Desde el asiento de los bobos

Feliz día, mujeres maravillosas

Por Horacio Buscaglia

 

Antes que usted termine de leer esta columna, en el mundo se morirán tres mujeres por falta de atención médica durante el embarazo o el parto.

Así es: muere una mujer por minuto por esas razones.

El estudio A World of Difference (Un mundo de diferencia) encontró que una de cada 65 mujeres que vivan en los países en desarrollo del Sur morirá por causas relacionadas con la reproducción.

Esto es 33 veces más que en los países industrializados.

En Etiopía menos del 10% de los partos son asistidos por personal adecuado y una de cada siete mujeres morirá por complicaciones del embarazo. En Italia sólo una de cada 6.000 mujeres muere durante el embarazo o el parto.

En los países en desarrollo, casi la mitad de las mujeres da a luz sin ayuda profesional y existen 150 millones de mujeres que quieren impedir o retrasar su próximo embarazo pero no tienen acceso a métodos anticonceptivos.

Los países de más alto riesgo pertenecen a Africa. En el otro extremo se encuentran Italia, Suecia, Finlandia…

El único país en desarrollo que está entre los 30 primeros de menor riesgo es Cuba, con el puesto 24.

Estados Unidos sólo alcanzó el puesto número 15.

(El actual presidente de los EEUU, George W. Bush, prohibió que los más de 400 millones de dólares que se otorgan en ayuda a la población se destinen a grupos que apoyen el aborto.

Esto sólo hará que aumenten los abortos realizados en forma insegura).

El informe señala que todos los países de menor riesgo cuentan con leyes que permiten el aborto a solicitud de la mujer, que tienen un alto empleo de los anticonceptivos y una baja natalidad entre las jóvenes de 15 a 19 años.

Han pasado 50 años de la Declaración de los Derechos Humanos y sin embargo todavía hay países (Argelia, Libia, Siria, Irak, Irán, Sudán, Egipto y Pakistán) que sostienen, entre otras cosas, que la violencia contra las mujeres y niñas es un asunto privado y que la esclavitud sexual no es un crimen de lesa humanidad.

Los derechos más elementales siguen negándose a millones de mujeres.

Zainab al-Harbi, de Kuwait: «Hace cinco años emprendimos la batalla para que las mujeres puedan votar. Hoy todo sigue igual».

Sapana Pradham-Malla de Nepal: «En mi país, la mujer no tiene derechos individuales, salvo como miembro de la familia. No tiene derecho a una vida independiente».

Susana Chiarotti, presidenta del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer: «Hay leyes aún vigentes que perdonan al autor de una violación o un asalto sexual si éste pide en matrimonio a la víctima. Tal principio es respetado todavía en Brasil, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela y Uruguay».

Otra vez voy a parafrasear a un poeta, y esta vez es Pablo Neruda:

Sucede que a veces me avergüenzo de ser hombre.

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