado por alguna circunstancia en horas de la madrugada, hice uso de esa fuerza que tenemos por encima de la mujer. Hasta hoy, eso fue para mí un castigo y un remordimiento, por una mujer que hoy no está en mi vida.

El silencio y el dolor de ese recuerdo castiga más que el golpe que yo le di.

Lo hice por estar abrumado por sucesos de la vida, por dormir sólo tres horas al día y llevar una vida de bohemio y de bolichero. Cuando sucedió eso, yo tenía 33 años y no era ciertamente un Cristo, sino más bien el diablo.

–¿El tango es machista?

–Esta actitud que está registrada en algunas letras de tango es producto de otra época. Me gusta el tango, pero mi vida no es un tango.

Plata en mano, culo en tierra. Si te quieren, querés, si no te quieren no quieras y no llorés. Ni te vayas al boliche a mamarte porque te abandonaron, ni que se vaya ella a una psicóloga porque la dejaste.

–Si tuviera que elegir a tres uruguayas por sus condiciones, ¿a quiénes mencionaría?

–Primero a mi esposa, porque hace lo que sólo le vi hacer a mi padre que también era bolichero. Después de ella por su perseverancia y entrega, la «elijo a la «Tota» Quinteros.

En cuanto a inteligencia, me inclino por Blanca Rodríguez y Raquel Daruech.

A nivel mundial, me inclino claramente por la mujer de Nelson Mandela. Mi materia pendiente es haber nacido mujer y negra.

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