Contrafarsa y Crazy’s lucieron un gran nivel
A primera hora actuó la murga Polichinela, que, refrendando lo exhibido en la primera rueda, logró uno de los espectáculos más atractivos de la categoría.
Tanto su vestuario y presentación escénica, responsabilidad de Ruben Rodríguez y Roberto Romero, como la fuerza de su coro y el libreto de Jorge Cuello, se conjugan para conformar una grata presencia.
Hay un buen trabajo de Luis Vázquez en los arreglos corales al frente de un elenco integrado, entre otros, por personalidades tales como Popi Bertolini, Ruben Olivera, Daniel Tzitzios, Juan Cáceres, Marcelo Arocena y Carlos Prado, nuevamente aportando toda su cuota de experiencia.
A segunda hora Kanela y su Barakutanga generó un espectáculo distinto dentro de la categoría, por momentos transgresor, básicamente en cuanto a vestuarios y música, donde la fusión del candombe con el rock es muy evidente.
Kanela exhibe un despliegue muy importante de figuras, funcionando todas a gran nivel, particularmente en los cantos de Jacqueline Mor, Luis Conti, Carlitos Forte y Rayito Ferreira. Merece especial destaque Graciela Villar, nuevamente excelente, imponiendo su personalidad y demostrando sus brillantes aptitudes vocales.
Hugo Cheché Santos volvió a hacer gala de su capacidad de comunicación con la platea.
La orquesta, sin la estridencia de la primera vez, se lució y permitió el lucimiento general de la comparsa.
Personalmente, entiendo que los rubros serán el mayor aporte de puntaje de la comparsa de Julio Sosa, dejándome dudas cómo valorará el jurado la visión global del espectáculo, habida cuenta del deliberado apartamiento a los cánones tradicionales que exhibe la agrupación.
Percibo también una posible merma en ese mismo rubro, luego de las ostensibles demandas para que concluyera la actuación sobre el escenario pasada la hora límite.
Kanela y su Barakutanga, en definitiva, realizó con prolijidad y aciertos el espectáculo que se planteó para este carnaval y su prosecución dependerá, ahora, de cómo fue valorado por el jurado.
A tercera hora, parodistas Crazy’s redondearon por segunda vez una gran actuación, que entiendo pone al conjunto en posición inmejorable para competir por el título de la categoría. Hay en Crazy’s un trabajo cuidado, prolijo y ciertamente respetuoso de todos los rubros, que sin lujos ni ostentaciones cubre con mucho cuidado.
El arte de parodiar parece fácil cuando sobre el escenario hay conjuntos de esta jerarquía.
Puntos altos resultan el libreto de Enrique Vidal y una orquesta en vivo que suena notablemente sobre arreglos de Jorge Aguiar, de gran factura.
Pinocho Sosa vuelve a ser el gran conductor, con otra actuación relevante, sin exageraciones, con gran desenvoltura y temperamento. Tanto su ciego coronel Frank, como Marco Polo o Quiroga, son resueltos magníficamente.
Entiendo, no obstante, que su permanencia en la platea al final, esperando allí a sus compañeros, hubiera redondeado mejor su rol protagónico, ya que en definitiva allí llegó para disfrutar como espectador el cierre de la actuación.
Jorge Medina es otro actor de jerarquía, realizando personajes desopilantes creados por él mismo. Daniel Sastre, Ricardo Gaitán, voces notables, lucen espléndidas. Coco Echagüe, Gerardo Vechi, Ricardo Aulet, Rana Bianchi, Beto Caballero, Edgardo Adinolfi vuelven a destacarse, componiendo un todo armónico que funcionó muy bien.
Fernando Couto, celebrado coreógrafo, bailarín y director responsable del conjunto, además de asumir papeles fundamentalmente de apoyo como actor y cantante, protagoniza junto a Gerardo Vechi y Beto Caballero una brillante danza china.
Alguna salida en falso al final de la actuación fue rápidamente absorbida por la solvencia y madurez del elenco.
En definitiva Crazy’s brindó un excelente trabajo, parodiando al máximo nivel.
El cierre junto a Contrafarsa resultó otro de los grandes momentos que nos regala el carnaval. La murga rindió tributo de la mejor forma al carnaval y a su gente.
Otra vez la Contra resultó un dechado de virtudes para el canto en la más amplia acepción del término, llenando de musicalidad exquisita el escenario enmarcado por pétreos murallones graníticos, multiplicadores hasta el infinito de la prodigiosa modulación de un coro excepcional.
La actuación de Contrafarsa se inscribe dentro de esa gama de la que uno difícilmente reniega y no se cansa de presenciar y disfrutar.
Edu Pitufo Lombardo es el gran artífice de ese coro notable y el conductor por excelencia que cautiva al público con su movilidad ajustada y frente de la murga.
No todo queda en un cantar hermoso, en sutil y armónico movimiento escénico, planteado por Hugo Bardallo, de nuevo junto a la murga de sus amores. Tiene también Contrafarsa muy buenos libretos, donde se conjuga la poesía de Alvaro García con los medios ágiles y divertidos de Marcel Keroglian, Carlitos Melgarejo, Fernando Toja y donde participan Pitufo Lombardo y Mariana Ingold.
Contrafarsa es un espectáculo vital, con mucho humor pero sin concesiones y donde se dice mucha cosa importante, donde la sátira y la denuncia social tienen lugar preponderante.
El público devuelve en aplausos el placer de compartir este grato reencuentro con quienes más de veinte años atrás, aún pibes, comenzaron a transitar este camino que los transformó con justicia en una de las máxima expresiones de nuestra murga.
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